El oficio de madre

Rosa Patricia Quintero Barrera

Madre solo hay una. Porque primero conoció mamá, que a amigos, que a novia.

 

Fuente: Gilbert, Harriett y Roche, Christine. Historia ilustrada dela sexualidad femenina. Relaciones humanas y sexología.

La posibilidad biológica de ser madres, ha sido tradicionalmente reforzada por la idea de que al tener hijos ellas se realizan como mujeres, porque -la función de una fémina- es reproducirse; así lo naturalizan los estamentos culturales. Pero para lograr este cometido deben contar con un hombre y pasar por las etapas previas a la consolidación de la pareja.

En la caricatura adjunta vemos la mujer dentro de la casa, con la indumentaria de desempeñar labores domésticas, sosteniendo en sus brazos a los críos, preguntando a su marido con cierto halo de miedo tímido, sí volverá a la hora de la cena; mientras él está en el espacio de lo social y sin mirarla le contesta con desdén que no lo hará, porque estará resolviendo los asuntos verdaderamente importantes de la humanidad. Lo femenino está asociado al ámbito doméstico, cultural, privado; mientras que lo masculino corresponde a lo externo, social, colectivo.

 

 

Otro aspecto a considerar, es la necesidad del reconocimiento de la paternidad del hijo. Situación que en muchos casos se torna difícil y hasta humillante. El embarazo en sí mismo, se vuelve embarazoso. Cuando el hombre lo niega, evade y se excusa para exonerarse de las responsabilidades económicas, afectivas y sociales que se vienen de por vida.

Hace unos años, a los hijos no reconocidos o a aquellos que nacían fuera de una relación bendecida por la religión y por la ley, se les llamaba bastardos, hijos naturales. Además del escarnio y del señalamiento para las madres y sus hijos, ambos eran desatendidos y quedaban a la deriva. Aún hoy día, hay mujeres que asumen su maternidad de manera individualizada, afrontan todas las responsabilidades económicas y el desgaste energético que requiere el cuidado de un hijo. Muchas madres en efecto, y esa es la palabra –sacrifican- su propio proyecto de vida por propender en todos los sentidos del bienestar de su prole.

A manera de refuerzo a la herencia patriarcal, aún se conserva la añoranza por tener hijos varones, en particular el primogénito.

 

La lactancia alimenta al recién nacido y cimienta los lazos de humanidad y de cultura entre madre e hijo.

 

Los hijos también son reconocidos porque aparecen en las redes sociales.

 

Nuestro aprendizaje es por repetición, algunos de los comportamientos y pensamientos racistas, excluyentes y discriminatorios los aprendemos desde la casa.

 

 

Las posibilidades económicas representan el acceso a los bienes y servicios. Este aspecto es fundamental para el desenvolvimientos de los miembros de una familia en el orden social. Sí hace unas décadas era común que las mujeres permanecieran en el ámbito doméstico, como lo ilustra la primera caricatura; hoy, en consecuencia a la exacerbación del capitalismo y a las incursiones de las mujeres en todas las esferas del mundo público, se ha convertido en obligación que ellas también actúen como proveedoras en los hogares. Desenlaza en que las madres desempeñan una doble función: asumen algún trabajo de acuerdo a sus posibilidades en la educación formal y a sus habilidades, en horarios por lo menos de ocho horas diarias; y al llegar a casa deben cumplir su rol tradicional de atender lo doméstico.

No es de poca monta el trabajo cotidiano. Grosso modo, involucra la preparación de alimentos de acuerdo a las exigencias de cada miembro de la familia; actividades de aseo, que parecen no tener fin; ocuparse de las tareas de los hijos; atender al marido (tema que amerita otra entrada en este blog). En son de chiste se emplea la expresión es de lavar y planchar, referida a las personas que se caracterizan por ser todo terreno, como lo son las madres que deben hacer literalmente de todo, sin horario ni fecha de caducidad. Otra analogía es que a la música de género romanticón se le llama “de plancha”. Cómo sí planchar fuese una actividad femenina/doméstica/fácil/cursi/grata y por ende el amor también (tema que también amerita otra entrada en este blog).

Solemos olvidar que las madres, ante todo son mujeres que tienen humanidad, que el parto es insoportablemente doloroso, que la lactancia sí bien es el vínculo con el bebé, también es dolorosa e incómoda, que la actividad en la cocina cuando es permanente deja de ser un gusto, que las exigencias de los hijos saturan y se tornan inexplicables, que las presiones sociales y los modelos de crianza de los hijos perfectos y las madres incólumes no funcionan con la lógica de una ecuación, que a la larga nadie sabe qué ocurre en un hogar cuando la puerta se cierra, salvo quienes lo habitan. Aún así, madre sólo hay una.


Bibliografía de las caricaturas

El Tiempo y El Espectador. Fechas señaladas en cada una.

Gilbert, Harriett y Roche, Christine. Historia ilustrada de la sexualidad femenina. Relaciones humanas y sexología. Barcelona. Editorial Grijalbo.

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¡No más violencia! Cátedra de la Paz

Rosa Patricia Quintero Barrera

Si no se habla, si no se escribe y no se cuenta, se olvida y poco a poco se
va tapando bajo el miedo. La gente que vio el muerto se va olvidando y
tiene miedo de hablar, así que llevamos un oscurantismo de años en el que
nadie habla de eso […] Como nadie habla de lo que pasó, nada ha pasado.
Entonces bien, si nada ha pasado, pues sigamos viviendo como si nada.

Testimonio de habitante de Trujillo, Valle del Cauca

(Cartilla Cátedra de Paz, Pontificia Universidad Javeriana)

 

Como he dicho con anterioridad, si las guerras son provocadas por instintos
homicidas innatos, entonces poco es lo que cabe hacer para impedirlas.
En cambio, sin son provocadas por relaciones y condiciones prácticas,
entonces podemos reducir la amenaza de guerra modificando estas condiciones
y relaciones.
Marvin Harris

En Colombia el conflicto y la guerra han sido de larga duración. La polisemia de la muerte, tanto de facto como simbólica es quizá uno de los aspectos que más terror forja. Ejemplos en la historia y presente del país se hallan por doquier: torturas, falsos positivos, crímenes de Estado, matanzas y ajusticiamientos de los actores armados;  señalamientos e inculpaciones a intelectuales, profesores, estudiantes, sindicalistas, líderes de movimientos sociales. Quienes ejercen el poder han logrado gran audiencia en la población debido a la complicidad de los medios de comunicación, al punto de polarizar al país entre una derecha, un centro y una izquierda, cuyos bordes son difusos y contradictorios. Incluso han logrado el beneplácito ante la muerte y los asesinatos de personas de tendencias políticas disidentes y subalternas, hasta la añoranza por sus muertes de las maneras más impunes.  La significación de la muerte como una práctica implementada por los administradores del poder: “El espacio de muerte es importante en la creación de significado y de consciencia, y en ninguna parte tanto como en las sociedades donde la tortura es endémica y en donde florece la cultura del terror” (Taussig, 2012, p. 32).

En este escenario la Cátedra de la Paz forma parte de las recientes iniciativas que el gobierno colombiano (Decreto 1038 – Ley 1732) ha gestado, para la construcción de una nación más tolerante y respetuosa hacia la diversidad de ontologías y praxis en los espacios en donde el ciudadano colombiano actúa: desde las aulas de clase, los contextos familiares y laborales, los públicos y privados. En suma, aquellos en donde el sujeto se interrelaciona en su cotidiano vivir.

A continuación, presento una selección bibliográfica sobre el tema. Acaso, su estudio sirva para encontrar puntos de fuga que nos acerquen; o en medio de las distancias nos permitan aceptar la otredad ontológica y práctica, evidente en los gastados discursos de odio, señalamiento y exclusión. Conceptualizar/abstraer el fenómeno económico, político y social que vivimos, puede que nos dé las luces de quienes lo han estudiado -desde distintas orillas del conocimiento- para comprenderlo y asumir una responsabilidad de discurso y acción.


DOSSIER

¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad.(2013).Informe general Grupo de Memoria Histórica.Centro Nacional de Memorial Histórica. Bogotá: Imprenta Nacional. En, http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2013/bastaYa/basta-ya-memorias-guerra-dignidad-new-9-agosto.pdf

Centro Nacional de Memorial Histórica. http://www.centrodememoriahistorica.gov.co

Collier, Paul . Causas económicas de las guerras civiles y sus implicaciones para el diseño de políticas.

Derechos humanos para una cultura de paz y reconciliación.  http://www.derechoshumanos.gov.co/observatorio/publicaciones/Documents/2017/170213-Modulos-SENA-web.pdf

Harris, Marvin. (1998). Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura Barcelona: Alianza Editorial, S.A. https://www.caja-pdf.es/2016/10/20/harris-marvin-vacas-cerdos-guerras-y-brujas/harris-marvin-vacas-cerdos-guerras-y-brujas.pdf

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Etnografía sobre el consumo de la Cannabis

Jose Velasco Ordoñez

Elementos para fumar, marihuana, cueros y rascador. Autor: Jose Velasco

Este ensayo resulta del acercamiento a las herramientas del trabajo de campo que sugiere la etnografía: observación, escuchar/conversar con las personas, anotar en el diario de campo, fotografiar, escribir. Jose nos comparte su texto Puertas al Cannabis, en el que describe los círculos socio-económicos de consumo, los lugares preferidos para reunirse, las condiciones, el léxico, las actitudes, los vendedores, la dependencia y adicción, los cambios en las personas y las leyes del consumo a manera de ritual:

“La marihuana es un psicoactivo que posee efectos satisfactorios para los consumidores aliviando los vacíos que llega a sentir el ser humano a lo largo de su vida, las causas de que una persona entre al consumo de cannabis llegan a ser diversas; varían desde conflictos familiares o personales hasta el mismo entorno del sujeto. Desde hace un tiempo el consumo, portación y producción de la marihuana se ha visto estigmatizado al punto de prohibirla legalmente aun siendo una sustancia natural, si damos un vistazo al pasado nos damos cuenta que muchas civilizaciones antiguas recurrían a la planta para hacer brebajes medicinales, rituales o hasta consumirla de manera recreacional.

El consumo de marihuana trae consigo diversas situaciones que se pueden analizar desde las prácticas del consumo en la ciudad de Popayán por medio de la observación, la experiencia y entrevistas a un público objetivo. Para el desarrollo de este informe se identificarán los principales aspectos por los cuales se ha incrementado el consumo del cannabis en la ciudad, los diferentes estigmas que ha creado la sociedad patoja en torno al tema y las causas que llevan a los jóvenes al consumo” (Velasco, 2017, p. 2).

Leer texto completo Puertas Al Cannabis


Gratitud a Jose Velasco Ordoñez, estudiante de la asignatura Técnicas de Investigación, Carrera de Diseño Visual – Facultad de Arte y Diseño – Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca.

Matador: Cronista gráfico de la historia política colombiana

Rosa Patricia Quintero Barrera

Julio César González comenzó a dibujar caricatura política hacia 1994. Se decidió a firmar con el nombre Matador, inspirado en la profundidad sociopolítica del contenido de la lírica de la canción de Los Fabulosos CadillacsUsted puede matar con una pistola, o de la risa -dijo en su conversatorio en el Paraninfo Francisco José de Caldas – él prefiere lo segundo. Hace mamarrachos por mamar gallo, dice que ese es el mejor trabajo, junto al del fotógrafo de la Playboy.

Julio César se detuvo largo rato en la risa, en la inteligencia que amerita entender el humor, en la complicidad de los contextos entre el dibujante y el lector. Porque para él la interpretación se convierte en un juego entre ambos, en el que las reglas son los eventos acaecidos en el escenario político. Como buen sabedor de ese juego, Matador, cada día se levanta muy temprano, monta bici, toma café, en su oficina lee todos los periódicos, algunos blogs. Con la realidad  en la mente y las maneras como los medios de comunicación plantean las noticias; pero sobre todo, con su creatividad y sarcasmo sinfín, se arma unas tres caricaturas al día, que envía por correo electrónico a los impresos en donde publica sus obras.

Desde la aparente simplicidad de sus líneas, analiza la corrupción del poder, para volverla trizas con la caricatura: no sólo es exagerar, el humor mentiroso, no es humor. Ayuda a entender la realidad de una manera divertida, por eso, Matador es un cronista gráfico de la historia política colombiana; porque la cuenta, la cuestiona, la vive, la sospecha de otras formas posibles, más afables.  Para él, la caricatura tiene que ser subversiva, sí se le hace el juego al poder, no sería chistoso, va a contrapelo, ser la voz del poderoso no es chistoso. Tiene como premisa ética no meterse en la vida privada de ningún personaje, hacerlo sería bochornoso, sólo la retoma, sí la circunstancia en cuestión se hace pública.

Julio César gusta de la mirada subalterna, siempre está a favor de las víctimas. Comenta que sus seguidores le escriben y le dan ideas, que el humor de la cultura popular flota en el ambiente colombiano que está jodido, y lo que nos queda es reírnos: acá todo es grave, pero nada es importante, siempre pasan cosas terribles y, aun así algunos se refugian en los realities.

Para Matador, las personas son caricaturas ambulantes, esa es su mirada de artista. Experto en la lectura de la condición humana: encuentra semejanzas/diferencias, parámetros de representación en líneas. Hace las caricaturas con sus propias convenciones, se las sabe de memoria. Le preocupa la lagartería y arribismo del colombiano, que se muere de la envidia, que gusta de ver perder al otro, aunque la pérdida sea mutua, de la desunión. Esto lo ejemplifica con la obra La Apoteosis de Popayán del maestro Efraim Martínez (el óleo que engalana el recinto) la exaltación a la hidalguía y el poder económico, religioso, político, étnico-racial de los payaneses. Analiza que en esa obra se refleja la escala social: mirando al poderoso hacia arriba.

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Matador es muy cercano a la lectura, prefiere coger un libro –la quinta esencia de la imaginación– a coger el teléfono. Dice que las pantallas igualan toda la información, ahí está justo, la importancia de la lectura que permite ir más allá de la estupidez moderna, que no invita ni a pensar, ni a reflexionar.

Matador es un caricaturista a favor del respiro de la paz. Deja en el ambiente las ganas de seguir jugándosela por lo que gusta, a pensar lúdicamente, a hacer lo que encanta, así lo dice él: lo que hacía de niño, no lo traicioné de grande.

 

Fuentes

Conversatorio de Julio César González en la Universidad del Cauca, Claustro de Santo Domingo, invitado por la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales (22 de noviembre de 2017).

Entrevista con Matador. Co.marca Periodismo Universitario. Publicado el 24 nov. 2017. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=_rkqFPTQrRQ

Las caricaturas de la galería fueron tomadas de El Tiempo.

Fotografías son de Alfredo Valderrutén.

Fotografía de María Fernanda Barberi. En, Silva Romero, Ricardo. (s.a.). “Las estocadas de matador”. Bogotá: Soho. Recuperado de http://www.soho.co/historias/articulo/matador-entrevista-de-ricardo-silva/36197


Patricia Marín Cardona

Matador es de esos personajes que me ha  emocionado conocer, me llenó de entusiasmo y ganas de aprender, especialmente de política. Ya está mandado a recoger aprender bajo el aburrimiento, el miedo, por apariencia o con esa seriedad que genera tensión. Dyer y Goleman aseguran que las actitudes positivas generan un mayor aprendizaje y, qué mejor que las sonrisas que nos trasmite Matador para ver las situaciones importantes con mejor disposición.

Él comparte su percepciones del mundo con esta forma graciosa generadora de alegría, mejorando el día con una sonrisa; porque sí, es así de simple: sólo sonríe un poco y tu actitud positiva resplandecerá  trasmitiendo alegría a todos. Dyer sostiene que el propósito de la vida siempre ha sido compartir lo aprendido. No hay un propósito más alto. Aprender a sonreír es uno de los aprendizajes vitales de la vida y sí le agregamos lo que dice Küppers: “El conocimiento y la habilidad suman pero la actitud multiplica”, tenemos un conjunto de propiedades y reflexiones que al ponerse en práctica no necesitan mucha ciencia para ser comprobados, son unos de esos puntitos esenciales para ser felices.

Matador también nos ha compartido su simple y efectiva manera de sentirse creativo, al contarnos que después de una lectura actualizada; hacer ejercicio en la mañana está listo para crear.  Es una confirmación más, de que somos seres biológicos fluctuando entre los pensamientos,  las emociones y toda nuestra neuroquímica. No hay nada mejor que un cerebro lleno de serotonina, endorfinas, adrenalina y oxitocina para empezar el día con un gran pensamiento positivo, una gran actitud y generar sonrisas. Sin duda Matador ha descubierto los secretos de la buena vida y lo mejor de todo: ¡los comparte!


Gratitud a:

Julio César Julio González por una vez más recordar la posibilidad de hacer lo se quiere y de reírse de uno mismo.

Patricia Marín Cardona por su risa contagiosa y disposición a compartir sus letras.

Alfredo Valderrutén por sus bellas fotografías.

Representación de las brujas en la Inquisición

Rosa Patricia Quintero Barrera

En Europa entre los siglos XV y XVII unas 500.000 personas murieron en la hoguera. Fueron declaradas culpables de pactar, adorar y besar al diablo bajo la cola, viajes por el aire montadas en escobas, reuniones ilegales en aquelarres, adoración al diablo, copular con íncubos y súcubos, matar la vaca del vecino, provocar granizadas, destruir cosechas, robar y comer niños (Harris, 1986, p. 181). La cacería de brujas se convirtió en una institución avalada por la Iglesia católica, que se popularizó debido al autorreconocimiento por parte de las propias acusadas como practicantes de la brujería, en el intento desesperado de evitar las terribles torturas y de ser llevadas a la hoguera. Esa práctica condujo a que las personas se delataran entre sí de tener poderes sobrenaturales para hacer el mal. Cada bruja torturada conducía por lo menos a la ubicación de otras dos. Este sistema, que gradualmente fue institucionalizándose bajo la forma de la Inquisición, exigía que la familia de la supuesta bruja asumiera los gastos provenientes de los servicios de los torturadores, los verdugos, los haces de leña, el banquete de los jueces; además de la confiscación de los bienes de la acusada (las siguientes fotografías las tomé en el Museo Histórico de Cartagena -Colombia).

Marvin Harris explica que las clases dominantes crearon y sostuvieron la noción de las brujas volando en escobas y haciendo males como medio de suprimir la naciente ola de un mesianismo cristiano. En el siglo XIII la Iglesia autorizó por primera vez el empleo de la tortura hacia miembros de organizaciones eclesiásticas que nacían en Europa y se constituían en una amenaza contra el monopolio de Roma. Para impedir la ruptura de la Francia meridional con la cristiandad, la Iglesia protagonizó la guerra santa o cruzada albigense. Además de las tensiones que se derivaron del ocaso del feudalismo y el surgimiento de monarquías fuertes, lo cual ocasionó graves crisis en cuanto al comercio, el mercado y la tenencia de la tierra. En este sentido, “el significado práctico de la manía de las brujas consistió, así, en desplazar la responsabilidad de la crisis de la sociedad medieval tardía desde la Iglesia y el Estado hacia demonios imaginarios con forma humana” (Harris, 1986, p. 205).

La brujería, la magia y la hechicería han trascendido barreras del tiempo y de las culturas en cuanto a las prácticas sociales y, por supuesto, en cuanto a los variados estudios desde las ciencias sociales. Las diferencias entre la magia, la brujería y la hechicería, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, son sutiles. La “magia” definida como un arte o ciencia oculta que lleva a resultados contrarios a las leyes naturales. La “brujería” se refiere a prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen las brujas. La “hechicería” se desprende del término hechizo, que corresponde a ejercer un maleficio sobre alguien por medio de creencias extrañas a la fe religiosa y contraria a la razón. Según James Frazer la magia era una ciencia bastarda, síntoma de inferioridad, propio de pueblos primitivos e infantiles, cuyos actos expresivos estaban basados en medios metafísicos (Leach, 1985, p. 39). Entonces, la Real Academia y Frazer guardan cierta concordancia, sobre todo al definir a los tres términos – magia, brujería y hechicería- con: arte, ciencia oculta – extraña – bastarda, seres imaginables, contrario a las leyes naturales – a la razón – superstición – maleficios – brujos.

Edmund Leach critica la perspectiva de Frazer argumentando que en la magia y en hechicería se entrecruzan asociaciones de ambigüedades propias de la comunicación humana y que deben distinguirse de errores (Leach, 1985, p. 39). Al mencionarse que la magia se aparta de la razón, se arguye que la intervención que realizan los magos no es técnica, debido a que no existe un nexo mecánico que los conecte; ya que lo mágico se identifica de manera esencial, precisamente en que “el mago pretende cambiar el estado del mundo mediante una acción a distancia” (Leach, 1985, p. 40).

En la actualidad, la brujería ocupa un tópico destacado en la vida cotidiana de muchas personas pero también en la literatura y en prácticas lúdicas, como en el argumento de la obra The Lord of the Rings de J. R. R. Tolkien que gira en torno a los magos  Galdalf y Saruman, sobre quienes recae la trama que se debate en la lucha del bien y del mal; variedad de juegos de rol que se inspiran en mitologías y centenares de cuentos infantiles y juveniles, sólo por nombrar algunos ejemplos.


Bibliografía

Harris, M. (1986 [1974]). Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura. Madrid: Alianza Editorial.

Leach, E. (1985). Cultura y comunicación. La lógica conexión de los símbolos. Madrid: Siglo XXI Editores.

Real Academia Española. (2001). Brujería, magia y hechicería. En Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Recuperado de http://buscon.rae.es/draeI/

La sabedora de plantas para curar

 

Rosa Patricia Quintero Barrera

Doña Inocencia ha cogido camino por varias partes del litoral Pacífico, desde Guapi, el resto del Cauca y el Valle del Cauca; en la plenitud vivida de sus largos años. Es una mujer viajera, sabedora de los usos de las plantas para curar y de las maneras de venderlas en los lugares en donde bien la reciben. La conocí en las cercanías del Puente del Humilladero en Popayán. Se había apropiado a su antojo del espacio, dispuesto con el orden que ya tiene memorizado para colocar sus plantas, que entre formas redondas y alargadas, lucen bellos tonos de marrón. A pleno sol, ofrecía sus productos botánicos con el regalo de su eterna sonrisa. Por eso, resultó del todo inevitable arrimarse a conversar con ella, sobre los asuntos importantes de la sanagua, del chaparro, de la zarzaparrilla, de la hoja de gualanday.

Con algo de desconfianza, a que mis preguntas condujeran a que la Policía la quitara del sitio y la despojara de los productos que consigue en fincas de su tierra, algo me quiso contar de sus plantas. Cuando la semilla de la sanagua está biche, se puede beber para mejorar la digestión y las afecciones de la gastritis. La corteza es robusta y rugosa, por eso sirve para hacer botones y masajeadores. Pero también se lava muy bien, se machaca y se cocina en un litro de agua, e igual beneficia los procesos digestivos.

El bejuco del chaparro que se encuentra encima de los árboles de las montañas de la selva chocoana, cura la diabetes, la anemia, el paludismo y las afecciones de la próstata. El tronco de la zarzaparrilla es más común, se encuentra con facilidad en Buenaventura; al prepararse con la hoja del gualanday cura el cáncer.

Mientras me enseña sus plantas, conversa con sus compañeros que venden artesanías, hablan de sus viajes recientes a conseguir aquellos productos que comercializan en la ciudad. Al señor que le dice: Deme algo para la sexualidad, que eso ya no me funciona, y me lo ensayo con usted esta noche; ella le responde en medio de risas: ¡este peruano! Vuelve a la introspección de antes. Alude al origen de sus conocimientos botánicos y curativos, a sus abuelos que sabían del manejo de las plantas, a su tío que tiene una clínica botánica en Cali, a las mujeres de su familia que han sido parteras, que saben hasta recibir a los niños que vienen parados, ocasionándole a la madre los dolores que matan gente.

Doña Inocencia también vende pomadas de azufre para las quemaduras y los dolores; y el extracto de uña de gato balsámico que hace un señor de Leticia. Para volver a ver la sonrisa de doña Inocencia, por fortuna, quedaron expectantes a otra conversación: la costumbre de ombligar a los recién nacidos, las curas a la impotencia y las oraciones del Gran poder de Dios, del Justo Juez y de la Virgen del Carmen para la buena muerte y que el muerto no se quede penando, dándole sustos a los vivos.


Gratitud a:

Doña Inocencia por la generosidad de compartir su conocimiento y su sonrisa.

Alfredo Valderrutén por sus bellas fotografías y la motivación al encuentro con las plantas.


Asociado a este tema:

 

 

Secuencia de fotografías para los Hijos de la Estrella

Rosa Patricia Quintero Barrera

In memoriam Francisco Quintero Hurtado

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La remembranza de las geometrías, las simbologías, los colores de las columnas de los hipogeos de la sinfín verdeazul Tierra-Adentro (Cauca-Colombia); fue la que motivó la primera fotografía. Allí estaban, en esa amplitud de cemento, acompañándose entre sí, las dos erectas y metálicas esculturas que Edgar Negret hizo para homenajear a los Hijos de la Estrella, al invocar a Juan Tama.

A quien toma esa fotografía, se le junta -inexorablemente- el contexto arqueológico de la Ciudad de los Muertos construida hace tantos años por una cultura de viajeros de la América Andina; con la presente nación Nasa. Juan Tama es uno de los seres más determinantes de la cosmología Nasa. Sobre él existen tantos relatos; unos escritos, otros que persisten en las memorias que llenan de sentido la tradición oral de los viejos y sabedores del origen mítico y de la identidad de la gente Páez. Dicen que llevaba una serpiente que al agitarla provocaba relámpagos para ahuyentar a los enemigos.

Juan Tama habita en la Laguna que lleva su nombre. Para llegar allí, es necesario caminar largas y empinadas horas, limpiar el cuerpo y el espíritu mediante la intervención del Thë′Wala para que los dueños de esas tierras inhóspitas/exuberantes/contingentes/mágicas permitan la visita. Sea para que los cabildantes estrenen sus respectivos cargos al sumergir sus chontas de mando en las aguas de la Laguna, sea para entrenamientos indecibles, sea para rituales de limpieza y protección. Quizá, simplemente para llevarle al Duende tabaco y guayinde, porque eso le agrada, le conmueve y sí tiene a bien, sale al encuentro para conversar sobre los aspectos importantes de la vida. Quizá, para ver a los Armadillos de Oro sobre sus intensas aguas, que pocos ven.

Tantas recordaciones del fuego de esa noche, se atropellaron en la mente y en las emociones, mientras se hacía la fotografía. Algo o todo, fue capturado en las dos que siguen en la secuencia de miradas y de registros. Sólo unos segundos, unas esculturas con tantas intenciones, tres fotógrafos que acercan a su propio modo sus ganas de mirar y de disparar sus cámaras. Cada uno ve lo que quiere ver con los acercamientos que sus sentires les permiten.


Gratitud a Enrique Ocampo  y a Colin McLachlan por la generosidad de compartir sus bellas fotografías, que inspiraron el pensar en las plurales dimensiones de mirar, sentir y registrar.