Etnografía sobre el consumo de la Cannabis

Jose Velasco Ordoñez

Elementos para fumar, marihuana, cueros y rascador. Autor: Jose Velasco

Este ensayo resulta del acercamiento a las herramientas del trabajo de campo que sugiere la etnografía: observación, escuchar/conversar con las personas, anotar en el diario de campo, fotografiar, escribir. Jose nos comparte su texto Puertas al Cannabis, en el que describe los círculos socio-económicos de consumo, los lugares preferidos para reunirse, las condiciones, el léxico, las actitudes, los vendedores, la dependencia y adicción, los cambios en las personas y las leyes del consumo a manera de ritual:

“La marihuana es un psicoactivo que posee efectos satisfactorios para los consumidores aliviando los vacíos que llega a sentir el ser humano a lo largo de su vida, las causas de que una persona entre al consumo de cannabis llegan a ser diversas; varían desde conflictos familiares o personales hasta el mismo entorno del sujeto. Desde hace un tiempo el consumo, portación y producción de la marihuana se ha visto estigmatizado al punto de prohibirla legalmente aun siendo una sustancia natural, si damos un vistazo al pasado nos damos cuenta que muchas civilizaciones antiguas recurrían a la planta para hacer brebajes medicinales, rituales o hasta consumirla de manera recreacional.

El consumo de marihuana trae consigo diversas situaciones que se pueden analizar desde las prácticas del consumo en la ciudad de Popayán por medio de la observación, la experiencia y entrevistas a un público objetivo. Para el desarrollo de este informe se identificarán los principales aspectos por los cuales se ha incrementado el consumo del cannabis en la ciudad, los diferentes estigmas que ha creado la sociedad patoja en torno al tema y las causas que llevan a los jóvenes al consumo” (Velasco, 2017, p. 2).

Leer texto completo Puertas Al Cannabis


Gratitud a Jose Velasco Ordoñez, estudiante de la asignatura Técnicas de Investigación, Carrera de Diseño Visual – Facultad de Arte y Diseño – Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca.

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Apropiación del espacio público en la Galería La Esmeralda

José Rodolfo Chantre Guaca

Estiven Hernando Solarte Tenorio

Este ensayo resulta del acercamiento a las herramientas del trabajo de campo que sugiere la etnografía: observación, escuchar/conversar con las personas, anotar en el diario de campo, fotografiar.

Rodolfo y Estiven nos comparten su texto sobre las causas de la apropiación del espacio público de la plaza de mercado La Esmeralda por parte de los comerciantes:

“La plaza de mercado La Esmeralda es un lugar en donde se encuentran gran variedad de productos, y donde la mayoría de comerciantes, trabajan desde muy tempranas horas del día. Algunos vendedores vienen de otros municipios y veredas cercanas a la capital caucana. La mayoría de estos comerciantes, no tienen un local propio para situarse; por ello, recurren a invadir el espacio público. Además de generar problemas de movilidad, se arriesgan a que la policía y trabajadores de la alcaldía les despojen de los productos que vienen a ofrecer. Pero que a pesar de estas circunstancias, estas personas siguen trabajando arduamente, ayudándose entre sí y atendiendo a sus clientes con amabilidad” (Chantre y Solarte, 2017).

Leer texto completo Apropiación del espacio público en la galería La Esmeralda 


Gratitud a José Rodolfo Chantre Guaca y a Estiven Hernando Solarte Tenorio, estudiantes de la asignatura Metodología de la investigación, Carrera de Diseño Visual – Facultad de Arte y Diseño – Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca.

Preámbulo sobre el miedo

Rosa Patricia Quintero Barrera

El miedo ha funcionado como una columna estructural de toda organización social. Es inculcado desde la educación, la religión, las historias de descubrimiento y de colonización de los pueblos, los ideales de valores, hasta los mitos y cuentos infantiles. El miedo surge ante la incertidumbre, lo móvil, aquello que no ofrece conocimiento ni explicación. Adquiere solidez en la oscuridad, la noche, el silencio, lo insondable, lo desconocido, lo solitario, la inseguridad, la muerte.

El miedo se convierte en maldiciones de dioses, demonios, monstruos, castigos, enfermedades, malquerencias. Jean Delumeau (1989) alude a una “auténtica hipocresía” al silencio prolongado del miedo en la historia hasta que Sartre en 1945 diferenció los componentes de la ecuación interpretativa que funcionó largo tiempo en occidente entre: el miedo y la cobardía, el “bajo nacimiento” y la burguesía (p. 21). Con Sartre comenzó a construirse la noción del miedo como natural e inherente al hombre.

El miedo permite sobrevivir en situaciones de riesgo, conlleva a tomar decisiones de maneras inmediatas e insospechadas. El miedo conduce a las ciudades sitiadas, con poternas de hierro, puentes colgantes e intrincados sistemas de vigilancia y control en el Medioevo. A conjuntos residenciales, cámaras por doquier, alarmas en la actualidad. Han cambiado las formas de implantar la seguridad y de apropiarse de la tecnología, pero la sensación de vulnerabilidad hacia la otredad ha prevalecido.
El ejercicio del miedo y del terror han sido unas prácticas recurrentes en nuestra historia, como fuertes mecanismos para controlar las maneras de pensar, los estilos de vida, las formas de explotar el medio ambiente, los comportamientos y, por supuesto, las intencionalidades políticas tanto de quienes ejercen el poder como de quienes se someten a sus dinámicas. Se hace institucional en aquello que no se aparta de lo hegemónico. De ahí la trascendencia y vigencia en las prácticas culturales del modelo capitalista, de los sofismas que pretende inculcar a través de la familia, la religión, el Estado y los medios de comunicación en las maneras como los sujetos representan sus expectativas y comportamientos de diferente índole, tanto desde su mismidad como desde su alteridad identitaria. El miedo como agencia política es un instrumento que la élite ha utilizado para gobernar y sostenerse en el poder.


Fuente citada

Delumeau, J. (1989). El miedo en Occidente (siglos XIV-XVIII): una ciudad sitiada. Madrid, Taurus. P. 9-49.

 


¿Cómo citar esta entrada?

Quintero, P. (2017, noviembre, 11). Preámbulo sobre el miedo. Recuperado de https://etnicografica.wordpress.com/2017/11/13/preambulo-sobre-el-miedo/

La esclavización en dos novelas colombianas del siglo XIX: María y El Alférez real

Rosa Patricia Quintero Barrera

A la novela María de Jorge Isaacs se le considera como una de las más importantes en la literatura colombiana y latinoamericana del siglo XIX, y una de las mejor logradas del romanticismo en lengua castellana. Efraín, el protagonista de la historia,  cuenta en primera persona la ilusión de su amor por María, y cómo este sentimiento se va transformando en nostalgia. La narración se desenvuelve a los pocos años después de haber ocurrido los hechos en la hacienda El Paraíso en el Valle del Cauca durante la primera mitad del siglo XIX. Este amor no logra consumarse debido a los viajes que debe emprender Efraín, por orden de su padre, con el objetivo de estudiar y por la epilepsia que lleva a su amada a la tumba.

Es importante considerar que desde 1821 estaba vigente el Decreto de la Libertad de Vientres en la Nueva Granada, el cual promulgaba que los hijos nacidos de esclavizadas a partir de ese año quedarían libres. El resto de esclavizados continuaron en esa condición por treinta años más, hasta 1851, cuando la esclavitud fue abolida bajo el gobierno de José Hilario López. Isaacs escribió María entre 1864 y 1866, pero el relato corresponde a una época anterior a 1851. Por tal razón, en la trama aparecen esclavizados y manumisos quienes ya habían comprado su propia libertad, algunos desde 1690 (Arocha, 2004).

Así, el personaje de la esclavizada Feliciana adquiere valor significativo en este escrito. Feliciana obtuvo el acta de libertad directamente de manos de María; por ello, su hijo Juan Ángel ya era libre aunque se desempeñaba como paje y ayudante en la casa de los patrones. Feliciana fue capturada en África con el nombre de Nay. Para contar esta parte, Isaacs, hace una historia intercalada entre la historia principal de Efraín y María, que le sirve para darle un matiz histórico y testimonial a la novela. De esta manera, el autor aborda el tráfico de esclavos que tenía su origen en las guerras entre distintos pueblos africanos, cuyos prisioneros cuando no eran degollados se vendían a los traficantes. Isaacs narra a través de fuentes de tradición oral, los amores de Nay y Sinar pertenecientes al grupo étnico de los Hachims, en el país de Gambia.  Feliciana es un personaje que permite ilustrar a través de la literatura colombiana del siglo XIX, el último período de la Trata en la Nueva Granada (Arocha, 2004).

Por su parte, Eustaquio Palacios publicó “El Alférez real” en 1886, en pleno auge de las novelas históricas. Al Alférez se le considera como de las más destacadas dentro de este género, debido a la precisión del detalle y al rigor documental que contiene. Describe los hechos ocurridos en la ciudad de Cali (Valle) y en sus inmediaciones durante los últimos años del siglo XVIII, entre 1789 y 1792, a partir de una investigación exhaustiva del autor en archivos de notarias y registros parroquiales. Al igual que María, es una historia romántica entre Daniel, secretario y amanuense del alférez real don Manuel Caicedo Tenorio, en la hacienda Cañas Gordas e Inés, una joven mujer, de origen noble, huérfana y que estaba a cargo del alférez. El amor entre estos dos jóvenes es imposible, debido a que el testamento del padre de Inés ordenaba que ella debiera casarse con un hombre de su misma condición económica y social. Sigue leyendo

Representación de las brujas en la Inquisición

Rosa Patricia Quintero Barrera

En Europa entre los siglos XV y XVII unas 500.000 personas murieron en la hoguera. Fueron declaradas culpables de pactar, adorar y besar al diablo bajo la cola, viajes por el aire montadas en escobas, reuniones ilegales en aquelarres, adoración al diablo, copular con íncubos y súcubos, matar la vaca del vecino, provocar granizadas, destruir cosechas, robar y comer niños (Harris, 1986, p. 181). La cacería de brujas se convirtió en una institución avalada por la Iglesia católica, que se popularizó debido al autorreconocimiento por parte de las propias acusadas como practicantes de la brujería, en el intento desesperado de evitar las terribles torturas y de ser llevadas a la hoguera. Esa práctica condujo a que las personas se delataran entre sí de tener poderes sobrenaturales para hacer el mal. Cada bruja torturada conducía por lo menos a la ubicación de otras dos. Este sistema, que gradualmente fue institucionalizándose bajo la forma de la Inquisición, exigía que la familia de la supuesta bruja asumiera los gastos provenientes de los servicios de los torturadores, los verdugos, los haces de leña, el banquete de los jueces; además de la confiscación de los bienes de la acusada (las siguientes fotografías las tomé en el Museo Histórico de Cartagena -Colombia).

Marvin Harris explica que las clases dominantes crearon y sostuvieron la noción de las brujas volando en escobas y haciendo males como medio de suprimir la naciente ola de un mesianismo cristiano. En el siglo XIII la Iglesia autorizó por primera vez el empleo de la tortura hacia miembros de organizaciones eclesiásticas que nacían en Europa y se constituían en una amenaza contra el monopolio de Roma. Para impedir la ruptura de la Francia meridional con la cristiandad, la Iglesia protagonizó la guerra santa o cruzada albigense. Además de las tensiones que se derivaron del ocaso del feudalismo y el surgimiento de monarquías fuertes, lo cual ocasionó graves crisis en cuanto al comercio, el mercado y la tenencia de la tierra. En este sentido, “el significado práctico de la manía de las brujas consistió, así, en desplazar la responsabilidad de la crisis de la sociedad medieval tardía desde la Iglesia y el Estado hacia demonios imaginarios con forma humana” (Harris, 1986, p. 205).

La brujería, la magia y la hechicería han trascendido barreras del tiempo y de las culturas en cuanto a las prácticas sociales y, por supuesto, en cuanto a los variados estudios desde las ciencias sociales. Las diferencias entre la magia, la brujería y la hechicería, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, son sutiles. La “magia” definida como un arte o ciencia oculta que lleva a resultados contrarios a las leyes naturales. La “brujería” se refiere a prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen las brujas. La “hechicería” se desprende del término hechizo, que corresponde a ejercer un maleficio sobre alguien por medio de creencias extrañas a la fe religiosa y contraria a la razón. Según James Frazer la magia era una ciencia bastarda, síntoma de inferioridad, propio de pueblos primitivos e infantiles, cuyos actos expresivos estaban basados en medios metafísicos (Leach, 1985, p. 39). Entonces, la Real Academia y Frazer guardan cierta concordancia, sobre todo al definir a los tres términos – magia, brujería y hechicería- con: arte, ciencia oculta – extraña – bastarda, seres imaginables, contrario a las leyes naturales – a la razón – superstición – maleficios – brujos.

Edmund Leach critica la perspectiva de Frazer argumentando que en la magia y en hechicería se entrecruzan asociaciones de ambigüedades propias de la comunicación humana y que deben distinguirse de errores (Leach, 1985, p. 39). Al mencionarse que la magia se aparta de la razón, se arguye que la intervención que realizan los magos no es técnica, debido a que no existe un nexo mecánico que los conecte; ya que lo mágico se identifica de manera esencial, precisamente en que “el mago pretende cambiar el estado del mundo mediante una acción a distancia” (Leach, 1985, p. 40).

En la actualidad, la brujería ocupa un tópico destacado en la vida cotidiana de muchas personas pero también en la literatura y en prácticas lúdicas, como en el argumento de la obra The Lord of the Rings de J. R. R. Tolkien que gira en torno a los magos  Galdalf y Saruman, sobre quienes recae la trama que se debate en la lucha del bien y del mal; variedad de juegos de rol que se inspiran en mitologías y centenares de cuentos infantiles y juveniles, sólo por nombrar algunos ejemplos.


Bibliografía

Harris, M. (1986 [1974]). Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura. Madrid: Alianza Editorial.

Leach, E. (1985). Cultura y comunicación. La lógica conexión de los símbolos. Madrid: Siglo XXI Editores.

Real Academia Española. (2001). Brujería, magia y hechicería. En Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Recuperado de http://buscon.rae.es/draeI/

Los sacerdotes del Golconda: curas “rojos”

 

Rosa Patricia Quintero Barrera

Walter Joe Broderick, de origen holandés, formó parte del grupo de los sacerdotes del Golconda. Luego abandonó la carrera clerical para dedicarse, al paso de algunos años a la escritura del género conocido como biografía a profundidad. Este autor, al igual que Camilo Torres, Domingo Laín, José Antonio Jiménez, Manuel Pérez, René García y Carmelo García, entre otros; adoptó actitudes críticas frente al papel de la Iglesia en el mejoramiento de la calidad de vida de las poblaciones marginadas en el mundo.  Broderick terminó dedicado a las artes de la escritura biográfica e histórica, al respecto en una entrevista que concedió a la periodista Margarita Vidal (2005) dijo:

Hice una investigación minuciosa y prolija; numerosas entrevistas con personas que no tenían, ninguno, el personaje completo pero sí un poco de él [refiriéndose a Manuel Pérez]. Muchos nunca supieron que habían cometido infidencias sin querer, porque tenían un pedazo de la moneda que, al juntarla con la otra, me permitían sacar conclusiones. Es un trabajo de seducción para que la gente sienta confianza y cuente historias.

El resto de sacerdotes fueron radicales con sus ideas e inquietudes, las cuales los condujeron a tomar las filas del grupo guerrillero colombiano del Ejército de Liberación Nacional (ELN). La década mencionada fue un momento coyuntural para la iglesia católica, de ellos resalto: el Concilio Vaticano II (1962-1965), el final del papado de Pío XII y el inicio del papado de Juan XXIII y el auge del marxismo. En suma estos aspectos influyeron notablemente en la formación clerical de algunos religiosos, quienes preocupados por evangelizar de una manera “encarnada”, como lo expresa la Biblia, se vieron colmados de dudas y limitaciones con los enfoques teológicos que les ofrecía en ese momento la Iglesia. Así, para algunos aspirantes a la vida religiosa, el poderío económico y político del Vaticano constituía un despropósito en el acercamiento a la gente pobre.  Igualmente criticaban la oficialización tradicional  de la misa, al considerar que el ritual desarrollado de ese modo contribuía a incrementar la distancia entre la feligresía y los jerarcas de la Iglesia.

En consecuencia, las jornadas de estudio dedicadas a las pruebas matemáticas de la existencia de Dios contenidas en la Summa theologica  de Santo Tomás, los dejaban del todo insatisfechos.   Mientras que las lecturas del Manifiesto de Marx les crearon nuevos interrogantes acerca de sistemas filosóficos distintos al católico.  Sus profesores acusaban a Hegel, Kant y Spinoza de herejes. Manuel Pérez, José Antonio Jiménez y Domingo Laín tuvieron ocasión de complementar esta visión sesgada con el trabajo pastoral que realizaron en barrios de Zaragoza (España), el cual les permitió conocer a muchachos de la Juventud Obrera Católica, quienes buscaban “llevar la ética cristiana a los sectores más alejados de la Iglesia. Así, los jóvenes seminaristas “veían que la Iglesia se había convertido  en un baluarte de la burguesía; no tenía nada que decir a las grandes mayorías en una sociedad poscristiana” (Broederick, 2000, p. 35).  Sigue leyendo

Dejación de armas de las FARC-EP: “Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz”

 

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Rosa Patricia Quintero Barrera

Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz, fueron las palabras que con ahínco pronunció Rodrigo Londoño, Comandante de las FARC-EP, al finalizar su discurso del acto simbólico de dejación de las armas por parte del movimiento revolucionario. Este acto fue producto de acuerdos bilaterales entre la guerrilla y el gobierno, en los que ambas partes se comprometieron a no usar más las armas en el ejercicio de la política.

Según el discurso de Londoño, las FARC-EP dejan su alzamiento armado de 53 años, para constituirse en un movimiento legal que desarrollará su accionar ideológico, político, organizativo y propagandístico por vías exclusivamente legales –sin armas- y pacíficamente. Es la apertura a una democracia liberal en que el Estado se compromete a no utilizar las armas para perseguir a opositores políticos o al pensamiento crítico.

Manifestó que ellos cumplieron con la dejación de armas de conformidad con lo pactado, quedan ellas en manos de las Naciones Unidas para la construcción de los monumentos previstos. (…) A partir de hoy, debe cesar toda persecución política en Colombia. Aspiramos a que la Reforma Rural Integral pactada en el primer punto del Acuerdo Final sea implementada con celeridad, pues entendemos la necesidad estratégica del desarrollo del campo colombiano, sin perder nunca de vista, que el conflicto armado, en gran medida obedeció al despojo y a la violencia sufrida por nuestros campesinos. (…) No nos opusimos, por principio, a que los grandes empresarios del agro puedan adelantar sus proyectos. Sólo exigimos que el desarrollo de estos, no arrolle ni impida el auge de la economía campesina. Esperamos que la democracia colombiana abra generosa sus brazos a todas las fuerzas, organizaciones y movimientos excluidos centenariamente de las garantías políticas.  Sigue leyendo