Turumama, Viuda, Bruja y Duende: habitantes de otros mundos posibles

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La Turumama por tanta belleza que la adornaba, enamoró para siempre al Arcoiris, que no dudó en preñarla. Al dar a luz, perdió a su bebé entre las aguas del río. Al ver lo sucedido, Dios pensó que ella había actuado con premeditación y la condenó a andar de río en río, por sí lograba encontrar a su hijo. Desde entonces, cumple ese sino. Mientras se divierte comiéndose a los hombres que tienen la desgracia de topársela en algún camino apartado del pueblo. Ella huye cuando hacen una cruz en el aire con un machete o a la voz de algún rezo católico.

Por su parte, a la Viuda también la divierte hacerle maldades a los hombres que se le atraviesan en su deambular por sitios solitarios y escabrosos. Al lograr seducir a los infieles les quita el entendimiento.

La Bruja disfruta chupándole la Gracia/Virtud a los niños. Sin embargo, esta nefasta situación se puede evitar, sí a los infantes se les coloca una paila caliente con una varita de aluminio en la cabeza. A veces cuando los cazadores de brujas la capturan, la ven en su transformación de bimbo a una mujer desnuda.

Mientras estas fatales y encantadoras mujeres de otros mundos, hacen lo suyo, por que así les tocó, porque en vida  se excedieron o por su destino; el Duende puede enseñar dones, como tratamientos para el Mal de Ojo, maestría en interpretar la guitarra o en el arte de coser. Pero, para que a él se le dé enseñar, primero debe aterrorizar a los aprendices, porque el miedo forma parte del mágico encuentro. Dicen, quienes lo han visto, que el travieso Duende vuelve tontas a las niñas, que comen excremento de vaca pensando que saborean un rico pastel.

De nuevo, los personajes que visten a las leyendas colombianas llenan de sentipensares, de controles sociales, de representaciones del miedo a las personas que los ven y los escuchan. También refuerzan las doctrinas hegémonicas, al censurar comportamientos apartados de lo socialmente aceptado.


Entradas de Etnicográfica asociadas a este tema:

Mitos y leyendas colombianas: representaciones simbólicas del multicolor étnico

El Guando


Gratitud a:

Victor David Aranda Rivera, Yenhy Liliana Burbano Urbano, Yeny Alexandra Chamizo Villaquiran, Luisa Mercedes Díaz Del Castillo, Jhon Alexander Fernández Olivares, Paola Andrea Jiménez Viveros, Leidy Johana Moreno Meneses, Tania Isabel Muñoz Gallardo, Julieth Alexandra Ojeda Palacios, Angie Tatiana Ortiz Pulido, Adriana Victoria Rivera Narváez, Yesica Marcela Ruiz Castillo, Deisy Lorena Salamanca Acosta y María Fernanda Velasco Hernández. Estudiantes de Comunidad 1 del Programa Trabajo Social de la Fundación Universitaria de Popayán.

Clase del 31 de octubre de 2016 dedicada al estudio de epistemologías de otros mundos posibles.

 

 

 

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Mitos y leyendas colombianas: representaciones simbólicas del multicolor étnico

Rosa Patricia Quintero Barrera

La Viuda, el Coco Pollo, el Guando, la Llorona, la Patasola, el Pájaro Pío, la Madre Selva, el Duende y el Mohan, son solo algunos de los personajes míticos y de leyendas que habitan en Colombia. La creencia y presencia de estos personajes en la cosmovisión de las personas enriquece la diversidad cultural propia de este país, que se caracteriza por el multicolor étnico. A continuación algunas de sus particularidades identitarias:

La Viuda logra con su belleza y coquetería llevarse a los hombres mujeriegos, quienes caen envueltos en sus iniciales encantos, para luego asesinarlos y comérselos, cuando ella ya está convertida en una calavera con los ojos fríos.

El Coco Pollo es una ave negra de la estatura de un humano, tiene fuego en sus ojos rojos, prefiere los lugares de caza, lejos de los poblados. Entre más cerca se escuche su llamado, más lejos está y; entre más lejos se le escuche más cerca está. Su voz es preludio de la certera muerte.

El Guando es una procesión fúnebre conducida por unos esqueletos que lucen trajes de monjes, en una barbacoa sobre dos palos horizontales cargan al difunto. Caminan por las calles del pueblo mientras invitan a los deudos al funeral. Ya antes, habían acudido muy puntuales las Lloraderas a petición de las Hechiceras para vestir al muerto. Al terminar los cargueros están borrachos y se antojan de tomar chocolate con bizcocho. La leyenda del Guando está inspirada en un hombre egoísta y malhumorado del pueblo, que al morir sus vecinos cumplieron su último deseo de ser llevado al río. Pero el cuerpo se les cayó, y desde entonces su alma anda en pena.

¿En dónde están mis hijos? Pregunta con gran perturbación, la Llorona. Ella habita los bosques, las quebradas, hace presencia en las noches de luna llena, en los lugares solitarios que suelen ser visitados por hombres infieles o que están tramando maldades.

La Patasola es una sensual y hermosa mujer que se transforma en lo contrario, y con sus colmillos tritura a sus víctimas. Le fue infiel a su esposo, quien al encontrarla infraganti, decapita a su amante y a ella de un machetazo, le corta una pierna . Murió desangrada y ahora con su sola pierna, que es de caballo, aún sangra; algunos que la han visto dicen que tiene un solo seno. Puede transformarse en vaca o en perro. Deambula por las noches, para atraer a los hombres que están fuera de sus hogares, y luego de encantarlos con su belleza, les clava sus enormes colmillos. El Pollo Pío anuncia su llegada. También la acompañan los tigres y las arañas. El Pollo Pío o Coco Pollo es un espíritu que guía a otros espíritus malos. Entunda -hechiza- a las personas. Por lo tanto es una ave de mal agüero, se mantiene en los árboles, gusta de la soledad; en poblados de gente afrodescendiente se aparecen en las casas en donde alguno tiene virtud.

La Madreselva o Madremonte cuida a la naturaleza. Es una mujer alta y muy bella. No son de su gusto los cazadores, que siembre están haciéndole daño a los pobladores del monte. Suele castigarlos, igual que a los infieles y vagabundos. Con sus artilugios logra apartar a los caminantes de sus destinos y atraparlos para siempre.

Al Mohan le cautivan las mujeres y con sus propios encantos logra seducirlas. Se le ve en los mercados, con su belleza, música, joyas y hechicería cautiva a las hermosas mujeres que lleva a su cueva debajo del agua. El Mohan es travieso, le gusta divertirse bebiendo ron y fumando tabaco. También se lleva a las mujeres que van a lavar ropa al río y en algunos casos, anuncia tragedias naturales. En su cueva, luego de bailar con las mujeres que ha seducido, las convierte en muñecas de oro para guardarlas en su baúl. Entre la comunidad indígena Nasa del Cauca, Colombia, le conocen como el Mojano y se transforma en gallina.

El Duende es un viejo con apariencia de niño, algunos dicen que es el Ángel Caído que fue desterrado del Paraíso en forma de niño/anciano. Aficionado a trenzar el pelo largo de las niñas y las crines de los caballos.

Epílogo

Los personajes que dan vida a estos mitos, tienen un referente característico: generar miedo. El miedo es un poderoso control social, utilizado para castigar faltas morales, sociales o en contra de la naturaleza. Además funciona como un escarnio público de aquello que le puede ocurrir a las personas que se salen de las normas y de las pautas sociales. El relato que da forma al mito, va de memoria en memoria, y justo, la tradición oral hace que se enriquezcan y adquieran otros significados. Estas tradiciones culturales han inspirado riquísimas expresiones artísticas: pictóricas, poéticas, narrativas, arquitectónicas y musicales. Algunas nociones en común son:

1) Se metaforsean de la belleza/juventud/antropomorfo/confianza a la fealdad/vejez/zoomorfo/pánico. El resultado de su otra alteridad siempre monstruosa, genera terror. 2) Pueblan en zonas rurales, apartadas de las poblaciones. 3)  Son personajes que murieron en situaciones grotescas y calamidosas producto de sus propios excesos; cuyas almas están en pena, vagan por los lugares, buscando recomponer situaciones o venganza. 4) Los relatos están basados en rupturas familiares, como el hincapié en la infidelidad; en rupturas sociales, como el caso de los borrachos; en afrentas en contra de la naturaleza, como ocurre con los cazadores y leñadores. 5) La connotación de sus nombres es funcionalista: la Llorona, llora buscando a sus hijos, la Patasola, tiene una sola extremidad, la Madreselva cuida a la naturaleza. 6) La oscuridad que es uno de los escenarios que más miedo genera, es su escenario protagónico, por eso se aparecen en la noche, y aún mejor sí es de luna llena. 7) En sus relatos son evidentes los sincretismos entre el catolicismo y las creencias tradicionales de los pueblos. 8) Estos personajes cuentan con sus respectivas contras: al Duende, sí se le deja una guitarra con las cuerdas sueltas y desordenadas, él prefiere entretenerse arreglándola para luego interpretarla. Con el Guando, sirve tirarse al piso en forma de cruz, aguantando la respiración, para que el cortejo fúnebre no se lo lleve a la muerte. A la Madreselva, la espanta el humo del tabaco, las ramas de Guayacán o portar un escapulario. 9) La mayoría de las historias están soportadas en vínculos amorosos, ya sean filiales como en La Llorona que busca a sus hijos, o conyugales como ocurre con la Patasola y La Viuda que castigan a los infieles. 10) Emiten sonidos extravagantes, terroríficos, que intimidan a quienes los escuchan: el Coco Pollo con sus aullidos que auguran la pronta presencia de alguno de estos espíritus; en el Guando el sonido de las maderas que soportan al difunto, cuando las mueven los cadavéricos cargueros produce pánico entre la gente; los gritos de La Llorona estremecen; el toque de la guitarra del Mohan o del Duende logra inquietar. 11) Son cuidadores de la naturaleza,  de los nacimientos de los ríos, de los árboles; en especial, la Madremonte, por eso ella castiga a los infractores de los recursos naturales.

En suma, cuando aludimos a la riqueza cultural en Colombia, recordamos y hacemos homenaje a las expresiones y las vivencias que para muchos son del todo vívidas, como aquellas que aparecen en este escrito. En las zonas rurales, en donde las personas son más las cercanas a la naturaleza, en donde no hacen las cartesianas escisiones entre la razón y la emoción, se permiten atemorizarse con la guitarra del Mohan, o maravillarse con las hermosas trenzas que el Duende le hace a las crines y colas de sus caballos, las mujeres pueden amenazar a sus hombres con la Viuda, las Hechiceras o la Patasola, por sí se les ocurre serles infieles. Ya Eduardo Galeano nos hace pensar en contar las historias de la vida, de lo cotidiano, de los miedos desde otras orillas, en donde también late el pulso del universo. Cada vez fascina más la diversidad de la condición humana.

 

Especial gratitud a:

Tania Bolaños, Leidy Viviana Burbano, Sharon Caicedo, Yuri Marcela Castillo, María Fernanda Cifuentes, María Victoria Díaz, Luisa María Erazo, María Camila Gallego, Yvonne Fernanda Gaviria, Mildred Johana Márquez, William Alberto Martínez, Leidy Karina Navarro, María Fernanda Rivera, Manuel Fernando Rodríguez, Ingrid Jimena Sarria, María Camila Trochez, Eimar Ulcue, María Camila Vallejo, Maryuri Silvana Villota y Maira Alejandra Zuñiga. Todos ellos estudiantes del curso Trabajo con Comunidades II, del Programa de Trabajo Social de la Fundación Universitaria de Popayán, a cargo de la profesora Rosa Patricia Quintero Barrera. Segundo semestre de 2016, Popayán, Cauca, Colombia.

 

Exploración del Trabajo Social: El estado del arte como tarea pendiente

“Exploración del Trabajo Social: El estado del arte como tarea pendiente” escrito por  Edward Javier Ordoñez, Luz Adriana Rojas Montoya y Alexander Luna Nieto, tiene el objetivo de:

(…) explorar los ejes temáticos de un posible estado del arte del trabajo social en tanto disciplina de las ciencias sociales. Para ello, se hace análisis documental de aquellos textos más representativos para la construcción historiográfica del trabajo social en tres países latinoamericanos. Por un lado, en Colombia, a través de Edgar Malagón y Gloria Leal, se realiza una radiografía de los equívocos del trabajo social en este territorio y la reconceptualización de esta área profesional; por otro lado, los casos de Chile y México se basan en el surgimiento y sostenimiento de esta disciplina. Por último, desde la figura del adulto mayor, de quien sospechamos, hipotéticamente, es el sujeto de estudio más recurrente en esta área de las ciencias sociales, se explora las líneas de discusión sobre él (Ordoñez, Rojas & Luna, 2016, p.1).

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