Película “Dar la cara” y Mafalda: la niña terriblemente ética

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

…yo necesito que ganés, todos necesitamos un pequeño triunfo,

aunque no sea gran cosa, entendés…

Fragmento de un diálogo en la película Dar la cara

 

Dar la cara, la película dirigida por José A. Martínez Suárez, en blancos y negros, muestra la vida de tres muchachos después de haber prestado el servicio militar en la Argentina de los años sesenta. No sólo inspiró a Quino a tomar el nombre de Mafalda para Mafalda; sino también las incertidumbres del cotidiano, del real que Beto, Bernardo y Mariano cruzaron hacia el ciclismo, la política y el cine. La película refleja el sentir y la praxis de los bonaerenses de la época, cruzados por los miedos al fracaso, a la mala suerte. Aunque, sabían que sí eso ocurría, era porque estaban viviendo. Los muchachos transitaban entre protestas por los derechos a la vida digna, fiestas, romances, exámenes en la universidad, entrenamientos de la bici de competencia, caminatas por la ciudad buscando locaciones para la película. Es Mariano quien conoce a la madre de Mafalda, y la escena dura unos minutos, la bebé que tiene nombre de princesa no vuelve a aparecer en la cinta.

La historia del personaje de Mafalda es harto conocida. Surgió del encargo que una empresa de electrodomésticos que hizo a Joaquín Salvador Lavado Tejón, para publicitar sus productos mediante una viñeta que mostrase a una familia ideal. Quino dibujo doce historias, que no fueron tomadas por la empresa; pero un amigo suyo las publicó en Primera Plana, y al acabarse las viñetas, le pidió al dibujante que continuara con la historieta, ya que había sido bien recibida por los lectores del diario.

Mafalda es la niña terriblemente ética. Su voz -por supuesto- se alza en la defensa de los derechos y la dignidad de las personas. Quino sí debió inspirarse en Dar la cara, no sólo por el nombre de la bebé, sino por el contexto que exhibe la cinta, de inequidad, de falta de oportunidades, de pobreza, de exclusión. En la huelga que muestra la película los protestantes llevan pancartas, arengan y colocan carteles con:

¡Decimos rotundamente no! Desde hace dos meses 600 desocupados. En defensa de la nación. ¡Paro general! Por la actualización de los convenios colectivos. Contra la carestía de la vida, para que se pague regularmente a los jubilados y a los empleados del Estado. Contra la desocupación y la miseria. El pueblo aplastará a los monopolios. Ha sido clausurado, las instituciones culturales y artísticas del país. ¡Exigimos su reapertura!

A través de la voz de Mafalda, Quino pedía paz, dijo Carlos Garaycochea. En 1973 no quiso volver a dibujarla, el cansancio lo alcanzó, la veía repetida, con finales predecibles. Quino y la princesa Mafalda se dejaron. Ya él no quiso trazarla más, no quiso llevarla al universal de las tragedias. Pero ella le persigue, no quiere acallar su voz, le respira bien cerquita: ya sea con los innumerables premios que ha recibido, las conferencias y entrevistas que atiende, las traducciones de los libros, las publicaciones.

Mafalda es la niña terriblemente ética porque piensa en la otredad. Se preocupa por las mujeres que ya no aspiran sólo a tener hijos y a complacer a un esposo, piensa en la educación y en lo poco que ofrecen algunos maestros que silencian la crítica, ve al mundo lleno de heridas que urge de cuidados intensivos, comparte con Guille su hermanito la plenitud de lo escaso que les espera, cuestiona las brechas generacionales. La rebeldía de Mafalda con lo instituido, es lo que la hace reflexionar sobre el sentido de la vida, y eso justo es la ética para Enrique Dussel: proyectos de vida que exijan cambiar las conductas hacia los demás, hacia la naturaleza en la vida cotidiana como totalidad de existencia. Por eso, la niña que no gusta de la sopa, también canta con The Beatles: Imagina toda la gente viviendo la vida en paz. 

 


Fuentes consultadas

Conferencia “Una historia de Mafalda: potencialidades y desafíos del humor” [2015]. Universidad Alberto Hurtado. Chile. 2015. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=T7ZdYPb-O_s 

Conoce a Quino (El creador de Mafalda). Publicado por Alejandro Boglione. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=KFanNR-Ti1Y

Enrique Dussel Clase de Ética. Disponible en https://www.youtube.com/watch?time_continue=1137&v=dDZxrRtOqpk

Martínez Suárez, José A. (Director). 1962. Dar la cara. Argentina. 111 minutos. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=Teluh-MVMlQ

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La sabedora de plantas para curar

 

Rosa Patricia Quintero Barrera

Doña Inocencia ha cogido camino por varias partes del litoral Pacífico, desde Guapi, el resto del Cauca y el Valle del Cauca; en la plenitud vivida de sus largos años. Es una mujer viajera, sabedora de los usos de las plantas para curar y de las maneras de venderlas en los lugares en donde bien la reciben. La conocí en las cercanías del Puente del Humilladero en Popayán. Se había apropiado a su antojo del espacio, dispuesto con el orden que ya tiene memorizado para colocar sus plantas, que entre formas redondas y alargadas, lucen bellos tonos de marrón. A pleno sol, ofrecía sus productos botánicos con el regalo de su eterna sonrisa. Por eso, resultó del todo inevitable arrimarse a conversar con ella, sobre los asuntos importantes de la sanagua, del chaparro, de la zarzaparrilla, de la hoja de gualanday.

Con algo de desconfianza, a que mis preguntas condujeran a que la Policía la quitara del sitio y la despojara de los productos que consigue en fincas de su tierra, algo me quiso contar de sus plantas. Cuando la semilla de la sanagua está biche, se puede beber para mejorar la digestión y las afecciones de la gastritis. La corteza es robusta y rugosa, por eso sirve para hacer botones y masajeadores. Pero también se lava muy bien, se machaca y se cocina en un litro de agua, e igual beneficia los procesos digestivos.

El bejuco del chaparro que se encuentra encima de los árboles de las montañas de la selva chocoana, cura la diabetes, la anemia, el paludismo y las afecciones de la próstata. El tronco de la zarzaparrilla es más común, se encuentra con facilidad en Buenaventura; al prepararse con la hoja del gualanday cura el cáncer.

Mientras me enseña sus plantas, conversa con sus compañeros que venden artesanías, hablan de sus viajes recientes a conseguir aquellos productos que comercializan en la ciudad. Al señor que le dice: Deme algo para la sexualidad, que eso ya no me funciona, y me lo ensayo con usted esta noche; ella le responde en medio de risas: ¡este peruano! Vuelve a la introspección de antes. Alude al origen de sus conocimientos botánicos y curativos, a sus abuelos que sabían del manejo de las plantas, a su tío que tiene una clínica botánica en Cali, a las mujeres de su familia que han sido parteras, que saben hasta recibir a los niños que vienen parados, ocasionándole a la madre los dolores que matan gente.

Doña Inocencia también vende pomadas de azufre para las quemaduras y los dolores; y el extracto de uña de gato balsámico que hace un señor de Leticia. Para volver a ver la sonrisa de doña Inocencia, por fortuna, quedaron expectantes a otra conversación: la costumbre de ombligar a los recién nacidos, las curas a la impotencia y las oraciones del Gran poder de Dios, del Justo Juez y de la Virgen del Carmen para la buena muerte y que el muerto no se quede penando, dándole sustos a los vivos.


Gratitud a:

Doña Inocencia por la generosidad de compartir su conocimiento y su sonrisa.

Alfredo Valderrutén por sus bellas fotografías y la motivación al encuentro con las plantas.


Asociado a este tema:

 

 

Dejación de armas de las FARC-EP: “Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz”

 

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Rosa Patricia Quintero Barrera

Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz, fueron las palabras que con ahínco pronunció Rodrigo Londoño, Comandante de las FARC-EP, al finalizar su discurso del acto simbólico de dejación de las armas por parte del movimiento revolucionario. Este acto fue producto de acuerdos bilaterales entre la guerrilla y el gobierno, en los que ambas partes se comprometieron a no usar más las armas en el ejercicio de la política.

Según el discurso de Londoño, las FARC-EP dejan su alzamiento armado de 53 años, para constituirse en un movimiento legal que desarrollará su accionar ideológico, político, organizativo y propagandístico por vías exclusivamente legales –sin armas- y pacíficamente. Es la apertura a una democracia liberal en que el Estado se compromete a no utilizar las armas para perseguir a opositores políticos o al pensamiento crítico.

Manifestó que ellos cumplieron con la dejación de armas de conformidad con lo pactado, quedan ellas en manos de las Naciones Unidas para la construcción de los monumentos previstos. (…) A partir de hoy, debe cesar toda persecución política en Colombia. Aspiramos a que la Reforma Rural Integral pactada en el primer punto del Acuerdo Final sea implementada con celeridad, pues entendemos la necesidad estratégica del desarrollo del campo colombiano, sin perder nunca de vista, que el conflicto armado, en gran medida obedeció al despojo y a la violencia sufrida por nuestros campesinos. (…) No nos opusimos, por principio, a que los grandes empresarios del agro puedan adelantar sus proyectos. Sólo exigimos que el desarrollo de estos, no arrolle ni impida el auge de la economía campesina. Esperamos que la democracia colombiana abra generosa sus brazos a todas las fuerzas, organizaciones y movimientos excluidos centenariamente de las garantías políticas.

Londoño, aludió a algunos de los puntos del Acuerdo Final, como a las circunscripciones especiales, al problema de los cultivos de uso ilícito, a los carteles del narcotráfico, redes de apoyo y lavado de activos, lucha contra la corrupción, al Acuerdo de víctimas, que se resume en el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, el desmantelamiento de organizaciones criminales y sucesoras del paramilitarismo, el sistema de seguridad integral para el ejercicio de la política.

Aprovechó para expresar su preocupación por la negligencia estatal en la honra de su palabra. Los asesinatos de líderes populares no se detienen, mientras crece la amenaza paramilitar en todo el país. La muerte agrede y alcanza a milicianos, amnistiados, y son varios los casos ya, de familiares de estos que han sido asesinados, el cumplimiento de la Ley de amnistía e indulto.

Este acto, ocurrió en el Municipio de Mesetas (Meta, Colombia) el 27 de junio de 2017; con el acompañamiento de las Naciones Unidas y la presencia del Presidente Juan Manuel Santos, parte de su gabinete de gobierno, delegados internacionales, líderes de iglesias, entre otras personas interesadas e implicadas en el tema.

El Proceso de Paz en Colombia ha generado muchísimas expectativas y sobre todo opiniones de diversas coloraciones políticas. El país se encuentra polarizado, entre opositores, defensores, simpatizantes e indiferentes al evento histórico de la transformación del grupo armado insurgente más antiguo de Latinoamérica, en movimiento político, como resultado en un intenso y controvertido proceso de negociación, que debió realizarse fuera del país y con el arbitrio de otros países y organizaciones internacionales expertas en este tipo de asuntos.

En el mundo han ocurrido fenómenos similares, para centrarnos en Latinoamérica, tres exguerrilleros han ocupado cargos presidenciales: Pepe Mujica en Uruguay que militó en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, Dilma Rousseff en Brasil que perteneció a la Organización Revolucionaria Marxista de Brasil, y Salvador Sánchez en El Salvador que formó parte de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí. Tampoco es la primera vez que en Colombia, un grupo alzado en armas se reincorpora a la vida civil: Guerrillas de Llano (1953), M-19 (1990), EPL (1991), Movimiento Armado Quintín Lame (1991), Corriente de Renovación Socialista (1994), Autodefensas Unidas de Colombia (2003-2006).

El M-19 fue la segunda fuerza política en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Carlos Pizarro quien fuera su comandante en jefe fue candidato presidencial en 1996 y asesinado en plena campaña. La Unión Patriótica también ha participado de manera activa en la política colombiana, y muchos de sus partidiarios fueron asesinados; al igual que tantos colombianos que han sido encarcelados y que han entregado sus vidas por soñar a una Colombia distinta; quizás democrática e incluyente.

Las preocupaciones que planteó Rodrigo Londoño, acaecidas en la seguridad de los suyos al reincorporarse a la sociedad, son compartidas por muchos colombianos. El Presidente Santos manifestó: “Lo dije hace un año y lo repito ahora: no estoy y seguramente nunca estaré de acuerdo sobre el modelo económico y político que según ustedes (las Farc) debe tener nuestra nación, pero defenderé sus derechos para expresar sus ideas porque esa es la esencia de la libertad”. Y justo, con esa intención, queremos quedarnos y unirnos al clamor de una reconciliación nacional. De darnos la posibilidad de una construcción de país sin la intervención de armas; aunque pensemos distinto, tengamos una religión u otra, o quizá ninguna, a que tengamos determinadas preferencias sexuales, o luzcamos colores de piel y fenotipos. Una Colombia en donde sea derecho y opción el trabajo digno, el acceso a los bienes y servicios, a la educación, a la salud, a la vivienda, al ocio, a la diversión, a la palabra escrita y pronunciada, a los sentimientos encontrados, a la identidad y a la otredad. En suma, a vivir sin miedo y poder mirar a la cara a los otros y a que nos miren, sin juzgamientos ni estereotipos, y menos sin la violencia de facto de las armas.


El uso de la letra cursiva corresponde a transcripciones literales de los discursos. Las caricaturas fueron tomadas de El Espectador y El Tiempo. Las transcripciones vienen de Las Farc dejan todas sus armas. El Espectador. 26 de junio de 2017  

 


Algunos enlaces de interés:

52 años en pie de guerra. Multimedia El Tiempo

“Decir que en Colombia nada cambia demuestra una falta de sensibilidad histórica”: María Emma Wills. Laura Ramírez León. Lunes, 26 Junio, 2017 – 19:00

¿Por qué no hay euforia en Colombia con la entrega de armas de las FARC? Natalio Cosoy (@nataliocosoy)
BBC Mundo, Bogotá

Ahora solo falta que se desmovilicen los uribistas. “El pueblo es ignorante pero la historia no. La historia es tremenda jueza y, Uribe, el Gran Colombiano, va a ser recordado como el saboteador de la paz” Por: Jorge Castro  Junio 27, 2017. Las 2 Orillas.

Llegó la hora del desarme ciudadano. Por: Jorge Torres. 27 Jun 2017 – 6:57 PM. El Espectador

“Así fue el día en que me entregaron el arma y el día que la dejé”: recuerdos de guerrilleros de las FARC en un día histórico para la paz en Colombia. Cuando se completa el proceso de dejación de armas de la guerrilla más antigua de América Latina, tres combatientes de las FARC le cuentan a BBC Mundo cómo fue el día que se sumaron al conflicto armado colombiano y cómo fue el día en que finalmente abandonaron el fusil. POR NATALIO COSOY / BBC MUNDO* MESETAS, COLOMBIA. 2017/06/27. Arcadia

No le fallamos a Colombia, hoy dejamos las armas: Rodrigo Londoño. Paz. 27 Jun 2017 – 12:01 PM-Redacción paz. El Espectador

El adiós a las armas y el futuro de Colombia. Por Jairo Rivera. 27 JUN 2017 – 5:20 PM. El Espectador.

El omnipresente fordismo

Rosa Patricia Quintero Barrera

Qué se muevan las industrias, cantan Los Prisioneros. La frase alude al sistema económico, que tuvo gran empuje con la Revolución Industrial, y los subsecuentes cambios estructurales en la economía del mundo occidental. Desde allí, se marca tarjeta al ingresar a las industrias para dejar constancia del cumplimiento de horarios, de la realización de actividades repetidas y seriadas, de la sumisión a las órdenes, a investirse de uniformes tanto corporales como simbólicos que indican la pertenencia de facto y mental a quienes pagan los sueldos. Ya canta Alberto Beltrán en ‘El negrito del Batey”, porque el trabajo lo hizo Dios como castigo.

Así, inició ese miércoles 8 de marzo en la Ciudad de Paredes Blancas (Popayán – Colombia). Las personas atravesaron el Parque de Caldas, transitaron afanadas, recién bañadas, colocadas para llegar a sus lugares de trabajo. Algunos jóvenes lucían uniformes de instituciones educativas, se preparan para ingresar en breve al mundo laboral, a vender su fuerza de trabajo, de acuerdo a su especialidad en los oficios y en las profesiones, a representarse en lo social en esta sociedad de la toga como diría Bourdieu.

Sin embargo, en medio de los transitares humanos, algunos se instalaron en lugares definidos en el Caldas, como los lustrabotas, los que vendían maíz para detener a las palomas que aún motivan a conversar con ellas y a hacerles fotografías, quienes vendían minutos, el señor que ofrecía: ¡Tamales a la orden, grandes y calientes! Ellos y otros más, vendedores informales, sin seguridades, invisibles para la economía que excluye a muchísimos colombianos, de contar con un sueldo mensual y las debidas garantías legales propias de un contrato de trabajo.

Entre tanto, en la banca del lado, otro señor habló por celular en tono energético. Resultó inevitable, detenerse en la etnografía de voces; además porque el tema de su conversación motivó a relacionar con la productividad que se exige en el social:

– Y don Jesús está también tirado en el lecho?

– Y vos que? Feliz día mujer! Rocío usted tiene que dejarlo que sufra, tiene frío que sufra frío, tiene chucha que se eche limón con sal. Usted trabajando, matándose el lomo. Y lo poquito que se gana se lo va a gastar en él? Déjelo que lleve del bulto. Deja la bulla, ponete seria. La verdad es que nada aprende.

Se le cortó la llamada, y la restableció para seguir con su perorata durante largos minutos:

-Usted sabe cómo es la vida. Usted trabaja, así debe ser. Estoy mamado, cansado de decirle. Ese muchacho va a ser un berraco problema como Sebastián. Si ve! Los muchachos no son bobos!

La consecución del dinero, por el medio que sea, por el que se pueda, forma parte de las prioridades actuales. La mayoría se ajusta a las normas de los sistemas pautados en términos económicos, políticos, religiosos; lo que no necesariamente implica una responsabilidad ética. En Colombia en son de chiste se habla del onceavo mandamiento –no dar papaya-, seguido por –a papaya puesta, papaya partida-. Por supuesto, recuerda los diez mandamientos de la tradición judeocristiana, con la extensión que acá, para algunos es berraquera, pujanza, avionada que implica no dejársela montar, pero sí alguien lo permite, sí alguien da papaya, entonces toca montársela, porque el vivo vive del bobo.

Bastaron unos pocos minutos de observación, para evidenciar la omnipresencia del cumplimiento de horarios y de la sumisión a órdenes que motiva a los jóvenes para preparar su inserción en el mercado laboral y los que ya definieron cómo se desenvuelven en los mundos de las empresas, a levantarse temprano para acudir a donde les corresponde, para invertir su tiempo útil del día haciendo muchas veces actividades arbitrarias y desmotivantes. Porque como increpaba el señor de la banca del lado, a don Jesús y a Sebastián que aún estaban durmiendo y por lo tanto, no estaban prestos a romperse el lomo y que constituían un gran problema; o sea, una carga económica.

Voy a llegar a la gran máquina/Todo es oscuridad/Si agacho un poco la cabeza/Nadie me descubrirá; cantan los chilenos, parece ser el sentir de muchos trabajadores de una obligación que toca cumplir por el miedo a que les cierren las puertas de las industrias, “el que no tiene miedo a perder el trabajo, tiene miedo de no encontrarlo” plantea Eduardo Galeano. Por eso, seguimos madrugando, colocándonos al trajín del estudio y del trabajo, para participar de esta ontología política-económica; ojalá en la que prime la moral de no atropellar a los demás, de no aprovecharse de la eventual falencia del otro, de actuar con honestidad y solidaridad hacia los demás, para construir unos mundos más incluyentes y plurales. Mundos en donde cumplir con las responsabilidades individuales y sociales no sea un castigo, ni esté impulsado por el miedo al marginamiento; sino en donde el transitar por lugares reiterados, como el parque de Caldas, sea la seguridad de encuentros gratos de crecimiento y disfrute.

 

 

La otra mira de Campanario

La otra mira de Campanario recuerda las posibles maneras de sentirse y de narrar lo observado, a partir de quién siente y escribe sobre lo que ve. En este bello texto, Luz Helena, es generosa y sincera al contar con sus propios términos cómo percibe el consumo, la publicidad, la acumulación, la bulla y lo ficticio que nos ofrece un Centro Comercial de una ciudad, en donde los artificios de objetos -la mayoría innecesarios- se exponen para ser soñados y sí se puede, comprados.

Ella contrasta dos mundos: el de quienes viven inmersos en el capitalismo y el de ella -el mundo Misak-, en donde la opulencia del verde y de la solidaridad, no dejan olvidar que otras cosmologías y maneras de sentir la vida son posibles.

Gratitud a Luz Helena por permitirnos publicar su escrito y re-conocer la otredad

Por: Luz Helena Almendra Aranda

Al llegar a Campanario, admiré todo lo visto por mis ojos, sólo caminaba a donde la profesora y con afán. Pensé por qué hay un mundo de lujo, obvio no va ser para todo el mundo, yo ya había caminado por algunas partes antes, sólo que omito con quien, y el por qué, un pasado que no olvido al caminar allá, pero no importa, llegué como primera vez a ver, que es lo más triste. Mi padre me decía: nunca se entra a ver cosas sin tener plata, pero una miradita no pasaba nada.

Campanario lo veo como un castillo para princesas, príncipes y reyes, donde su patio de bailes es grande y lujoso, todo de oro, donde todos los acudientes a ese castillo son personas de alta economía. Observando tanto producto, no miraba su validez, o su sabor, o su belleza, sino qué hay detrás de todo ese castillo, qué hay detrás de esas paredes tan relucientes, qué hay detrás de tanta gente creyendo ser ilustres.

Miré fijamente sus patios profundos, llorando por tanta construcción sólo para satisfacer a los reyes. Los siervos estaban tan en ese mundo obedeciendo que pensaban que eran uno de los reyes, y dejaban poco a poco su moral, ética, o algunos sólo por ser incluidos en ese mundo trabajan arduo solo para seguir siendo ignorados y nunca salir del puedo dado.

Al ver personas (los reyes o príncipes de ese castillo) vi que su razón los dominaba, y que su alma, se había alejado demasiado, alma donde los llena de sentimientos verdaderos solo se alimenta de amor y paz. Pero sólo viven en medio de oro, joyas, plata, y los llena el egoísmo, el poder, y no ven más allá de su realidad, o de su pueblo que lucha, trabaja día a día, para que ellos vivan como están.

Ese castillo es uno de tantos en el mundo que es completamente mágico, donde lo mágico son sus trabajadores; y sí sus raíces se desgastan, mueren, o ya no pueden más, se derrumbaría como en un terremoto, que sin piedad hace caer lentamente ladrillo por ladrillo, dejando que brille la igualdad, y liberando a miles de esclavos del maltrato, o violencia laboral; sé que en esta vida si no se trabaja, se muere de hambre, pero sé que la unión hace el hombre un hombre igualitario, pero la realidad es que gana la desigualdad arrasando con todo y que a pesar de eso luchamos por salir adelante, porque unos nos nacen con estrellas y otros nacen estrellados.

Sólo digo que la observación me demuestra, lo poderoso que son un pueblo unido, pero que esa unión sea para servicio de todos no de unos cuantos, casi no voy allá no porque no pueda, sino porque, duele ver personas que no están satisfechas de la vida, o que fingen estar felices. En cambio, mi mundo a pesar de no ser un castillo ni de ladrillos, si es árboles grandes que abrigan mi ser, terrenos extensos que brillan de felicidad al seguir produciendo agua para todo el mundo, este mundo mío tan pequeño pero a la vez inmenso en sabidurías y natural ello lo hace más valioso que todo el oro o la plata, un mundo de estrecha relación entre hombre y naturaleza donde ahí si hay igualdad se respetan uno a otros y permanece en pertenencia mutua.


Luz Helena Almendra es estudiante de tercer semestre de Diseño Visual del Colegio Mayor del Cauca. Este escrito fue realizado por ella para la Asignatura de Métodos de Investigación.

Tzvetan Todorov y el descubrimiento del otro

todorovRosa Patricia Quintero Barrera

 

Tzvetan Todorov, piensa y vuelve a pensar sobre su propio quehacer intelectual y vital. Le conmovió tanto, su tránsito de la Bulgaria Comunista a la Francia Demócrata Liberal, al punto de asirse al estudio de lo que sucede cuando se encuentran los mundos. Cómo se piensa, se entiende o no se entiende al otro.

Su oficio de Crítico Literario le permite situarse entre él mismo y sus sujetos/objetos de estudio. Se detiene en la historia de los conflictos, sin dejar de lado las presencias inherentes, quien escribe y el hermeneuta de sus textos; ya que en últimas, ambos terminan familiarizándose con ciertas problemáticas de estudio. El intelectual mira desde sus herramientas abstractas, se le convierten en improntas conceptuales y metódicas de viajes de encuentros con esos otros, también dotados de identidades.

Todovov se tomó cuarenta de sus años para escribir su primer libro, La Conquista de América, porque el tiempo precedente lo dedicó a estudiar y a estudiarse, quizás a anidar filosóficamente. Su maravilla por América, nació en un curso de Crítica Literaria que hizo en México, y para narrar el mundo que quiso ver, se dejó atrapar por los relatos. Por eso, cuenta la Conquista de América valiéndose de historias de los Conquistadores; como aquella en que Cristóbal Colón, alardeando de sus saberes astronómicos, que le anticipaban un eclipse, amenazó a los oriundos de la costa de Jamaica, con robarles la luna sino le daban alimentos a él y a su tropa.

Todovov va más allá del texto, más allá de la descripción; le da por detenerse en las proyecciones de sueños y de fantasmas sobre realidades que se juntan -a ratos- entre quien estudia y los sujetos protagónicos de fragmentos de vida.

Les dejo con su propia voz, en la siguiente entrevista a cargo de los profesores Miguel Giusti y Fidel Tubino en el campus de la Universidad Católica de Perú:

Odio al año nuevo de Antonio Gramsci

Cada mañana, cuando me despierto otra vez bajo el manto del cielo, siento que es para mí año nuevo. De ahí que odie esos año-nuevos de fecha fija que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial con sus consumos y su balance y previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión.

Estos balances hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos, etc., etc. Es un mal propio de las fechas. Dicen que la cronología es la osamenta de la historia; puede ser. Pero también conviene reconocer que son cuatro o cinco las fechas fundamentales, que toda persona tiene bien presente en su cerebro, que han representado malas pasadas. También están los año-nuevos. El año nuevo de la historia romana, o el de la Edad Media, o el de la Edad Moderna. Y se han vuelto tan presentes que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia empezó en el año 752, y que 1192 y 1490 son como unas montañas que la humanidad superó de repente para encontrarse en un nuevo mundo, para entrar en una nueva vida.

Así la fecha se convierte en una molestia, un parapeto que impide ver que la historia sigue desarrollándose siguiendo una misma línea fundamental, sin bruscas paradas, como cuando en el cinematógrafo se rompe la película y se da un intervalo de luz cegadora.

Por eso odio el año nuevo. Quiero que cada mañana sea para mi año nuevo. Cada día quiero echar cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas las escojo yo mismo, cuando me siente borracho de vida intensa y quiera sumergirme en la animalidad para regresar con más vigor.

Ningún disfraz espiritual. Cada hora de mi vida quisiera que fuera nueva, aunque ligada a las pasadas. Ningún día de jolgorio en verso obligado, colectivo, a compartir con extraños que no me interesan. Porque han festejado los nombres de nuestros abuelos, etc., ¿deberíamos también nosotros querer festejar? Todo esto da náuseas.

Espero el socialismo también por esta razón. Porque arrojará al estercolero todas estas fechas que ya no tienen ninguna resonancia en nuestro espíritu, y si el socialismo crea nuevas fechas, al menos serán las nuestras y no aquellas que debemos aceptar sin beneficio de inventario de nuestros necios antepasados.


Fuente: Tomado textual del Libro “Bajo la Mole – Fragmentos de Civilización”, de Antonio Gramsci. Editorial Sequitur, Págs. 9-10. Disponible en

http://www.izquierdadiario.es/Odio-el-ano-nuevo-de-Antonio-Gramsci?id_rubrique=2653