Utopía y poder, espacios y tiempos de participación. Manfred Max-Neef

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Rosa Patricia Quintero Barrera

 

Nadie es tan poca cosa como para no poder provocar algo,

ni nadie es tan grande como para poderlo provocar todo.

 

Manfred Max Neef es de esos autores fantásticos que dejan conectar la aridez de la teoría y del método con la cotidianidad. Su obra Desarrollo a escala humana es una propuesta económica que considera que las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables. Son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos. Lo que cambia, a través del tiempo y de las culturas, es la manera o los medios utilizados para la satisfacción de las necesidades. De ahí que hable de poblezas -en plural- porque para él, la persona es un ser de necesidades múltiples e interdependientes. Nos hace pensar en carencias de las necesidades según categorías axiológicas y existenciales. Además, sostiene que el desarrollo se refiere a las personas y no a los objetos; y que la economía debe estar al servicio de los humanos no al contrario.

Max-Neef se define como un hereje, porque piensa al revés. Su teoría es vista como una utopía por aquellos que hacen todo lo que pueden por ahondar y perpetuar las clasificaciones socioeconómicas piramidales. El no haber ganado la presidencia de Chile, no nos dejó sentisaber a los latinoaméricanos, cómo manejaría un científico holístico como él, a uno de los países más prolíferos del continente. Nos ha sido esquivo saberlo. Casi por norma los intelectuales se guardan de participar de lleno en la política y la ciudadanía se anida en los miedos al cambio estructural.

Les dejo este bello texto de Ricardo Luna Cano,  publicado en el Magazin Dominical de El Espectador N° 230 el 23 de agosto de 1987. Utopía y poder, espacios y tiempos de participación. Manfred Max-Neef en PDF


Bibliografía

Max-Neef, Manfred; con la colaboración de Antonio Elizalde y Martin Hoppenhayn. (1993).

Desarrollo a Escala Humana. Conceptos, aplicaciones y algunas reflexiones.

Montevideo: Editorial Nordan-Comunidad.

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Ética contra la cultura del privilegio y la trampa

Infografía de Lisa María Lozano Ulloa y Sebastián Arcos Gómez de “Ética contra la cultura del privilegio y la trampa” de Ana Lucía Duque Salazar.

 


Gratitud a

Lisa María Lozano Ulloa y Sebastián Arcos Gómez, estudiantes de la asignatura Ética (Carrera de Diseño Visual, Facultad de Arte y Diseño, Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca, Primer semestre, 2018).

Derecho a la libertad de expresión y al humor político en Colombia: ¡Con toda vamos con Matador!

Felipe Andrés López García

Rosa Patricia Quintero Barrera

Portada de Julio César González en su página de Facebook

Portada de Julio César González en su página de Facebook

Colombia se despierta con una noticia triste y con un sinsabor: Julio Cesar González, más conocido como Matador, depone su lápiz y papel en las redes sociales. La decisión de uno de los cronistas gráficos de la política colombiana responde a las amenazas de muerte que ha recibido por parte de fanáticos que se nutren de los discursos dogmáticos de algunos de  sus líderes. Algunos seguidores del Centro Democrático consiguieron que el caricaturista de la cotidianidad sociopolítica de la nación, bajara su lápiz y dijera: ¡No más! Lo paradójico es que ni se ruborizan, ni se inmutan, ni argumentan. Ahí sí, la jerigonza no recae en el populismo, en el castrochavismo, en la venezolización, no salen a las calles a marchar. Es lamentable como se silencian a las voces que generan crítica, análisis; pero sobre todo, que le dan al colombiano del común, otra perspectiva de la realidad política. Así callaron para siempre a Jaime Garzón. Ahora ubican en la palestra pública a Matador; también ese lugar lo han ocupado Vladdo, Daniel Samper, intelectuales, artistas, en fin, el que le que lleve la contraria.

La sentencia a muerte ha sido una práctica implementada por los administradores del poder. Taussig (2012) sostiene que: “El espacio de muerte es importante en la creación de significado y de consciencia, y en ninguna parte tanto como en las sociedades donde la tortura es endémica y en donde florece la cultura del terror” (32). La polisemia de la muerte, tanto de facto como simbólica es quizá uno de los aspectos que más terror forja. Ejemplos en la historia y presente del país se hallan por doquier: torturas, falsos positivos, crímenes de Estado, matanzas y ajusticiamientos de los actores armados;  señalamientos e inculpaciones a intelectuales, profesores, estudiantes, sindicalistas, líderes de movimientos sociales. En este momento, el turno es para Matador. Quienes ejercen el poder han logrado gran audiencia en la población debido a la complicidad de los medios de comunicación, al punto de polarizar al país entre una derecha y una izquierda, cuyos bordes son difusos y contradictorios. Incluso han logrado el beneplácito ante la muerte y los asesinatos de personas de tendencias políticas disidentes y subalternas, hasta la añoranza por sus muertes de las maneras más impunes.

Muy preocupante el fanatismo y la violencia a causa de las preferencias políticas. De donde venga el fanatismo y la violencia es demasiado grave. En Colombia prima la intolerancia. Aquel que increpa al statu quo, es señalado, ridiculidizado, es apartado de su trabajo, y lo peor e inaceptable es acusado de muerte.

La negación, invisibilización y estereotipación de maneras diferentes de pensar y de actuar son reforzadas por los medios de comunicación hegemónicos, en los lemas y publicidad política. De manera tal, que personas que asumen posturas diferentes como por ejemplo académicos, sindicalistas, caricaturistas, líderes de movimientos sociales son encarcelados, exiliados y asesinados; a manera de control social y de escarmiento público.

 


Bibliografía

Quintero Barrera, Patricia. (28/11/2017). Matador: Cronista gráfico de la historia política colombiana. Recuperado de  https://etnicografica.wordpress.com/2017/11/28/matador-cronista-grafico-de-la-historia-politica-colombiana/

Taussig, M. (2012). Chamanismo, colonialismo y el hombre salvaje. Un estudio sobre el terror y la curación. Popayán: Editorial Universidad del Cauca.


Enlaces recomendados

Amenazan de muerte al caricaturista “Matador” por sus críticas en las redes. Caracol Radio. http://caracol.com.co/radio/2018/04/03/nacional/1522755248_332518.html

Caricaturistas en el mundo, amenazados por islamistas y gobiernos: CPJ. Aristegui Noticias. https://aristeguinoticias.com/1905/mundo/caricaturistas-en-el-mundo-amenazados-por-islamistas-y-gobiernos-cpj/

Hay pocos caricaturistas amenazados pero si son coaccionados, denuncian
ALEJANDRO PACHECO/SDPNOTICIAS.COM mar 10 nov

Guerrero, Juan Carlos. (2008). Caricatura y performance en los diálogos interculturales. Revista de Estudios Sociales No. 30 rev.estud.soc. Bogotá, Pp.46-57. http://www.scielo.org.co/pdf/res/n30/n30a05.pdf 

Las redes sociales se solidarizan con Matador tras denunciar amenazas. El caricaturista Julio César González dijo a través de Twitter que ha recibido intimidaciones. El Tiempo.  http://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/reacciones-en-redes-sociales-tras-amenazas-al-caricaturista-matador-200722

Martínez-Valencia, Francia. (2011). La caricatura editorial colombiana. Una perspectiva semántica y pragmática. . Filología y Lingüística 37 (1): 213-227.  https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/filyling/article/viewFile/2355/2309

Tuiteros recuerdan caricaturas de ‘Matador’ como respuesta a su anuncio de irse de redes. Pulzo.  http://www.pulzo.com/nacion/tuiteros-respaldan-matador-publican-sus-caricaturas-PP463986

Van Dijk, Teun A. (2004).“Discurso y dominación”. En Grandes Conferencias en la Facultad de Ciencias Humanas No. 4, f. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. Pp. 5–28.

La soledad en “Cien años de soledad”  

 

Francisco Alfonso Chávez Enriquez

Revista Semana. Edición de Colección. Gabo 1927-2014.

Revista Semana. Edición de Colección. Gabo 1927-2014.

En un libro que transcurre entre un centenar de vivencias de un pueblo nacido de la necesidad, el destino es encontrarse con la muerte en sus páginas, y aunque la muerte no es el equivalente a la soledad, en esta obra de Gabriel García Márquez, la soledad marca muchas veces el destino de una muerte predestinada.

El relato de la familia Buendía es un enredo, envuelto en felicidades efímeras, propósitos fallidos y relaciones confusas. Donde al inicio nada es lo que parece, pero al final todo es una repetición.

La familia lo es todo en Macondo. Amor como el que surgió entre José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, que daría el nacimiento a una estirpe destinada a amarse más de la cuenta. Odio como el que tuvo Amaranta a Rebeca, tan intenso que en su corazón no dejaba espacio para más. Recuerdos que permiten creer que la familia Buendía vivió más en su pasado que en su presente, y por supuesto, la soledad. La soledad es la culpa, así como la culpa por cargar con un muerto encima, forzó a José Arcadio Buendía a marcharse de Rioacha para ser el fundador de Macondo.

La soledad es el olvido, como el pueblo de Macondo que estuvo a punto de desaparecer por la peste del olvido, en donde el mismo José Arcadio se vio forzado a nombrar a las cosas con notas para no desconocer sus significados, como Rebeca cuando en su aislamiento llevó a los demás a pensar que había muerto, pero aún respiraba en una casa donde la tragedia nunca dejó el ambiente y en diferente manera la soledad fue el olvido para Úrsula, cuando no pudo encargarse más de la familia por culpa de los estragos de la vejez.

La soledad es también causada por el desamor. Pietro Crespi fue una víctima del amor y de su propia debilidad en el momento que fue rechazado por Amaranta, la que a su vez fue una de las que más sufrió por la soledad en la familia Buendía, su sufrimiento, tiene unas bases tan confusas que ella sólo lo resolvería en el lecho de su muerte. Pero, quien quedaría tan devastada por el desamor, tanto como para desconocer a su hijo y no volver a pronunciar una palabra en su vida fue Renata Remedios, quien al perder a Mauricio Babilonia sufrió una ruptura irreparable de su alma.

La soledad es un recuerdo, así como en los momentos en los que para José Arcadio Buendía los días no eran diferentes el hoy del ayer, los recuerdos supusieron un alivio que para los ojos de los demás lo llevaron a una irremediable locura.

La soledad también es la revolución, así como el coronel Aureliano que libraría 32 guerras civiles, para al final convertirse en un despojo de la guerra, lo fue también para José Arcadio Segundo que presenció incontables muertes, en una lucha que sería olvidada por la historia.

La soledad es una causa en la búsqueda de conocimiento, como la tribu de Melquíades que se dijo, desapareció de la faz de la tierra debido a su enorme conocimiento. Como en el tiempo en que Aureliano Babilonia pasó descifrando unos pergaminos que no depararían en ningún momento su destino, en lugar de esto, descifrar los pergaminos sólo sería uno más de los propósitos sin sentido de la familia Buendía.

Pero extrañamente, para algunos, la soledad sería un paraíso.

 

Bibliografía

García-Márquez, G. (2014). [1967]. Cien años de soledad. Bogotá: Grupo Editorial Norma.


Gratitud a Francisco Alfonso Chávez,

estudiante de segundo semestre de la asignatura Técnicas de investigación (Carrera de Diseño Visual, Facultad de Arte y Diseño, Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca, Primer semestre, 2018).

 

 

 

 

 

 

Educación inclusiva

Rosa Patricia Quintero Barrera

La educación inclusiva enfatiza en que todos los niños tengan las posibilidades de estudiar. Incluso quienes tienen alguna especialidad mental, sensorial, cognitiva, física que les representa impedimentos para desempeñarse e interactuar en el entorno social de manera activa, plena y sobre todo -igual que los demás-. La Constitución Nacional Colombiana ordena que todos los estudiantes deben acudir a centros regulares de educación: Las personas a cargo deben estar en capacidad y la actitud para atenderlos con calidad, afecto y aceptación.  Se requiere de estrategias pedagógicas, materiales pedagógicas y disposiciones de aula adecuadas para comunicarse con los estudiantes (El Ministerio de Educación ofrece este vínculo nutrido de información MinEducacion).

La educación inclusiva es un asunto de todos, en todos los sectores de la sociedad. Requiere de actitudes y representaciones de la otredad más amplias. Todos los ciudadanos tienen el derecho de educarse formalmente, considerando sus especialidades y diferencias. Sin embargo, el término “inclusivo” también lleva a mirar al otro desde la idea del “normal”. Y en ese sentido: ¿Qué es lo normal, quién es normal? Podría entenderse como igualar a las personas desde lo hegémonico, que el otro se identifique con el considerado normal .

Esa noción varía con las ontologías que de acuerdo a los modelos y momentos educativos recalcan en el lenguaje, en el cuerpo, en el modelo económico, en el aprendizaje; para crear un promedio falso de la otredad. ¿Por qué otras formas de entender, de aprender, de corporalidades, de representaciones identitarias perturba? La alteridad revela que las ideas de normalidad llevan a la violencia, a lo normativo, a lo autoritario de los modelos educativos clásicos. El profesor  Carlos Skliar expone de modo inquietante y sugerente su propia perspectiva de la Alteridad, la Otredad y la Educación: Sigue leyendo

¡No más violencia! Cátedra de la Paz

Rosa Patricia Quintero Barrera

Si no se habla, si no se escribe y no se cuenta, se olvida y poco a poco se
va tapando bajo el miedo. La gente que vio el muerto se va olvidando y
tiene miedo de hablar, así que llevamos un oscurantismo de años en el que
nadie habla de eso […] Como nadie habla de lo que pasó, nada ha pasado.
Entonces bien, si nada ha pasado, pues sigamos viviendo como si nada.

Testimonio de habitante de Trujillo, Valle del Cauca

(Cartilla Cátedra de Paz, Pontificia Universidad Javeriana)

 

Como he dicho con anterioridad, si las guerras son provocadas por instintos
homicidas innatos, entonces poco es lo que cabe hacer para impedirlas.
En cambio, sin son provocadas por relaciones y condiciones prácticas,
entonces podemos reducir la amenaza de guerra modificando estas condiciones
y relaciones.
Marvin Harris

En Colombia el conflicto y la guerra han sido de larga duración. La polisemia de la muerte, tanto de facto como simbólica es quizá uno de los aspectos que más terror forja. Ejemplos en la historia y presente del país se hallan por doquier: torturas, falsos positivos, crímenes de Estado, matanzas y ajusticiamientos de los actores armados;  señalamientos e inculpaciones a intelectuales, profesores, estudiantes, sindicalistas, líderes de movimientos sociales. Quienes ejercen el poder han logrado gran audiencia en la población debido a la complicidad de los medios de comunicación, al punto de polarizar al país entre una derecha, un centro y una izquierda, cuyos bordes son difusos y contradictorios. Incluso han logrado el beneplácito ante la muerte y los asesinatos de personas de tendencias políticas disidentes y subalternas, hasta la añoranza por sus muertes de las maneras más impunes.  La significación de la muerte como una práctica implementada por los administradores del poder: “El espacio de muerte es importante en la creación de significado y de consciencia, y en ninguna parte tanto como en las sociedades donde la tortura es endémica y en donde florece la cultura del terror” (Taussig, 2012, p. 32).

En este escenario la Cátedra de la Paz forma parte de las recientes iniciativas que el gobierno colombiano (Decreto 1038 – Ley 1732) ha gestado, para la construcción de una nación más tolerante y respetuosa hacia la diversidad de ontologías y praxis en los espacios en donde el ciudadano colombiano actúa: desde las aulas de clase, los contextos familiares y laborales, los públicos y privados. En suma, aquellos en donde el sujeto se interrelaciona en su cotidiano vivir.

A continuación, presento una selección bibliográfica sobre el tema. Acaso, su estudio sirva para encontrar puntos de fuga que nos acerquen; o en medio de las distancias nos permitan aceptar la otredad ontológica y práctica, evidente en los gastados discursos de odio, señalamiento y exclusión. Conceptualizar/abstraer el fenómeno económico, político y social que vivimos, puede que nos dé las luces de quienes lo han estudiado -desde distintas orillas del conocimiento- para comprenderlo y asumir una responsabilidad de discurso y acción.


DOSSIER

¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad.(2013).Informe general Grupo de Memoria Histórica.Centro Nacional de Memorial Histórica. Bogotá: Imprenta Nacional. En, http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2013/bastaYa/basta-ya-memorias-guerra-dignidad-new-9-agosto.pdf

Centro Nacional de Memorial Histórica. http://www.centrodememoriahistorica.gov.co

Collier, Paul . Causas económicas de las guerras civiles y sus implicaciones para el diseño de políticas.

Derechos humanos para una cultura de paz y reconciliación.  http://www.derechoshumanos.gov.co/observatorio/publicaciones/Documents/2017/170213-Modulos-SENA-web.pdf

Harris, Marvin. (1998). Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura Barcelona: Alianza Editorial, S.A. https://www.caja-pdf.es/2016/10/20/harris-marvin-vacas-cerdos-guerras-y-brujas/harris-marvin-vacas-cerdos-guerras-y-brujas.pdf

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Matador: Cronista gráfico de la historia política colombiana

Rosa Patricia Quintero Barrera

Julio César González comenzó a dibujar caricatura política hacia 1994. Se decidió a firmar con el nombre Matador, inspirado en la profundidad sociopolítica del contenido de la lírica de la canción de Los Fabulosos CadillacsUsted puede matar con una pistola, o de la risa -dijo en su conversatorio en el Paraninfo Francisco José de Caldas – él prefiere lo segundo. Hace mamarrachos por mamar gallo, dice que ese es el mejor trabajo, junto al del fotógrafo de la Playboy.

Julio César se detuvo largo rato en la risa, en la inteligencia que amerita entender el humor, en la complicidad de los contextos entre el dibujante y el lector. Porque para él la interpretación se convierte en un juego entre ambos, en el que las reglas son los eventos acaecidos en el escenario político. Como buen sabedor de ese juego, Matador, cada día se levanta muy temprano, monta bici, toma café, en su oficina lee todos los periódicos, algunos blogs. Con la realidad  en la mente y las maneras como los medios de comunicación plantean las noticias; pero sobre todo, con su creatividad y sarcasmo sinfín, se arma unas tres caricaturas al día, que envía por correo electrónico a los impresos en donde publica sus obras.

Desde la aparente simplicidad de sus líneas, analiza la corrupción del poder, para volverla trizas con la caricatura: no sólo es exagerar, el humor mentiroso, no es humor. Ayuda a entender la realidad de una manera divertida, por eso, Matador es un cronista gráfico de la historia política colombiana; porque la cuenta, la cuestiona, la vive, la sospecha de otras formas posibles, más afables.  Para él, la caricatura tiene que ser subversiva, sí se le hace el juego al poder, no sería chistoso, va a contrapelo, ser la voz del poderoso no es chistoso. Tiene como premisa ética no meterse en la vida privada de ningún personaje, hacerlo sería bochornoso, sólo la retoma, sí la circunstancia en cuestión se hace pública.

Julio César gusta de la mirada subalterna, siempre está a favor de las víctimas. Comenta que sus seguidores le escriben y le dan ideas, que el humor de la cultura popular flota en el ambiente colombiano que está jodido, y lo que nos queda es reírnos: acá todo es grave, pero nada es importante, siempre pasan cosas terribles y, aun así algunos se refugian en los realities.

Para Matador, las personas son caricaturas ambulantes, esa es su mirada de artista. Experto en la lectura de la condición humana: encuentra semejanzas/diferencias, parámetros de representación en líneas. Hace las caricaturas con sus propias convenciones, se las sabe de memoria. Le preocupa la lagartería y arribismo del colombiano, que se muere de la envidia, que gusta de ver perder al otro, aunque la pérdida sea mutua, de la desunión. Esto lo ejemplifica con la obra La Apoteosis de Popayán del maestro Efraim Martínez (el óleo que engalana el recinto) la exaltación a la hidalguía y el poder económico, religioso, político, étnico-racial de los payaneses. Analiza que en esa obra se refleja la escala social: mirando al poderoso hacia arriba.

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Matador es muy cercano a la lectura, prefiere coger un libro –la quinta esencia de la imaginación– a coger el teléfono. Dice que las pantallas igualan toda la información, ahí está justo, la importancia de la lectura que permite ir más allá de la estupidez moderna, que no invita ni a pensar, ni a reflexionar.

Matador es un caricaturista a favor del respiro de la paz. Deja en el ambiente las ganas de seguir jugándosela por lo que gusta, a pensar lúdicamente, a hacer lo que encanta, así lo dice él: lo que hacía de niño, no lo traicioné de grande.

 

Fuentes

Conversatorio de Julio César González en la Universidad del Cauca, Claustro de Santo Domingo, invitado por la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales (22 de noviembre de 2017).

Entrevista con Matador. Co.marca Periodismo Universitario. Publicado el 24 nov. 2017. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?time_continue=14&v=_rkqFPTQrRQ

Las caricaturas de la galería fueron tomadas de El Tiempo.

Fotografías son de Alfredo Valderrutén.

Fotografía de María Fernanda Barberi. En, Silva Romero, Ricardo. (s.a.). “Las estocadas de matador”. Bogotá: Soho. Recuperado de http://www.soho.co/historias/articulo/matador-entrevista-de-ricardo-silva/36197


Patricia Marín Cardona

Matador es de esos personajes que me ha  emocionado conocer, me llenó de entusiasmo y ganas de aprender, especialmente de política. Ya está mandado a recoger aprender bajo el aburrimiento, el miedo, por apariencia o con esa seriedad que genera tensión. Dyer y Goleman aseguran que las actitudes positivas generan un mayor aprendizaje y, qué mejor que las sonrisas que nos trasmite Matador para ver las situaciones importantes con mejor disposición.

Él comparte su percepciones del mundo con esta forma graciosa generadora de alegría, mejorando el día con una sonrisa; porque sí, es así de simple: sólo sonríe un poco y tu actitud positiva resplandecerá  trasmitiendo alegría a todos. Dyer sostiene que el propósito de la vida siempre ha sido compartir lo aprendido. No hay un propósito más alto. Aprender a sonreír es uno de los aprendizajes vitales de la vida y sí le agregamos lo que dice Küppers: “El conocimiento y la habilidad suman pero la actitud multiplica”, tenemos un conjunto de propiedades y reflexiones que al ponerse en práctica no necesitan mucha ciencia para ser comprobados, son unos de esos puntitos esenciales para ser felices.

Matador también nos ha compartido su simple y efectiva manera de sentirse creativo, al contarnos que después de una lectura actualizada; hacer ejercicio en la mañana está listo para crear.  Es una confirmación más, de que somos seres biológicos fluctuando entre los pensamientos,  las emociones y toda nuestra neuroquímica. No hay nada mejor que un cerebro lleno de serotonina, endorfinas, adrenalina y oxitocina para empezar el día con un gran pensamiento positivo, una gran actitud y generar sonrisas. Sin duda Matador ha descubierto los secretos de la buena vida y lo mejor de todo: ¡los comparte!


Gratitud a:

Julio César Julio González por una vez más recordar la posibilidad de hacer lo se quiere y de reírse de uno mismo.

Patricia Marín Cardona por su risa contagiosa y disposición a compartir sus letras.

Alfredo Valderrutén por sus bellas fotografías.