Fetichismo de las citas a pie de página

Nota al pie de las notas al pie. Mauricio Gómez Morín. Malpensante.

Nota al pie de las notas al pie. Mauricio Gómez Morín. Malpensante.

A las referencias bibliográficas en la academia se le atribuyen los poderes sobrenaturales  de explicar o de relacionar aquellos argumentos que al escritor le quedan caros. Quizá no, pero que se vale de otro autor, uno afamado en el mundo científico, para validar su disertación.

No basta que un estudioso escriba sobre el tema que le ha cobrado tiempo, esfuerzo energético, cavilaciones constantes, a veces hasta el borde del sin fin de horas insomnes.   Más aún, sí no goza del prestigio y del reconocimiento de sus colegas que forman parte de las pléyades intelectuales: “La doblez académica del yo subordinado al autor famoso pasa al periodismo: el entrevistador que se arrastra, fingiendo admiración, para exhibir al entrevistado” (Zaid, 2005). En Colombia ese reconocimiento debe ser avalado por Colciencias, en donde aparecen las trayectorias de publicaciones en revistas que están clasificadas en categorías de indexación que indica la -supuesta- calidad del escrito y de paso de quien escribe.

Las notas a pie de página tienen distintas colocaciones en la geografía de los escritos, van de acuerdo a las modas vigentes en la escritura. Pueden estar al final de los capítulos, al final del texto, en las margenes o en la misma página. Hoy día es más común verlas en la misma página, en consideración a la comprensión rápida de quien lee.  En los pie de página se consigna información complementaria y en algunos modelos de referenciación son utilizados para indicar las fuentes bibliográficas. “La multiplicación de llamadas obliga a numerarlas. La hinchazón del segundo autor llega al extremo de crear un andamiaje crítico aparatoso que sepulta al primero. En vez de usar los andamios para facilitar la lectura del texto, éste se reduce a pretexto: una especie de cita extensa, total, para el verdadero texto, que son los comentarios” (Zaid, 2005).
La idolatría a las referencias bibliográficas se manifiesta en algunos centros académicos que exigen números determinados de notas al pie de página de referenciación bibliográfica, con el pretexto de demostrar la cantidad de textos leídos por quien escribe. Como sí el hecho de señalar una referencia indícase que en efecto el texto ha sido estudiado a plenitud; o se trata de la estrategia de citar por citar, sin conocer a los autores ni a sus obras. Según Gabriel Zaid (2005) las notas a pie de página “son molestas, recurrentes y omniscientes. Están en todas partes. Infestan los trabajos académicos. Entorpecen la prosa. No dejan pensar. Y encima se apoderan de la totalidad del texto”

Y escribiendo sobre la necesidad de validar lo escrito, les dejo con el análisis que -sin duda- mejor hace Gabriel Zaid en la Revista Malpensante:

Zaid, Gabriel. (2005). Nota al pie de las notas al pie. Revista El Malpensante. N.62. Bogotá

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