El omnipresente fordismo

Rosa Patricia Quintero Barrera

Qué se muevan las industrias, cantan Los Prisioneros. La frase alude al sistema económico, que tuvo gran empuje con la Revolución Industrial, y los subsecuentes cambios estructurales en la economía del mundo occidental. Desde allí, se marca tarjeta al ingresar a las industrias para dejar constancia del cumplimiento de horarios, de la realización de actividades repetidas y seriadas, de la sumisión a las órdenes, a investirse de uniformes tanto corporales como simbólicos que indican la pertenencia de facto y mental a quienes pagan los sueldos. Ya canta Alberto Beltrán en ‘El negrito del Batey”, porque el trabajo lo hizo Dios como castigo.

Así, inició ese miércoles 8 de marzo en la Ciudad de Paredes Blancas (Popayán – Colombia). Las personas atravesaron el Parque de Caldas, transitaron afanadas, recién bañadas, colocadas para llegar a sus lugares de trabajo. Algunos jóvenes lucían uniformes de instituciones educativas, se preparan para ingresar en breve al mundo laboral, a vender su fuerza de trabajo, de acuerdo a su especialidad en los oficios y en las profesiones, a representarse en lo social en esta sociedad de la toga como diría Bourdieu.

Sin embargo, en medio de los transitares humanos, algunos se instalaron en lugares definidos en el Caldas, como los lustrabotas, los que vendían maíz para detener a las palomas que aún motivan a conversar con ellas y a hacerles fotografías, quienes vendían minutos, el señor que ofrecía: ¡Tamales a la orden, grandes y calientes! Ellos y otros más, vendedores informales, sin seguridades, invisibles para la economía que excluye a muchísimos colombianos, de contar con un sueldo mensual y las debidas garantías legales propias de un contrato de trabajo.

Entre tanto, en la banca del lado, otro señor habló por celular en tono energético. Resultó inevitable, detenerse en la etnografía de voces; además porque el tema de su conversación motivó a relacionar con la productividad que se exige en el social:

– Y don Jesús está también tirado en el lecho?

– Y vos que? Feliz día mujer! Rocío usted tiene que dejarlo que sufra, tiene frío que sufra frío, tiene chucha que se eche limón con sal. Usted trabajando, matándose el lomo. Y lo poquito que se gana se lo va a gastar en él? Déjelo que lleve del bulto. Deja la bulla, ponete seria. La verdad es que nada aprende.

Se le cortó la llamada, y la restableció para seguir con su perorata durante largos minutos:

-Usted sabe cómo es la vida. Usted trabaja, así debe ser. Estoy mamado, cansado de decirle. Ese muchacho va a ser un berraco problema como Sebastián. Si ve! Los muchachos no son bobos!

La consecución del dinero, por el medio que sea, por el que se pueda, forma parte de las prioridades actuales. La mayoría se ajusta a las normas de los sistemas pautados en términos económicos, políticos, religiosos; lo que no necesariamente implica una responsabilidad ética. En Colombia en son de chiste se habla del onceavo mandamiento –no dar papaya-, seguido por –a papaya puesta, papaya partida-. Por supuesto, recuerda los diez mandamientos de la tradición judeocristiana, con la extensión que acá, para algunos es berraquera, pujanza, avionada que implica no dejársela montar, pero sí alguien lo permite, sí alguien da papaya, entonces toca montársela, porque el vivo vive del bobo.

Bastaron unos pocos minutos de observación, para evidenciar la omnipresencia del cumplimiento de horarios y de la sumisión a órdenes que motiva a los jóvenes para preparar su inserción en el mercado laboral y los que ya definieron cómo se desenvuelven en los mundos de las empresas, a levantarse temprano para acudir a donde les corresponde, para invertir su tiempo útil del día haciendo muchas veces actividades arbitrarias y desmotivantes. Porque como increpaba el señor de la banca del lado, a don Jesús y a Sebastián que aún estaban durmiendo y por lo tanto, no estaban prestos a romperse el lomo y que constituían un gran problema; o sea, una carga económica.

Voy a llegar a la gran máquina/Todo es oscuridad/Si agacho un poco la cabeza/Nadie me descubrirá; cantan los chilenos, parece ser el sentir de muchos trabajadores de una obligación que toca cumplir por el miedo a que les cierren las puertas de las industrias, “el que no tiene miedo a perder el trabajo, tiene miedo de no encontrarlo” plantea Eduardo Galeano. Por eso, seguimos madrugando, colocándonos al trajín del estudio y del trabajo, para participar de esta ontología política-económica; ojalá en la que prime la moral de no atropellar a los demás, de no aprovecharse de la eventual falencia del otro, de actuar con honestidad y solidaridad hacia los demás, para construir unos mundos más incluyentes y plurales. Mundos en donde cumplir con las responsabilidades individuales y sociales no sea un castigo, ni esté impulsado por el miedo al marginamiento; sino en donde el transitar por lugares reiterados, como el parque de Caldas, sea la seguridad de encuentros gratos de crecimiento y disfrute.

 

 

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Nociones importantes de Pierre Bourdieu para entender la reproducción de las estructuras sociales

Pierre Bourdieu sostiene que el campo de la escuela es uno de los lugares en donde se fabrican personas  y formas de actuar; por lo tanto, es interpretado como un aspecto muy importante para estudiar el mundo social. El hecho de obtener títulos académicos legitima el derecho de ejercer una profesión y desde allí ubicarse en la sociedad moderna: “un lugar de reproducción de las estructuras sociales”.

Profundiza en sus nociones: capital cultural, juicios de gusto, campo cultural, modos de reproducción de la dominación (masculina, simbólica, cultural); entre otros aspectos determinantes para analizar hoy día el espacio de las diferencias evidentes en las estrategias de consumo y de representación social.

Fuente: AdonayComplexus – Youtube

Clase de Mito, magia y religión

El texto que vamos a trabajar en la próxima sesión es del libro "Razones prácticas. Sobre la teoría de la acción" de Pierre Bourdieu de la página 34 a la 46: "El nuevo capital". Ya saben en donde encuentran el documento (fotocopiadora de Carlitos).

Por si acaso el enlace de la obra completa va AQUÍ

Pierre Bourdieu: sobre la televisión

Documental de Pierre Bourdieu: Sur la télévision, Le Collège de France.

La tesis principal del libro es la siguiente: la televisión, en su afán por llegar a un mayor número de audiencia, simplifica enormemente la realidad, convirtiéndola en mera diversión, en entretenimiento banal e incomprensible. Lo que no queda bien en su formato –brevedad, apoyo con imágenes, espectacularidad- queda silenciado o relegado, dejando de tener relevancia pública. Esta banalidad reinante en el medio televisivo es aprovechada para obtener notoriedad por una suerte de “científicos-periodistas” que, incapaces de merecer reconocimiento en el campo de su propia disciplina, se autoproclaman divulgadores de las verdades de su ésta. Con ello, se introduce en el ámbito de la producción cultural (científica, matemática, jurídica, médica) un elemento externo y distorsionador: el ansia de reconocimiento mediático. Este ansia de notoriedad dificulta o imposibilita la verdadera producción cultural, ya que la cultura y la verdadera ciencia muchas veces no son ni fotogénicas ni plebiscitarias. Como señala el propio autor, en el prólogo del libro: “Pienso, en efecto, que la televisión, a través de los diferentes mecanismos que intento describir de forma sucinta (…) pone en muy serio peligro las diferentes esferas de la producción cultural: arte, literatura, ciencia, filosofía, derecho”.

Algunas citas interesantes:

“Pienso, en efecto, que la televisión, a través de los diferentes mecanismos que intento describir de forma sucinta (…) pone en muy serio peligro las diferentes esferas de la producción cultural: arte, literatura, ciencia, filosofía, derecho; creo incluso, al contrario de lo que piensa y lo que dicen, sin duda con la mayor buena fe, los periodistas más conscientes de sus responsabilidades, que pone en peligro no menor la vida política y la democracia” (p. 7).

“Es verdad que hay intervenciones políticas, y un control político (que se ejerce, en particular, mediante los nombramientos de los cargos dirigentes), pero también lo es que en una época como la actual, de gran precariedad en el empleo y con un ejército de reserva de aspirantes a ingresar en las profesiones relacionadas con la radio y la televisión, la propensión al conformismo político es mayor” (p. 19).

“La televisión es un colosal instrumento de mantenimiento del orden simbólico” (p. 20).

“Como es bien sabido, hay un sector muy importante de la población que no lee ningún periódico, que está atado de pies y manos a la televisión como fuente única de informaciones. La televisión posee una especie de monopolio de hecho sobre la formación de las mentes de esa parte nada desdeñable de la población” (p. 23).

“De este modo, la televisión, que pretende ser un instrumento que refleja la realidad, acaba convirtiéndose en instrumento que crea una realidad. Vamos cada vez más hacia universos en que el mundo social está descrito-prescrito por la televisión. La televisión se convierte en el árbitro del acceso a la existencia social y política” (p. 28).

“La televisión lleva a su extremo esta contradicción en la medida en que está más sometida que cualquier otro universo de producción cultural a la presión comercial, a través de los índices de audiencia” (p. 51).

“La televisión puede hacer que una noche, ante el telediario de las ocho, se reúna más gente que la que copra todos los diarios franceses de la mañana y de la tarde juntos. Si un medio de esas características suministra una información par todos los gustos, sin asperezas, homogeneizada, cabe imaginar los efectos políticos y culturales que de ello pueden resultar. ES una ley que se conoce a la perfección: cuanto más amplio es el público que un medio de comunicación pretende alcanzar, más ha de limar sus asperezas, más ha de evitar todo lo que pueda dividir, excluir, más ha de intentar no escandalizar a nadie, como se suele decir, no plantear jamás problemas o sólo problemas sin trascendencia” (p. 64).

“Los periodistas (…) deben su importancia en el mundo social a que ostentan el monopolio de hecho de los medios de producción y difusión a gran escala de la información, mediante los cuales regulan el acceso de los ciudadanos de a pie, así como de los demás productores culturales, científicos, artistas, escritores, a lo que a veces se llama el “espacio público”, es decir a la difusión en gran escala” (p. 67).

“Impulsadas por la competencia por las cuotas de mercado, las cadenas de televisión recurren cada vez más a los viejos trucos de los periódicos sensacionalistas y dedican el espacio más importante, incluso todo el espacio disponible a veces, a la crónica de sucesos y a las noticias deportivas” (p. 74).

“Uno tiene la sensación de que la presión de los periodistas, tanto cuando expresan sus visiones o sus valores propios como cuando pretenden, con total buena fe, erigirse en portavoces de la emoción popular o de la opinión pública, orienta a veces poderosamente la labor de los jueces” (p. 82).

“¿Le cabe a alguien en la cabeza que se pueda resolver una polémica entre dos matemáticos, dos biólogos o dos físicos mediante un referéndum, o mediante un debate entre dos interlocutores escogidos por un presentador de televisión?” (p. 83).

Tomado de la reseña del libro de Boudieu elaborada por Juan Mª Martínez Otero

Pierre Bourdieu:”La sociología es un deporte de combate”

Algunos datos biográficos del importantísimo científico Pierre Bourdieu:

(1 de agosto de 1930 – 23 de enero de 2002) fue uno de los sociólogos más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Sus ideas son de gran relevancia tanto en teoría social como en sociología empírica, especialmente en la sociología de la cultura, de la educación y de los estilos de vida. Su teoría destaca por ser un intento de superar la dualidad tradicional en sociología entre las estructuras sociales y el objetivismo (“fisicalismo”), por un lado, frente a la acción social y el subjetivismo (hermeneútica), por otro lado. Para ello se dota de dos conceptos nuevos, el habitus y el campo, así como reinventa uno ya establecido, el capital (Wikipedia).