La etnografía y la antropología de lo cotidiano de Horacio Calle Restrepo

Rosa Patricia Quintero Barrera

Se puede viajar por todo el mundo sin ver nada, o se puede ir solamente a la tienda de la esquina y describir todo un mundo. Se trata de captar los detalles mínimos de la vida, los que se nos escapan y de los que no pocas veces, inútilmente tratamos de escapar, y ver el universo socio-cultural que solamente a través de ellos existe. La eternidad está en el instante; el todo se esconde en el detalle de lo insignificante. Se trata de aprender a ver, a oír, a mirar, a sentir… a vivir.

Horacio Calle Restrepo estudió antropología y sociología en Colombia y en los Estados Unidos. A sus 37 años optó por desplazarse a Puerto Leguízamo (Putumayo), tras la búsqueda del indígena Huitoto que aparecía en el texto de Melville Herskovits. En sus propias palabras: Yo nací en una cultura muy cerrada, no conocía a Colombia. Empecé a preguntarme por el país que no conocía. Juré que cuando volviera, lo iba a recorrer. Como antropólogo, quería hacer etnología, meterme mínimo un año a una comunidad indígena y aprender.

Horacio Calle fue uno de los antropólogos colombianos que se valió del método etnográfico al modo clásico de Bronislav Malinowski, que consistía en realizar el trabajo de campo durante largo tiempo en las comunidades estudiadas, aprender el idioma de la gente y practicar la observación participante. Me demoré como un año y medio, sí vos estás estudiando inglés hay lección. Pero allá no hay lección, hablan el idioma, pero no lo han teorizado. El huitoto tiene gramática, pero los hablantes no son conscientes de ella, ningún informante te va a decir: “aquí el plural lo construimos así, el pasado así, el presente así”. Viene el problema con los verbos, ellos tienen una forma completamente distinta a la de nosotros para manejar la temporalidad. Yo ya había aprendido mucho vocabulario, pero no podía arrancar, porque no sabía el manejo de los verbos. Empecé a armar frases largas, hasta que descubrí cómo era la vaina. Recuerdo que una noche, dije una frase larga en la maloca. El abuelo me dijo –ya aprendiste-.

La aventura intelectual más linda de toda mi vida fue haber aprendido a hablar el huitoto. A medida que fui aprendiendo, fui haciendo el mejor psicoanálisis del mundo, de lo arbitrario, de lo cultural que era mi percepción del mundo. De cómo sin yo darme cuenta, tenía una visión del mundo externo que estaba condicionada por mi cultura y por mi idioma materno, el castellano. Esa es la teoría de Sapir y Wolf: la visión que se tiene del mundo externo está condicionada por la estructura gramatical del idioma materno. Horacio Calle descubrió que había que repetir lo último que el otro decía, para mantener el hilo de la conversación, para mostrarse y estar atento; sobre todo, cuando le narraban los mitos. Les dedicó doce años de su vida, él pensaba que lo consideraban un huitoto más. En alguna ocasión se perdió en la selva, mató a tres micos, no tenía fósforos, comió mucho casabe y coca; hasta que a los tres días los huitotos lo encontraron y le dijeron “usted ya agarró el espíritu”.

Estudiar a los otros, que sí se consideran como unos –otros-, es porque se admite la diferencia cultural, también implica para el antropólogo instalarse en contextos culturales ajenos y padecer en su propio ser la exclusión y la invisibilidad, gracias a los estereotipos que se tienen y a que el investigador, es el diferente en el grupo humano en que se inserta. Horacio Calle habló de la forma como los Huitotos al principio lo asemejaron con un misionero o con un cauchero, y de los obvios inconvenientes que ese rumor le representó. También de sus dificultades para hablar con las mujeres indígenas. Se detuvo en su propio sentir, en las vicisitudes cotidianas que debió pasar en aspectos muy básicos de su subsistencia:

El choque cultural fue terrible, la gente le pregunta a uno por los tigres, por las culebras, nadie le pregunta a uno: “¿allá cómo se caga? Uno acostumbrado a defecar en un sanitario, limpio, cómodo, en una posición a la que uno ya está acostumbrado, las piernas en noventa grados, a ir a cagar allá en cunclillas, con un mosquerío el berraco, sembrándole a uno la nalga, sin papel higiénico para limpiarse. La gente no le pregunta a uno por esas cuestiones.

Dormir en hamaca, uno tiene que aprender a dormir en una hamaca, una cosa es dormir una noche en una finca, otra cosa es dormir todas las noches allí, el zancudero tan berraco. La falta de privacidad en todo, la gente encima de uno, uno con ganas de decir váyanse a la puta mierda, déjenme en paz. ¡No, ellos tenían que ver qué anotaba uno en la libreta! Mirando todo el tiempo, cuchicheando. Eso de la privacidad era terrible, no había.  

Alude al –choque cultural- porque todo era distinto. El choque pesa mucho, hay que tenerlo en cuenta, a uno le da mucha lidia su propia cultura. En el momento en que conversé con Horacio Calle, ya habían pasado largos años desde su vivencia en la selva, él quería volver, ya no motivado por la antropología, sino por la nostalgia. Insistió en que la convivencia con estas comunidades fue lo más importante en su vida, que de alguna manera –emocionalmente- siempre estuvo allá. Vivir una experiencia no es teorizarla. Uno aprende a tropezones. Por eso no cree en los etnólogos que trabajan una semana.

Lo conocí en el 2001, en la Pontificia Universidad Javeriana, él profesor de planta del Departamento de Antropología, yo catedrática; él un experimentado y reconocido antropólogo, yo una aprendiz que estaba adelantando una investigación para un seminario sobre etnografía en la Maestría de Antropología que cursaba en la Universidad Nacional de Colombia.

Se me ocurrió entrevistarlo, junto a otros dos colegas, con el ánimo de acercarme a lo que a ellos les implicaba el trabajo etnográfico en sus respectivos ámbitos académicos y trayectorias profesionales. Después de unos años, retomo mis notas del diario de campo, que por fortuna aún conservo, porque los audios los perdí en algún cambio de computador o de vivienda. Aquel encuentro, más que entrevista, fue una conversación, en la que tenía unas preguntas anotadas, pero Horacio habló con generosidad de lo que quiso, con su desparpajo habitual, con el sarcasmo que le adornaba, no gustaba de retóricas, siempre hablaba de manera directa. Gustaba de estudiar psicoanálisis y literatura. Se hacía acompañar por Borges, Freud, Miller, Kafka, Marcuse, García-Márquez, Lefebvre, Cooper, Marx.

Nos dejó muchos recuerdos gratos, a quienes lo conocimos, inolvidables anécdotas, como aquella en una clase de Antropología Médica con estudiantes de medicina, en la que fingió un infarto fulminante y los muchachos quedaron atónitos, salieron a buscar ayuda al Hospital Universitario de San Ignacio, porque el profesor se les había muerto en el salón. No fue muy generoso en publicaciones, pero nos dejó su texto sobre la antropología de lo cotidiano, desarrollado en las calles bogotanas, que consta de tres partes (“Hacia una antropología de la vida cotidiana”, “Las biografías” y “La comunicación”). Teoriza sobre el tema y deja claro que su metodología es:

“Dialogar libre y desprevenidamente con la gente común y corriente de mis calles, sin imponer ni rol de investigación, ni temas. Dejar que la charla fuera sacando a flote lo que mis compañeros de diálogo consideraran importante. Diálogos en buses urbanos, en cafeterías, en calles públicas, con loteros, mendigos, doctores, putas, sacerdotes, antropólogos, ejecutivos jóvenes o mensajeros de banco. Al fin y al cabo -pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer- (Borges)” (Calle, 1990, p. 9).

Inmensa gratitud al Profesor Horacio Calle, por los pocos años en que compartimos reuniones, raticos y pasillos entre clases. Por las visiones de una antropología humanizada, cotidiana, literaria. Por las risas y las penas ajenas, cuando hacía sus comentarios insolentes. Por último, resalto la importancia del diario de campo, de no haber tenido mis notas, habría perdido la delicia de recordarlo y de parafrasearlo en este texto sobre lo que él tanto sabía, porque lo había vivido. Los audios se extraviaron, y se cumplió lo que me dijo en el encuentro: “No grabe más, porque ustedes no saben manejar eso”. Nuestra charla fue el 3 de abril de 2002, en el Departamento de Antropología de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

Les quedan dos partes de la trilogía:

La antropología y lo cotidiano – Segunda parte

La antropología y lo cotidiano – Tercera parte


Fuente citada

Calle, Horacio. (1990). “Hacia una antropología de la vida cotidiana”. Boletín de Antropología. Vol. 5 – N°5.  Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana.

Anuncios

Mirada de una estudiante universitaria a las falencias para acercarse al hábito de la lectura

Entrevista Grupal de la investigación de Talía Almario

Entrevista Grupal de la investigación de Talía Almario

En el gremio académico es constante la preocupación por la escasa lectura por parte de los estudiantes. A pesar de las buenas intenciones y de las herramientas pedagógicas que existen, que algunos profesores son más diestros en su uso, que otros; persiste la inquietud por incentivar la lectura como un hábito en los jóvenes, más aún, su gusto y disposición.

Talía Almario Pechené se le midió a estudiar este fenómeno, desde su propia mirada y experiencia en el salón de clase. Reconozco que su escogencia de este tema, como eje de su diseño de investigación en mi clase, me sorprendió y me mantuvo expectante durante todo el semestre. En sus propias palabras:

“Fue desde ese momento que inicié a descubrir qué tan maravillosa es la experiencia de escribir y de leer, puesto que lleva a que el escritor acerque al lector a algo sorprendente, a que no quiera salir de la lectura. Entonces pensé que sí tuviéramos esa oportunidad o motivación de acercarnos tan sólo un momento a leer, un párrafo, una frase, o un título, encontraríamos una aventura más allá de lo que está escrito, transformando nuestro contexto y nuestra manera de ver el mundo”.

Talía fue auto-consciente de su propio aprendizaje y de sus falencias, a la vez, se encargó de evidenciarlos entre sus compañeros. Ella, sí se acercó a la observación participante, al mejor modo, siendo muy crítica de su propio quehacer y el de sus homólogos. Halló que:

“La desmotivación de los estudiantes en una materia, el retiro de muchos de los estudiantes en otra, los diferentes procesos de formación que cada uno tenía, la falta de participación en las clases derivado del miedo a hablar, la falta de comprensión que teníamos al leer, la tardanza para que pudiéramos comprender y el no poder hacer una crítica ante el tema o un análisis concreto de lo que se aprendía en la clase”.

Es un gusto, presentar su escrito, en su propio lenguaje y como a bien tuvo dedicarse al análisis de aquello que quiso socializar. Les dejo acá su ensayo: ¿Cuáles son las causas y  afectaciones de los estudiantes universitarios al tener escasa lectura?

Ensayo de Talía Almario Pechené


Gratitud a,

Talía Almario Pechené, estudiante de la asignatura Técnicas de investigación (Carrera de Diseño Visual, Facultad de Arte y Diseño, Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca, Primer semestre, 2018).

Etnografías caucanas entre las artesanías yanaconas, los mensajeros de la paz y la educación inclusiva

Productos artesanales hechos con lana de ovejo: 

resguardo indígena Yanacona de Kakiona y su cultura

Fabián Andrés Inchima y Francisco Alfonso Chávez

Como investigadores decidimos tratar este tema desde dos perspectivas: Una mirada desde afuera de la cultura indígena, donde todo es nuevo y sorprendente, donde las costumbres, el dialecto y el entorno, son algo digno de ser descubierto. Y otra, desde un punto de vista más cercano, viendo la cultura como un hogar, como experiencias y como plan de vida.

Las artesanías del resguardo indígena de Kakiona (Cauca-Colombia) son un oficio que se ejerce en la familia hasta que el ser humano cumpla su ciclo de vida, esto va de generación en generación dando a conocer sus conocimientos de padres a hijos, es una herencia que no se debe perder porque es la que los identifica como pueblo. La cultura artesanal es un aspecto fundamental  que está  inmersa en el plan de vida  del pueblo Yanakona, es base primordial de la vida, porque dentro de la comunidad indígena todo gira alrededor de la cultura como lo es  vestir, hablar, actuar, y el modo de ser de cada uno de los kakioneños, por tal  motivo  se quiere  que hayan bases que contribuyan al mejoramiento de la calidad del vida del resguardo de Kakiona al comercializar fuera de su entorno sus artesanías dando a conocer a otras comunidades  su linda labor como la son las artesanías del pueblo Yanakona. Documento completo


Mensajeros de paz

Diana Carolina Correa Ijaji

En medio de muchos temas que conciernen con los jóvenes en la actualidad en la ciudad de Popayán existe uno que se ha destacado por ser una ciudad de costumbres religiosas arraigada a la cultura payanesa como es la fe católica, enfocada en cómo la viven los jóvenes que participan en estas comunidades juveniles de oración; cuál es el comportamiento que tienen en la sociedad tanto en la familia como en los ámbitos en los cuales se desenvuelven, la influencia de la religión en su cotidianidad. Documento completo

 


Investigación de sistemas de enseñanza e inclusión de personas sordas mediante los videojuegos 

Angela Patricia González Valencia

En presente trabajo de investigación daré a conocer las formas en las que los videojuegos pueden aportar un sistema de enseñanza e inclusión en personas oyentes y no oyentes. En él se estudia la experiencia al jugar y manipular estos videojuegos en el proceso de inclusión de estas personas con deficiencia auditiva que se ubican en el municipio de Popayán, Cauca. El análisis que se desprende de la indagación permite reconocer, desde mi experiencia de desarrolladora enfocada en este tipo de aplicaciones, las complejidades a las que se han enfrentado en el proceso de su inclusión las personas tanto oyentes como no oyentes; el comportamiento y desarrollo cognitivo que presentan al interactuar con esos videojuegos; así como, la experiencia que han tenido las personas al poder tener un acceso correcto a las tecnologías centradas en estas problemáticas. En este sentido la investigación permite explorar cómo se ha dado la inclusión educativa de las personas no oyentes en diferentes partes de sur y norte América. Documento completo


Gratitud a

Fabián Andrés Inchima, Francisco Alfonso Chávez, Diana Carolina Correa Ijaji y Angela Patricia González Valencia; estudiantes de las asignaturas Técnicas de investigación y Metodología de la Investigación (Carrera de Diseño Visual, Facultad de Arte y Diseño, Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca, Primer semestre, 2018).

“Las mujeres que leen son peligrosas” de Stefan Bollmann

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

Dicen que leer es un placer, y más cuando se lee un libro sobre las mujeres lectoras y que se encuentra tan bellamente ilustrado. En “Las mujeres que leen son peligrosas”, Stefan Bollmann presenta la historia de la lectura desde el siglo XIII hasta el XXI valiéndose de pinturas y de algunas fotografías. Se centra en artistas que detuvieron su mirada en las mujeres dedicadas a la lectura.

Los títulos del libro: El lugar del verbo, lectoras llenas de gracias; Momentos íntimos, lectoras hechizadas; Residencias del placer, lectoras seguras de sí mismas; Horas de éxtasis, lectoras sentimentales; La búsqueda de sí misma, lectoras apasionadas; Pequeñas escapadas, lectoras solitarias; lo dicen todo y más.

La prologuista es Esther Tusquets, que hace una maravillosa entrada al libro, se increpa sobre sí en efecto pueden ser peligrosas las mujeres lectoras, recuerda a Sherezade, la narradora de historias sin final de las mil y una noches para que el sultán no la asesinase, al papel de las mujeres como portadoras de la cultura:

“Tal vez sí exista, pues, una actitud especial de las mujeres ante la lectura, tal vez sí haya desempeñado en nuestras vidas un papel singular y distinto, y nos haya ayudado a adquirir otra visión del mundo y nos haya hecho en otras épocas más peligrosas. En cualquier caso, merece la pena leer este libro, examinar las imágenes, y plantearse las múltiples cuestiones que planeta” (Tusquest, en Bollman 2011, p.19).


Bibliografía

Stefan Bollmann. (2006). Las mujeres, que leen, son peligrosas. Madrid: Maeva Ediciones.

Las Obras consideradas en esta entrada fueron escaneadas del mismo libro:

Anciana leyendo (La madre de Rembrandt), Rembrandt. (1631).
Arlesiana (madame Joseph-Michel Ginoux). Vincent van Gogh (1888).
Atardecer en la Hamaca. W. L. Palmer (1882).
Joven decadente (Después del baile). Ramón Casas (1899).
Joven leyendo. Jean.Honoré Fragonard. (1770).
Las tres hermanas. Henri Matisse (1917).
Martha Vogeler. Heinrich Vogeler. Hacia 1905).
Marilyn leyendo Ulises. Fotografía de Eve Arnold (1912).
Muchacha leyendo. Théodore Roussel (1886-1887).
Muchacha leyendo con doguillo. Charles Burton Barber (1879).
Mujeres eruditas. Harald Metzkes (2001).

Colombia la tierra que todos quieren: análisis político de las elecciones del 27 de mayo de 2018

Isabel Cristina Melo Legarda

Edison Alexander Añazco Murillo

 

Colombia es un país democrático. La participación ciudadana consiste en ir a votar por aquellas propuestas que más le convengan a la nación, ese debería ser el orden de las cosas, pero tristemente no se cumple al pie de la letra. Desde hace algún tiempo, las calles, los medios de comunicación, los periódicos y las redes sociales, entre otros; se han convertido en una pantalla para vender la política.

El 11 de marzo de 2018 fueron elegidos los representantes a la Cámara y al Senado de nuestro país, fue el preámbulo para la elección más importante y transcendental: la presidencial. En esta ocasión seis candidatos aparecieron como elegibles para pasar a segunda vuelta, pero a lo largo de los debates casi siempre asistieron cinco.

Se escuchó un discurso coherente, con promesas que aún suenan hasta bonito y que dan ganas de pensar que todos los problemas de este país, en el que la corrupción se ha apoderado de casi todos los rincones de las instituciones, como una gran maleza, puedan ser solucionados.

Pero la realidad es todo lo contrario, mientras estos candidatos salían en televisión y gritaban sus propuestas en algún balcón o plaza pública, sonaban como redentores y como los únicos que podían organizar este desorden; lo cierto es que Colombia se sumerge más y más en el barrizal. Las elecciones se han convertido en demostrar el poder que tienen unos partidos, por encima de los otros, buscan hacer quedar mal al opositor, metiéndose en su vida personal y en su pasado, burlándose del mejor plan ambiental propuesto. Algún candidato saca tajada de su participación en la Constitución del 91 y en los acuerdos de Paz de 2016 creyendo que esto es suficientes para que pueda subir al poder. Otro candidato por el contrario piensa que porque su abuelo ha sido presidente, él también lo puede llegar hacer. Otro piensa que las matemáticas se aplican a todos los campos existentes y que ilusamente cree que a este país le puede llegar a interesar tanto la educación como para votar por él, la cereza del pastel y que le da esperanzas a tantos jóvenes que buscan trabajo y que no tienen experiencia laboral, porque nadie se la quiere dar, nos demuestra que lo más importante y lo único que se necesita es un buen padrino y el otro candidato, bueno él salió en el tarjetón.

Ahora bien, después de tantos discursos, propuestas y promesas, los colombianos se sulfuraron, cada uno defendiendo lo que pensaba de su candidato, las redes sociales se convirtieron en el mejor escenario para apoyar, criticar, burlarse y tratar de demostrar que su candidato era el que Colombia necesitaba. Aquí es donde queda demostrado que el colombiano es apasionado por lo que quiere y piensa. Se leyeron insultos de toda clase, se deseó el mal y se perdieron amistades.

Apareció un fenómeno llamado castrochavismo, que -era o es- utilizado como arma para amenazar e intimidar a la gente para que -no votara o vote- por Gustavo Petro. Irónicamente tenemos nuestro propio fenómeno -el uribismo- que sin razón aparente y como un pueblo sin memoria, perpetúa esta condena.

Después de mucho esperar para saber qué iba a pasar, el 27 de mayo por fin llegó. Se salió a votar, no sólo con la esperanza que a quien marcara con una X fuera el ganador, sino también para reclamar el certificado electoral que asegura el 10% de descuento en la matrícula.

Las horas pasaban y por fin el cierre de todas las urnas. La Registraduría comenzó a emitir los resultados y como Condorito, quedamos ¡PLOP!

Colombia olvidó sus muertos, los desastres ambientales, los días de paz, la esperanza del cambio. Las matemáticas que enseñaban en el colegio y que recalcan una y otra vez que son lo más importante en la vida quedó en cero. El negociador de la paz no pudo negociar el cambio. El legado familiar político tampoco fue suficiente. Y el otro, bueno el otro tampoco pudo.

Como era de esperarse la maquinaria movió todas las fichas para que su candidato pudiera dar el discurso por haber pasado a la segunda vuelta, Duque casi duplicando la votación para ganar esta primera vuelta y es que el problema no es que sea él y su falta de experiencia en el campo, el problema son los intereses políticos que lo acompañan. Por otro lado, Petro riñó hombro a hombro con Fajardo, pero al final fue él quien alcanzó la mayoría de los votos. Entonces, según la Revista Dinero, esto quedó así:

Duque con el 39,1% que equivale a 7.569.693 votos.
Petro con el 25,1%   que equivale a 4.851.254 votos.
Fajardo 23,7% – 4.589.696 votos.
Vargas Lleras 7,3% – 1.407.840 votos.
Voto en blanco 2,1% – 401.399 votos.
De la calle 2,1% – 399.180 votos.
Trujillo Sarmiento 0,4% -75.614 votos.
Morales 0.2% – 41.458 votos y eso que esta postulante se retiró de la candidatura.

Luego de la alegría de unos, la tristeza de otros y la desilusión de los demás, se empiezan a utilizar las matemáticas para tabular lo que puede pasar, comienza una campaña para generar alianzas, estrategias para atraer a los votantes y los colombianos una vez más empiezan apasionarse por lo que se le viene a este país.

Lo cierto es que Colombia, se alista para el 17 de junio de 2018, día en que se define quien continúa con este legado presidencial, pero lo más importante no es que sea de izquierda, extrema izquierda, derecha o centro o del lado que sea, lo importante es que le duela lo que le pasa a este país, a los muchos enfermos que claman una mejor salud, a los campesinos que piden ser escuchados para que les mejoren las vías y poder sacar las frutas y verduras que alimentarán a todos, que escuchen a la tierra que clama no ser explotada, a los cientos de pobres que se rebuscan el sustento de su familia, a los muchos viejitos y viejitas que se mataron toda la vida para disfrutar de una pensión, que ayuden a las madres que perdieron a sus hijos por la violencia y los falsos positivos, a tantos colombianos que guardamos la esperanza de vivir esta tierra.

De las conclusiones de este proceso electoral queda un sinsabor, no por los candidatos que fueron elegidos para segunda vuelta, sino por la coherencia de los que habitamos esta tierra. Se nos revuelve el estómago al pensar en una posible comparación a un régimen castrochavista, sin darnos cuenta de que aquí se tiene implantado el fenómeno uribista, que no deja de manipular las maquinarias de este país.

Que lo malo de la rosca, es no estar en ella.

Que las matemáticas al final no sirvieron para lograr un cambio, pero que continúan siendo exactas.

Que los colombianos nos apasionamos por todo y al igual que el mundial de fútbol que ocurre cada cuatro años, esperamos que los candidatos que se disputen este puesto tan apetecido, se coloquen la camiseta y puedan hacer el cambio en la política colombiana.

Que la ética y la moral está en cada una de las acciones que hacemos y que está en cada uno ser consciente, de lo que queremos vivir para los próximos cuatro años.

Y que Colombia es una tierra hermosa, que merece el respeto de todos y que nos falta esperar hasta el 17 de junio para saber, cómo termina este cuento.


Fuentes consultadas

Caricaturas de El Tiempo y El Espectador. Bogotá, 27 de mayo de 2018.

https://www.dinero.com/pais/articulo/resultados-de-las-elecciones-presidenciales-2018/258863


Gratitud a,

Isabel Cristina Melo Legarda

Edison Alexander Añazco Murillo

Estudiantes de octavo semestre de la asignatura Ética (Carrera de Diseño Visual, Facultad de Arte y Diseño, Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca, Primer semestre, 2018).

 

 

Michael Jackson: superhombre en el escenario, niño solitario en el privado

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

Hay cosas en la vida, que ellos simplemente no quieren ver. Pero si Martin Luther estuviera vivo, no dejaría que esto ocurriera (They dont’ care about us).

Golpéame, ódiame, nunca podrás vencerme. Sustitúyeme, asústame, nunca podrás matarme. Llámame judío. Denúnciame, todo el mundo lo hace, patéame, degrádame, no me tildes de negro o blanco (Black or White)

 

Katherine recuerda que su hijo -Michael Jackson- comenzó a bailar desde que tenía once meses, al escuchar el traqueteo de la vieja lavadora que tenían en casa. Creció en un ambiente familiar melómano, su padre fue un músico frustrado que compensó su sueño en la estricta disciplina musical y comercial que le inculcó a sus hijos. Los muchachos Jackson desde muy jóvenes incursionaron en la industria musical. Michael se inició como cantante de los Jackson 5 a los cinco años, interpretó My girl en el concurso de talentos de su escuela. Se les vino el contrato con la disquera Steeltown Records, que les estrenó al mundo musical y al aprendizaje de esa empresa con los artistas afroamericanos más reconocidos de la época.

De niño cantaba con el sentimiento de un hombre que sabía del dolor y de la alegría que traen los dramas de la existencia. De niño se comportaba como un adulto en el escenario. De hombre vivió como un niño solitario en su casa de Neverland, en alegoría al país del nunca jamás de Peter Pan. Quienes lo conocieron de cerca, sólo guardan elogios hacía su personalidad, carisma y talento. Kenny Gamble y Leon Huff coinciden en que su voz angelical siempre encontraba las notas perfectas. Según Dionne Warwich, él cantaba porque su corazón le decía que eso debía hacer. “Sólo habrá un Michael Jackson”, manifiesta Don Black (Gest, 2011).

Michael se entregó al mundo como la más bella e ingenua flor, se adueñó de las expectativas y de la fe de sus fanáticos, contó con la admiración de los talentosos músicos y con la codicia de los opulentos empresarios. No le resultó suficiente cantar como los ángeles, bailaba con la misma maestría que alcanzaban sus notas. En 1984 ganó ocho Grammys por Thriller. Billie Jean fue la primera canción de un cantante afroamericano que difundían con frecuencia en MTV. Tuvo que dejar su individualidad a causa del asedio de sus seguidores, a donde fuese, le seguían. Fue el Rey del Pop.

En Thriller se detiene en la oscuridad que deja la luna llena, para que los muertos con su hedor apestoso dejen sus criptas, se dispongan a poseer a los transeúntes desprevenidos, con el propósito de darles la primicia de que les llegó la hora de no volver a ver al sol. Michael, que gusta tanto de mutarse, deja su piel de ovejo para habitar la del terrorífico lobo que olvida proteger a su chica. En Black or White expresa su fastidio por la discriminación étnico-racial, y se vale del multicolor de las culturas subalternas, a través de los bailes y de las geografías. Nos deja suspendidos en la diversidad humana, cuando los rostros se convierten en otros, entre fenotipos y géneros, entre formas de ver y de sentir la vida. Por eso, se queja de la maldad, del negocio, del chisme. Manifiesta que ya no le tiene miedo a nada. Premisa que desarrolla con mayor vehemencia en They don’t care about us: “todo lo que quiero decir, es que a ellos no les importamos”. El video generó gran controversia por el contenido que algunos consideraron como violento, fue filmado en la favela Santa Marta de Río de Janeiro, con la participación del grupo Odulum y muchos lugareños.

Michael Jackson compuso, cantó, bailó a lo subalterno/extremo/paradójico de la condición humana. Sus líricas circulan entre antagonismos. Lo más tierno del amor, en I just can’t stop loving you. La dinámica implícita en la mercancía del amor, Dirty Diana, es la mujer sucia que seduce a los hombres, que se presta como juguete amoroso para obtener de ellos lo que se le antoja. Billie Jean es la bailarina del teatro de la vida que le acusa de esperar un hijo suyo; mientras él piensa: Y mamá siempre me dijo, ten cuidado con quien amas y ten cuidado con lo que haces, porque la mentira se convierte en verdad y no vayas rompiendo los corazones, sólo recuerda pensar dos veces.

En Smooth criminal se pregunta si Annie está bien, porque ha sido golpeada y abandonada por un criminal suave; además hay sangre en la alfombra. Remember the time transcurre en el Egipto de los faraones y de los felinos. Allí la reina sucumbe a su aburrimiento ante la magia que trae de la nada a Michael Jackson, le acuerda que había sido una mujer joven, enamorada, solía decir “te amo, así que nunca te dejaré ir”. Pero así como llegó, de la nada, ese hombre dorado, desapareció; igual que se desvanece el amor entre los que alguna vez se amaron y juraron no dejarse.

Son tantas las canciones que legó al mundo. Algunas detenidas en lo fronterizo de lo socialmente aceptado. En Bad, el amigo le reprocha “ya no eres malo, no eres como nosotros”, y deja surgir al álter ego, ese ser exuberante acicalado con prendas rudas de corte rockero-militar, emblemáticas en sus presentaciones. Se enfrentan dos pandillas que bailan por el subterráneo: ¿Quién es malo? Te portas mal, vete a encerrar antes de que agraves. En verdad soy malo y loco. Al final, se reencuentran en un apretón de manos. Bad transcurre en un ambiente masculino, como la mayoría de los escenarios que identifican sus vídeos.

We are the word la compuso a dos manos con Leonel Richie. Dedicaron la canción a África. Reunieron a una pléyade de artistas que al unísono, con sus voces más sentidas entonaron: es tiempo de tender una mano a la vida, el más grande regalo de todos, nos estamos salvando, haremos un día mejor, solamente tú y yo. El mensaje fue claro: reconocer la propia humanidad en la otredad.

Smile era su canción favorita. Se la cantó su hermano Jermain Jackson en su ritual fúnebre “sonríe, aunque tu corazón esté dolido, aunque esté roto”. Smile inunda la última escena de la inolvidable película Tiempos modernos de Chaplin. Y es que Michael Jackson tenía mucho de Charlot. La imposición del social, de su vida impresionantemente colectiva, todos se sentían con el derecho y la audacia de inmiscuirse en lo más hondo de su existencia, le juzgaron y le sacaron provecho.

Michael Jackson con sus líricas, ritmos y representaciones visuales narró el teatro dialéctico de lo humano. Cruzó las dimensiones existenciales, se metamorforseó a su propia voluntad, mostró los cruces posibles de lo obstinado: En Thriller se convirtió en el lobo muerto/vivo. En Bad fue pandillero. En Smooth criminal fue un gánster de los años treinta. En Billie Jean habitó al hombre que niega la paternidad de su propio hijo y que acusa a la mujer de ser muy generosa en el amor. En Remember the time es el hombre hermoso y vigoroso que se quiere robar a una mujer ajena. En Dirty Diana reta a la mujer que vive libremente su sexualidad y afecto. En la película Moonwalker se vale del surrealismo para mostrar su propia vida. En They don’t care about us se exacerba de la injusticia, de la pobreza, del descuido actual con el planeta y sus moradores.

Jackson encarnó a un personaje con atributos de superhombre en el escenario, protegió su delgadez con armaduras para la guerra, disimuló la fragilidad de su cuerpo con el intocable y mortífero del metal. Dejó su impronta indeleble en el arte; ya  Don Black había sentenciado “Sólo habrá un Michael Jackson”. Qué baile de esa manera, tan descaradamente sexual, con sus trajes excéntricos, su inglés de la barriada, del Harlem y de la favela, su comprensión del dolor, de la tragedia, de lo abyecto. Su voz estremecedora, no se apaga, como tampoco sucumbe la esperanza de un mundo sin racismo, clasismo y exclusión, ni de facto ni simbólico. Sigue leyendo

El oficio del profesor

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

 

En el sistema socio-económico que caracteriza a los homo sappiens para vivir juntos, estamos clasificados en un intrincado sistema de diferenciación en el acceso a los modos de producción; que nos obliga a desempeñar determinadas actividades de acuerdo a los dones, habilidades, posibilidades que nos adornan. En particular, estipuladas por el acceso a la educación formal, que nos permite al cabo de unos años de dedicación, especializarnos en alguna ventana del conocimiento científico, filosófico, artístico, técnico. Allí desempeñan, especial labor los profesores. Bourdieu diría que son determinantes en el papel de la escuela -el Demonio de Maxwell- en tanto que clasifican a los individuos; mediante el cumplimiento de programas académicos, de odiosas maneras de evaluación y de control.

La educación es un bien muy preciado. Está en la boca de los políticos, quienes engalanan sus discursos y lemas publicitarios, con la promesa al pueblo de reformas que lleven a posibilidades más generosas para el grueso de la población. La educación se ha convertido en un intercambio de privilegios. Cada vez, es más fácil titularse; las universidades presentan opciones de grado, sin mayor esfuerzo por parte de los estudiantes. Los estudiantes se han convertido en clientes. Y como los clientes tienen la razón, a los futuros graduandos se les ha conferido toda suerte de indulgencias y de excusas al cumplimiento de sus labores en el estudio. El gremio de profesores se distingue por profesionales subcontratados; que no reciben las recompensas económicas que corresponderían a sus curriculums vitae. Están sujetos a las evaluaciones amañadas de los estudiantes y a las peculiares maneras laborales de cada institución.

Los profesores no tienen horario. Sí, el de las clases que deben orientar. Pero no se cuentan las horas invertidas en la preparación de las cátedras, en la evaluación; además de su propia producción intelectual. En el gremio académico prima la competencia, la adulación, el egocentrismo, el intercambio de beneficios. Es necesario evidenciar el producto del propio capital cultural, para representarse en las fronteras sociales, es una cosificación del intelecto y de la innovación investigativa para estar acorde a las jerarquías de Colciencias y a los Estatutos Docentes.

En esta sociedad de la toga; también, vale la pena decir que a los profesores les pagan por estudiar. En las cátedras se reproducen/construyen/dinamizan/polemizan las posibles maneras de describir/correlacionar/explicar los mundos. Es el escenario ideal para pensar y reflexionar, para leer y perderse en las teorías y en los métodos más extraordinarios, de acercarse a entender y a elucubrar sobre nosotros mismos como los homínidos sabios que hemos colonizado el planeta del agua del sistema solar.


Fuente considerada

Bourdieu, Pierre. (1997). Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción. Barcelona: Editorial Anagrama.