Apropiación del espacio público en la Galería La Esmeralda

José Rodolfo Chantre Guaca

Estiven Hernando Solarte Tenorio

Este ensayo resulta del acercamiento a las herramientas del trabajo de campo que sugiere la etnografía: observación, escuchar/conversar con las personas, anotar en el diario de campo, fotografiar.

Rodolfo y Estiven nos comparten su texto sobre las causas de la apropiación del espacio público de la plaza de mercado La Esmeralda por parte de los comerciantes:

“La plaza de mercado La Esmeralda es un lugar en donde se encuentran gran variedad de productos, y donde la mayoría de comerciantes, trabajan desde muy tempranas horas del día. Algunos vendedores vienen de otros municipios y veredas cercanas a la capital caucana. La mayoría de estos comerciantes, no tienen un local propio para situarse; por ello, recurren a invadir el espacio público. Además de generar problemas de movilidad, se arriesgan a que la policía y trabajadores de la alcaldía les despojen de los productos que vienen a ofrecer. Pero que a pesar de estas circunstancias, estas personas siguen trabajando arduamente, ayudándose entre sí y atendiendo a sus clientes con amabilidad” (Chantre y Solarte, 2017).

Leer texto completo Apropiación del espacio público en la galería La Esmeralda 


Gratitud a José Rodolfo Chantre Guaca y a Estiven Hernando Solarte Tenorio, estudiantes de la asignatura Metodología de la investigación, Carrera de Diseño Visual – Facultad de Arte y Diseño – Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca.

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Quino: etnógrafo permanente de los mundos vividos y de los posibles

Rosa Patricia Quintero Barrera

 Joaquín Salvador Lavado Tejón –Quino- es detallista en todo de lo cotidiano, desde lo aparentemente trivial, hasta los contextos nacionales/mundiales/universales, cruzados por la Guerra Civil Española, el Peronismo, la II Guerra Mundial, la Guerra Fría. Irradiado por el genio de contar historias con viñetas de una página, de algunos cuadros. Entremezcla del humor que cruza fronteras por los referentes conocidos, que por tanto resultan comunes. La maestría de quien sabe de las Artes Bellas, para poder expresarse con dibujos que rompen trazos naturalistas y clásicos. Insiste en que es necesario conocer las técnicas para desarrollar sus propias formas. Lo mismo ocurre en la etnografía, en la que no sólo vale la mirada juiciosa, sino también el talento de la escritura que amalgama de formas maravillosas lo observado y lo leído tantas veces, que da espacio a los giros literarios porque se ha entendido lo estudiado.

Quino ha sido muy cercano del cine, ya sabemos que Dar la cara le sirvió de algún punto de fuga para su vida junto a la niña rebelde que siempre quiere cambiar al mundo o bajarse de él. Con Chaplin se identificó, tampoco quiso hablar; Quino prefirió dibujar. Porque: del lápiz sale cualquier cosa, sale lo que uno quiera, con ese instrumento se tiene un poder increíble. Sí dentro de un lápiz puede salir todo esto, yo quiero hacerlo. A Quino, se le dio más expresarse con trazos excepcionales de crítica y humor. Ya lo dice varias veces, el humor se mueve entre el chiste y el dramatismo, es la junta de la risa y de la angustia.

Al publicar, evidencia errores que dibujó -según él-. Entre sus seguidores lejos estaría pensarlo. La autocrítica lo lleva a inquietarse por sí el lector entendió lo que quería decir. El afán del tiempo que es exigencia para tener listo el trabajo que se publica, a veces implica dejar inconclusa la idea que requería madurarse un poco más. Por fortuna, quedan otras páginas en blanco de su libreta de dibujo, para reconstruir sus ideas. Es la posibilidad en la creación e interpretación de volver/quedarse/irse en el dibujo de los contextos; sea con trazos o con palabras.

En el ser humano de Salvador Lavado convergen sus circunstancias familiares. Su abuela de pensamiento de izquierda; su orfandad temprana; su tío don Joaquín era pintor y hacía afiches de películas, lo incitó a sus primeros dibujos a manera de divertimento. También su desapego a la tecnología. El cine que le mostraba a unos personajes buenos y a otros malos, entre norteamericanos, rusos y japoneses. El mismo antagonismo de las cintas, lo veía en la religión. De la Biblia sacó historias fantásticas, gustó de coleccionarlas, las leía sin ánimo religioso; esas narraciones le sirvieron para desarrollar argumentos, para saber quién es quién.  El nazismo le generó un atractivo perverso, le inspiró para sus críticas al autoritarismo, sectarismo y también para algunos trajes de sus personajes.

Su obra más conocida, sin duda es Mafalda, y a ella no volvió a dibujarla desde 1973, de haber seguido con la historieta, habría sido de la mano de Libertad y de Miguelito: la junta de la angustia de lo imposible y del drama del capitalismo. Pero el Maestro Quino, no dejó de expresarse, ha tenido mucho que decirnos, con su infaltable análisis crítico y profundo acerca de los ámbitos humanos. Su manera de contar sobre los mundos transitados y los posibles, ha encontrado eco entre muchas personas de distintas coloraciones nacionales, por la cercanía de los contextos y de las preocupaciones por nuestro devenir como especie.

 


Fuentes consultadas

Conferencia de Quino: entre la angustia y el humor. Escuela SUR del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Publicado el 29 may. 2015. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Eih5o_VCtUQ&t=444s

Página oficial Quino http://www.quino.com.ar/

 


Otra entrada de Etnicográfica relacionada con este tema

Película “Dar la cara” y Mafalda: la niña terriblemente ética

 

La sabedora de plantas para curar

 

Rosa Patricia Quintero Barrera

Doña Inocencia ha cogido camino por varias partes del litoral Pacífico, desde Guapi, el resto del Cauca y el Valle del Cauca; en la plenitud vivida de sus largos años. Es una mujer viajera, sabedora de los usos de las plantas para curar y de las maneras de venderlas en los lugares en donde bien la reciben. La conocí en las cercanías del Puente del Humilladero en Popayán. Se había apropiado a su antojo del espacio, dispuesto con el orden que ya tiene memorizado para colocar sus plantas, que entre formas redondas y alargadas, lucen bellos tonos de marrón. A pleno sol, ofrecía sus productos botánicos con el regalo de su eterna sonrisa. Por eso, resultó del todo inevitable arrimarse a conversar con ella, sobre los asuntos importantes de la sanagua, del chaparro, de la zarzaparrilla, de la hoja de gualanday.

Con algo de desconfianza, a que mis preguntas condujeran a que la Policía la quitara del sitio y la despojara de los productos que consigue en fincas de su tierra, algo me quiso contar de sus plantas. Cuando la semilla de la sanagua está biche, se puede beber para mejorar la digestión y las afecciones de la gastritis. La corteza es robusta y rugosa, por eso sirve para hacer botones y masajeadores. Pero también se lava muy bien, se machaca y se cocina en un litro de agua, e igual beneficia los procesos digestivos.

El bejuco del chaparro que se encuentra encima de los árboles de las montañas de la selva chocoana, cura la diabetes, la anemia, el paludismo y las afecciones de la próstata. El tronco de la zarzaparrilla es más común, se encuentra con facilidad en Buenaventura; al prepararse con la hoja del gualanday cura el cáncer.

Mientras me enseña sus plantas, conversa con sus compañeros que venden artesanías, hablan de sus viajes recientes a conseguir aquellos productos que comercializan en la ciudad. Al señor que le dice: Deme algo para la sexualidad, que eso ya no me funciona, y me lo ensayo con usted esta noche; ella le responde en medio de risas: ¡este peruano! Vuelve a la introspección de antes. Alude al origen de sus conocimientos botánicos y curativos, a sus abuelos que sabían del manejo de las plantas, a su tío que tiene una clínica botánica en Cali, a las mujeres de su familia que han sido parteras, que saben hasta recibir a los niños que vienen parados, ocasionándole a la madre los dolores que matan gente.

Doña Inocencia también vende pomadas de azufre para las quemaduras y los dolores; y el extracto de uña de gato balsámico que hace un señor de Leticia. Para volver a ver la sonrisa de doña Inocencia, por fortuna, quedaron expectantes a otra conversación: la costumbre de ombligar a los recién nacidos, las curas a la impotencia y las oraciones del Gran poder de Dios, del Justo Juez y de la Virgen del Carmen para la buena muerte y que el muerto no se quede penando, dándole sustos a los vivos.


Gratitud a:

Doña Inocencia por la generosidad de compartir su conocimiento y su sonrisa.

Alfredo Valderrutén por sus bellas fotografías y la motivación al encuentro con las plantas.


Asociado a este tema:

 

 

Lo predecible de saber preguntar

Rosa Patricia Quintero Barrera

El trabajo de campo como se le conoce al acercamiento a aquellos con quienes se quiere hablar a profundidad sobre algo, implica –tanto- interés de quien pregunta como de quien responde, para lograr enredarse ambos en el diálogo.

Así, ocurrió el encuentro entre dos conocedores de la etnografía y de sus propias historias. No sé, si entrevistar de esa manera sea propicio. Porque llegar a los puntos aparte o a los puntos suspensivos, a los silencios, a las omisiones que suelen decir más, convoca a la vicisitud de profundizar o de cambiar el punto de fuga. Conversar con alguien que transita movedizo entre  el método etnográfico, el tema y la vida misma, recuerda la pericia que no se quiere conservar para ahondar en los temas.

Tantas formas de entrevistar. Las más fáciles son las de preguntas establecidas seguidas por respuestas que se anticipan; y las otras, en las que también se prevé qué va a ser dicho, pero permiten un juego de palabras/miradas/complicidades más detenidas/elaboradas/dispuestas. Se alcanza a respirar antes el hipertexto que va a inundar el aire, que va a ser dicho. Sólo es la pericia de quien observa/induce/lleva casi a desiertos sin salida si tiene a bien detenerse o seguir.

Quizá similitudes buscadas, que satisfarán premisas por la obviedad que dispone lo empírico y lo que ya se conoce. Se quedan en lo vano/fútil/cotidiano del arte de saber preguntar. Anidan en el sinsentido, por el contexto de cualquier entrevista, en la que las respuestas se saben y las preguntas también.

Por eso, en la mirada antropológica preferimos la observación. Sin colocación/suelta/divertida/espontánea, in situ como dirían los que se guardan en el saber. Diálogos y encuentros de ethos que subsisten en el mismo calendario, pese a que las existencias no sintonicen. No tienen por qué acordar, son senti-razones plurales. Y justo, eso, hace tan excepcional/maravillosa/inquietante la naturaleza humana, que –siempre- merece ser sorprendida por unas ciertas notas en una libreta de campo; que con letras de tinta verde no sólo registran las palabras y las corporalidades, sino también las pausas, las metáforas y los silencios intermitentes que más cuentan.

 

Efecto Forer o Barnum: falacia de validación personal

Desde la astrología se considera que el movimiento de los planetas influye de manera causal en la vida de las personas. Richard Dawkins plantea que la astrología fue desarrollada en el siglo II DC por el filósofo Claudio Ptolomeo y no se actualizó desde entonces, pese a que se han descubierto nuevos planetas y a que el eje de rotación terrestre hoy tenga 33° de inclinación en relación al zodiaco de Ptolomeo. Dawkins complementa que en Inglaterra una cuarta parte de la población dice creer en la astrología, que cada día surgen más columnas supersticiosas que bombardean a la gente con estereotipos sin ningún sentido, en comparación con aquellas secciones de conocimiento científico. Alude al efecto Forer o Barnum (falacia de validación personal), desde la Psicología, para referirse a aquellos aspectos que resultan comunes a todas las personas, y que mediante la persuasión genera credibilidad. En suma, esa pseudociencia promueve la discriminación ya que divide a la humanidad en grupos exclusivos, que presume con arrogancia que los humanos son el único punto céntrico del universo (Dawkins, 2007).

Tzvetan Todorov y el descubrimiento del otro

todorovRosa Patricia Quintero Barrera

 

Tzvetan Todorov, piensa y vuelve a pensar sobre su propio quehacer intelectual y vital. Le conmovió tanto, su tránsito de la Bulgaria Comunista a la Francia Demócrata Liberal, al punto de asirse al estudio de lo que sucede cuando se encuentran los mundos. Cómo se piensa, se entiende o no se entiende al otro.

Su oficio de Crítico Literario le permite situarse entre él mismo y sus sujetos/objetos de estudio. Se detiene en la historia de los conflictos, sin dejar de lado las presencias inherentes, quien escribe y el hermeneuta de sus textos; ya que en últimas, ambos terminan familiarizándose con ciertas problemáticas de estudio. El intelectual mira desde sus herramientas abstractas, se le convierten en improntas conceptuales y metódicas de viajes de encuentros con esos otros, también dotados de identidades.

Todovov se tomó cuarenta de sus años para escribir su primer libro, La Conquista de América, porque el tiempo precedente lo dedicó a estudiar y a estudiarse, quizás a anidar filosóficamente. Su maravilla por América, nació en un curso de Crítica Literaria que hizo en México, y para narrar el mundo que quiso ver, se dejó atrapar por los relatos. Por eso, cuenta la Conquista de América valiéndose de historias de los Conquistadores; como aquella en que Cristóbal Colón, alardeando de sus saberes astronómicos, que le anticipaban un eclipse, amenazó a los oriundos de la costa de Jamaica, con robarles la luna sino le daban alimentos a él y a su tropa.

Todovov va más allá del texto, más allá de la descripción; le da por detenerse en las proyecciones de sueños y de fantasmas sobre realidades que se juntan -a ratos- entre quien estudia y los sujetos protagónicos de fragmentos de vida.

Les dejo con su propia voz, en la siguiente entrevista a cargo de los profesores Miguel Giusti y Fidel Tubino en el campus de la Universidad Católica de Perú:

Dibujando con palabras a los que dibujan: cruce de mirada de dos antropólogos

Dibujo tomado el Banco de la Republica. Titulo Nada de lo Anterior.

Exposición el Banco de la República. Titulo Nada de lo Anterior

Por: Felipe Andrés López

El proceso de observación participante la iniciamos la Antropóloga Patricia Quintero y el Antropólogo Felipe Andrés López  el 26 de agosto del 2016 en el Banco de la República, donde Cali se Dibuja realiza una exposición de sus diferentes artistas. Este colectivo es manejado por el Maestro Alfonso Renza quien es egresado de la Universidad del Cauca y actualmente está radicado en la ciudad de Cali, la idea de ellos es plasmar en el papel los contrastes naturales y artificiales de la ciudades y así demostrar esa otra cara que a veces pasa desapercibida. Conversando con el Maestro Renza la propuesta es sacar el arte de los convencionalismos, de un estudio y una mera academia y mostrar cómo cada dibujante tiene una marca propia, un trazo que lo identifica; además este tipo de propuesta cambia la forma en cómo llega la Cultura y el arte a las personas de a pie, que día a día se recorren la ciudad.

Al día siguiente continuamos con la observación en el Pueblito Patojo, donde se sumaron los artistas de Dibujando a Popayán, aprovechando la tarde soleada y la brisa que la acompañaba nos sentamos durante un momento con el Maestro Renza, Alejandro González, Juan Martín Rosero e Ivon Andrea Lagos a conversar y dialogar sobre los diferentes aspectos de la dinámica social de las ciudades, en especial de Cali y Popayán.

Conversábamos de lo importante que es este tipo de propuestas para las ciudades, movimientos diferentes que le den otro uso al espacio público, el cual ha sido ocupado por las ventas ambulantes y este a su vez lo perdieron las personas: las dinámicas de las ciudades son tan cambiantes, ciertas costumbres se van transformando y a su vez adaptando a lo que el lugar ofrece; por ejemplo, se decía como la ciudad de Cali a ido perdiendo zonas verdes y el cemento cada día va tomando más protagonismo, la diferencia de clima entre San Antonio y la parte baja de Cali, incluso, lo comparaban con el libro de Dante Alighieri La Divina Comedia, arriba el cielo y abajo el infierno.
Cuando me retiro a recorrer y a observar donde se encuentran los dibujantes. Me percato de que cada uno ha tomado un lugar en especial para poder dibujar, con la mejor vista para así expresar lo que sus ojos ven; en ese momento me acerco donde José Ramírez uno de los integrantes de Dibuja Popayán y estudiante de Diseño Visual en el Colegio Mayor, en ese momento dibujaba la iglesia la Ermita con su fuente, él aseguraba que:

José Ramírez

José Ramírez

“Tenemos que apoderarnos del espacio, aprovechar que Popayán es dibujable, que tiene tanto por ver y mostrar, que cada rincón de la ciudad muestra algo diferente”
Es importante aprovechar cada momento que nos brinda el paisaje, no solo natural, sino urbano, cada instante que nos brinda una ciudad que a pesar de estar ligada aun coloniaje, nos comparte su historia, sus vivencias y remembranzas.

José me dice que los muchachos de Cali estaban fascinados con Popayán, con su entorno, sus espacios, cada situación que nos da, es maravillosa esta ciudad, afirmaban ellos; es ahí cuando coincidimos con José y decimos si personas de otro municipio admiran lo que tenemos, porque nosotros no lo hacemos pero esto cambia cuando la sociedad tiene otro tipo de propuesta como la realizada hace ocho días, las personas sienten y entienden el sentido de pertenencia por su tierra.

La presencia femenina en el grupo se hizo notar por Norby Cruz, una mujer fantástica, con un talento inmenso, una candidez que sale de sus poros, una suavidad que llama la atención, con su voz suave y pausada (no parece caleña), con la voz de la experiencia habla de lo que es el arte, de lo que significa en su vida, como ve ella el mundo que la rodea, en ese momento nos muestra un dibujo que hizo cuando iba caminado rumbo al Morro y en ese preciso instante me muestra uno de sus escritos, texto que muestra una mujer inteligente, centrada, que siente gran amor, con una soledad que la rodea, es increíble como ella logra estampar en un lienzo lo que ve y en un escrito lo que siente.

Como conclusión me llega a la mente que el arte no solo se hace en un estudio, en una gran academia, nace del corazón, del alma, el no desligarse del espíritu, así como el poeta escribe sobre su melancolía, como describimos lo que vemos, así mismo lo hace el dibujante, no necesitan una hoja grande de papel, ni un gran juego de lápices, un hoja pequeña, un lapicero y listo, tienen su dibujo, tienen en una hoja de cuaderno lo visto. Aquí anexo otras imágenes del encuentro:

 

Por: Rosa Patricia Quintero Barrera

Se juntan los dibujantes urbanos de Cali y de Popayán en el Rincón Payanés. De Cali los artistas: Norby Cruz, Diana Reina, Linda Johana Murillo, Alejandro González, Ana Elida Ortiz y el Maestro Alfonso Renza, quien es el líder del grupo “Cali se Dibuja” que recorre a la bella Sultana del Valle del Cauca. De Popayán los artistas: Laura Lara, Eliana Aguilar, José Ramírez, Héctor Ortiz. Falta el arte del Maestro Alfonso Espada, quien es el líder del grupo “Dibujando a Popayán”, porque fue invitado a representarlos en “A dibujar en Ibagué” en el Foro Nacional de la Bicicleta (Bicitrazo).

Los dibujantes se dispersan hacia algún punto de fuga que les centra su interés creativo. Cada uno ocupa su transitorio/itinerante espacio. Busca colocarse/acomodarse. Se vale de sus aditamentos de dibujo para recrear lo que sus ojos bien saben ver. Acaricia con su mirada los objetos, los cuerpos, las texturas, los colores, las sombras; lo que la mayoría no aprecia.

Las técnicas varían: Linda prefiere el lápiz blanco sobre papel, porque a ella le gustan especialmente las sombras, lo que hay detrás de lo evidente. Laura se fascina con el puntillismo, por eso usa el rapidógrafo sobre papel, a ella no le gusta el papel blanco, porque no le deja volar su inspiración. Héctor se queda con el lápiz sobre papel opalina. José usa tinta con iluminación Honney Cob. Norby hace dibujos rápidos de aquello que cautiva su mirada, sus libretas muestran que todo la encanta: el señor que toca el saxofón, los niños en movimiento, los vendedores ambulantes, las arquitecturas, lo que admiran sus ojos mientras camina. Gusta de trazos irregulares, subjetivos. Es tan hábil con el bolígrafo que mientras habla y pasa las hojas de sus cuadernos, va completando sus dibujos. Norby se centra en el instante: mirar y dibujar. Ella guarda la imagen, la poesía del momento y, luego si quiere, lo continúa, siempre quiere: dibuja a los que la miran a ella, mientras dibuja.

Maestro Alfonso Renza

Maestro Alfonso Renza

Cada artista tiene su caja de herramientas, con instrumentos que por sí solos serían comunes. Pero que en sus manos se convierten en elementos extraordinarios: pasteles, lápices, pinceles, tintas, colores, lapiceros, portaminas, plumillas de bambú, bisturí, sacapuntas. Extraordinarios porque con ellos convierten una simple hoja en blanco en una obra de arte, a su propio modo de pasar el registro visual a representaciones de las alteridades de las realidades.

Laura hace un esbozo a mano alzada, puede ser a lápiz rápido, luego detalles con rapidógrafo sí el dibujo requiere de sombras con puntos. Para que Laura termine el dibujo, se detiene en él unas tres horas en su casa o en la universidad, a ella no le interesa mucho el realismo, prefiere la ilustración. Diana dibuja en su libreta nueva la fuente del Rincón Payanés, piensa que no había dibujado una piedra, se detiene en el detalle de la nueva textura y opta por el puntillismo.

 

Agradecemos a los artistas que nos permitieron acompañarlos. Mientras ellos hacían lo que saben hacer, los antropólogos intentamos dibujarlos con nuestras limitadas palabras. También presentamos una rápida etnografía, como el trazo a mano alzada, como el esbozo del mirar, que luego si se quiere puede ser susceptible de una mayor elaboración argumentativa. Acá quisimos tener puntos de fuga subjetivos, itinerantes, ondeantes. Sólo divertirnos con dibujos y palabras.