Dejación de armas de las FARC-EP: “Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz”

 

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Rosa Patricia Quintero Barrera

Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz, fueron las palabras que con ahínco pronunció Rodrigo Londoño, Comandante de las FARC-EP, al finalizar su discurso del acto simbólico de dejación de las armas por parte del movimiento revolucionario. Este acto fue producto de acuerdos bilaterales entre la guerrilla y el gobierno, en los que ambas partes se comprometieron a no usar más las armas en el ejercicio de la política.

Según el discurso de Londoño, las FARC-EP dejan su alzamiento armado de 53 años, para constituirse en un movimiento legal que desarrollará su accionar ideológico, político, organizativo y propagandístico por vías exclusivamente legales –sin armas- y pacíficamente. Es la apertura a una democracia liberal en que el Estado se compromete a no utilizar las armas para perseguir a opositores políticos o al pensamiento crítico.

Manifestó que ellos cumplieron con la dejación de armas de conformidad con lo pactado, quedan ellas en manos de las Naciones Unidas para la construcción de los monumentos previstos. (…) A partir de hoy, debe cesar toda persecución política en Colombia. Aspiramos a que la Reforma Rural Integral pactada en el primer punto del Acuerdo Final sea implementada con celeridad, pues entendemos la necesidad estratégica del desarrollo del campo colombiano, sin perder nunca de vista, que el conflicto armado, en gran medida obedeció al despojo y a la violencia sufrida por nuestros campesinos. (…) No nos opusimos, por principio, a que los grandes empresarios del agro puedan adelantar sus proyectos. Sólo exigimos que el desarrollo de estos, no arrolle ni impida el auge de la economía campesina. Esperamos que la democracia colombiana abra generosa sus brazos a todas las fuerzas, organizaciones y movimientos excluidos centenariamente de las garantías políticas.

Londoño, aludió a algunos de los puntos del Acuerdo Final, como a las circunscripciones especiales, al problema de los cultivos de uso ilícito, a los carteles del narcotráfico, redes de apoyo y lavado de activos, lucha contra la corrupción, al Acuerdo de víctimas, que se resume en el sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición, el desmantelamiento de organizaciones criminales y sucesoras del paramilitarismo, el sistema de seguridad integral para el ejercicio de la política.

Aprovechó para expresar su preocupación por la negligencia estatal en la honra de su palabra. Los asesinatos de líderes populares no se detienen, mientras crece la amenaza paramilitar en todo el país. La muerte agrede y alcanza a milicianos, amnistiados, y son varios los casos ya, de familiares de estos que han sido asesinados, el cumplimiento de la Ley de amnistía e indulto.

Este acto, ocurrió en el Municipio de Mesetas (Meta, Colombia) el 27 de junio de 2017; con el acompañamiento de las Naciones Unidas y la presencia del Presidente Juan Manuel Santos, parte de su gabinete de gobierno, delegados internacionales, líderes de iglesias, entre otras personas interesadas e implicadas en el tema.

El Proceso de Paz en Colombia ha generado muchísimas expectativas y sobre todo opiniones de diversas coloraciones políticas. El país se encuentra polarizado, entre opositores, defensores, simpatizantes e indiferentes al evento histórico de la transformación del grupo armado insurgente más antiguo de Latinoamérica, en movimiento político, como resultado en un intenso y controvertido proceso de negociación, que debió realizarse fuera del país y con el arbitrio de otros países y organizaciones internacionales expertas en este tipo de asuntos.

En el mundo han ocurrido fenómenos similares, para centrarnos en Latinoamérica, tres exguerrilleros han ocupado cargos presidenciales: Pepe Mujica en Uruguay que militó en el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, Dilma Rousseff en Brasil que perteneció a la Organización Revolucionaria Marxista de Brasil, y Salvador Sánchez en El Salvador que formó parte de las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí. Tampoco es la primera vez que en Colombia, un grupo alzado en armas se reincorpora a la vida civil: Guerrillas de Llano (1953), M-19 (1990), EPL (1991), Movimiento Armado Quintín Lame (1991), Corriente de Renovación Socialista (1994), Autodefensas Unidas de Colombia (2003-2006).

El M-19 fue la segunda fuerza política en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Carlos Pizarro quien fuera su comandante en jefe fue candidato presidencial en 1996 y asesinado en plena campaña. La Unión Patriótica también ha participado de manera activa en la política colombiana, y muchos de sus partidiarios fueron asesinados; al igual que tantos colombianos que han sido encarcelados y que han entregado sus vidas por soñar a una Colombia distinta; quizás democrática e incluyente.

Las preocupaciones que planteó Rodrigo Londoño, acaecidas en la seguridad de los suyos al reincorporarse a la sociedad, son compartidas por muchos colombianos. El Presidente Santos manifestó: “Lo dije hace un año y lo repito ahora: no estoy y seguramente nunca estaré de acuerdo sobre el modelo económico y político que según ustedes (las Farc) debe tener nuestra nación, pero defenderé sus derechos para expresar sus ideas porque esa es la esencia de la libertad”. Y justo, con esa intención, queremos quedarnos y unirnos al clamor de una reconciliación nacional. De darnos la posibilidad de una construcción de país sin la intervención de armas; aunque pensemos distinto, tengamos una religión u otra, o quizá ninguna, a que tengamos determinadas preferencias sexuales, o luzcamos colores de piel y fenotipos. Una Colombia en donde sea derecho y opción el trabajo digno, el acceso a los bienes y servicios, a la educación, a la salud, a la vivienda, al ocio, a la diversión, a la palabra escrita y pronunciada, a los sentimientos encontrados, a la identidad y a la otredad. En suma, a vivir sin miedo y poder mirar a la cara a los otros y a que nos miren, sin juzgamientos ni estereotipos, y menos sin la violencia de facto de las armas.


El uso de la letra cursiva corresponde a transcripciones literales de los discursos. Las caricaturas fueron tomadas de El Espectador y El Tiempo. Las transcripciones vienen de Las Farc dejan todas sus armas. El Espectador. 26 de junio de 2017  

 


Algunos enlaces de interés:

52 años en pie de guerra. Multimedia El Tiempo

“Decir que en Colombia nada cambia demuestra una falta de sensibilidad histórica”: María Emma Wills. Laura Ramírez León. Lunes, 26 Junio, 2017 – 19:00

¿Por qué no hay euforia en Colombia con la entrega de armas de las FARC? Natalio Cosoy (@nataliocosoy)
BBC Mundo, Bogotá

Ahora solo falta que se desmovilicen los uribistas. “El pueblo es ignorante pero la historia no. La historia es tremenda jueza y, Uribe, el Gran Colombiano, va a ser recordado como el saboteador de la paz” Por: Jorge Castro  Junio 27, 2017. Las 2 Orillas.

Llegó la hora del desarme ciudadano. Por: Jorge Torres. 27 Jun 2017 – 6:57 PM. El Espectador

“Así fue el día en que me entregaron el arma y el día que la dejé”: recuerdos de guerrilleros de las FARC en un día histórico para la paz en Colombia. Cuando se completa el proceso de dejación de armas de la guerrilla más antigua de América Latina, tres combatientes de las FARC le cuentan a BBC Mundo cómo fue el día que se sumaron al conflicto armado colombiano y cómo fue el día en que finalmente abandonaron el fusil. POR NATALIO COSOY / BBC MUNDO* MESETAS, COLOMBIA. 2017/06/27. Arcadia

No le fallamos a Colombia, hoy dejamos las armas: Rodrigo Londoño. Paz. 27 Jun 2017 – 12:01 PM-Redacción paz. El Espectador

El adiós a las armas y el futuro de Colombia. Por Jairo Rivera. 27 JUN 2017 – 5:20 PM. El Espectador.

Blackface: Reafirmación de los estereotipos racistas

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El término blackface se refiere al maquillaje que se emplea en el teatro para representar a una persona de etnia negra africana. Es “una forma de entretenimiento donde el actor se pinta la cara de negro y exagera rasgos, gestos y acento de las personas afrodescendientes” (Kapkin, 2015).

En Colombia el cuentachistes mestizo Roberto Lozano, creó al soldado Micolta: “Ningún personaje afrocolombiano goza de popularidad digna en la televisión colombiana. Este honor se lo lleva el Soldado Micolta, quien representa el racismo frontal que se ha venido evidenciando en muchos programas de la televisión colombiana.  El Soldado Micolta homogeniza a los hombres afrocolombianos, en primer lugar, porque considera que todos tienen el mismo acento y pronuncian mal el idioma español, segundo Micolta representa el infantilismo, es decir, los hombres afrocolombianos no han tenido la capacidad de madurar, de usar su intelecto. Micolta es torpe, perezoso y fanfarrón. Parte de los prejuicios racistas que se han construido contra la población afro desde hace varios siglos en diversos continentes” (Karabalí, 2015).

Desde octubre de 2015 varios colectivos: Afro descendientes pro Derechos Humanos Univalle Benkos Vive, Palenque Universitario, Somos Identidad, Movimiento Cimarrón, Asociación Kombilesa y el Encuentro Nacional de Estudiantes Universitarios Afrocolombianos, Chao Racismo, entre otros; se movilizaron para protestar y denunciar esta expresión de racismo y discriminación en el programa “Sábados Felices” de mayor tradición humorística en la televisión colombiana. Enviaron cartas al Canal Caracol, a la Autoridad Nacional de Televisión y al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Luego llevaron la demanda ante la ONU (Kapkin, 2015).

La denuncia no va sólo en contra del Soldado Micolta: “No sólo es sacar ese personaje nefasto, es también que nos incluyan, que también queremos salir y no sólo como la empleada doméstica, la prostituta, el ladrón, el trabajador de construcciones o el policía. También queremos participar de esa construcción que es incluyente”, dice Darwin Balanta, estudiante de la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad del Valle (Kapkin, 2015).

El Canal Caracol, propietario del programa “Sábados Felices”,  planteó que: “El Soldado Micolta no va a morir. Va a migrar a otro personaje que va a salir con el rostro pintado de camuflado. ‘Sábados Felices’ reúne a las familias y lo menos que queremos es hacerle daño a alguien. Solo queremos reírnos de nosotros mismos tras una semana dura para todo el mundo” (Revista Semana, 2015).

El blackface ratifica la discriminación y el racismo hacia los afros, en “muchas ocasiones la falta de información hace que muchas personas lo interpreten como un acto inofensivo y pintoresco, pero nada más lejos de la realidad (…) Su origen es la historia de millones de negros esclavizados, que lucharon y muchos de ellos siguen luchando por borrar el estigma de la esclavitud. Algo que se percibe tan lejano como la esclavitud y que la mayoría de las personas sentencia, se disfraza de una forma no tan sutil” (Hurtado, 2016).

¡No al racismo y a la discriminación, en ninguna de sus formas, ni simbólicas ni de facto!

 

Referencias citadas

Hapkin, Sara. (2015). El racismo contra Darwin Balanta, el activista que ayudó a sacar al Soldado Micolta.

Hurtado, Marjorie Paola.  (2016). Los disfraces y los estereotipos. Afrofemina.

Karabalí, Jesús. (2015). Racismo en la televisión colombiana: no más soldado Micolta. Las 2 Orillas.

Soldado Micolta: ¿Humor o discriminación? Revista Semana, publicado 2015/11/07 

“50 años del conflicto armado” de Alfredo Molano

Fueron 12 textos que el escritor y sociólogo colombiano Alfredo Molano publicó sobre el origen del conflicto armado Colombia, en el periódico El Espectador desde el 27 de julio de 2014. Estos escritos han sido considerados como los mejores sobre el conflicto colombiano y el surgimiento de las Farc hace 50 años.

Aquí los hemos recopilado del diario -de manera literal-  en formato PDF con el fin de facilitar su consulta:

50 AÑOS DE CONFLICTO ARMADO

Fuente: El Espectador

La caricatura de Chócolo será la estampilla para la paz en Colombia

 

El caricaturista de opinión e ilustrador colombiano Chócolo dice de su obra: “Mi escena de la paloma irrigando el árbol de olivo con la esperanza de lograr construir un país sin el diluvio de la violencia y el ejercicio real de los derechos humanos es la escena de un verdadero territorio de la paz (…) sobre la cicatriz que tiene la paloma sobre la frente, ustedes saben, como buenos colombianos que ese sueño de la paz, aporreada como está, ella lo que hace es cultivar el suelo, mi obra es optimista y se aleja de la idea de que el post-conflicto sea una pesadilla”.

¡Felicitaciones al maestro Chócolo!

Muestra con su arte la añoranza que muchos colombianos afincamos cada vez más del actual proceso de paz.

 

Fuente: Revista Arcadia