La otra mira de Campanario

La otra mira de Campanario recuerda las posibles maneras de sentirse y de narrar lo observado, a partir de quién siente y escribe sobre lo que ve. En este bello texto, Luz Helena, es generosa y sincera al contar con sus propios términos cómo percibe el consumo, la publicidad, la acumulación, la bulla y lo ficticio que nos ofrece un Centro Comercial de una ciudad, en donde los artificios de objetos -la mayoría innecesarios- se exponen para ser soñados y sí se puede, comprados.

Ella contrasta dos mundos: el de quienes viven inmersos en el capitalismo y el de ella -el mundo Misak-, en donde la opulencia del verde y de la solidaridad, no dejan olvidar que otras cosmologías y maneras de sentir la vida son posibles.

Gratitud a Luz Helena por permitirnos publicar su escrito y re-conocer la otredad

Por: Luz Helena Almendra Aranda

Al llegar a Campanario, admiré todo lo visto por mis ojos, sólo caminaba a donde la profesora y con afán. Pensé por qué hay un mundo de lujo, obvio no va ser para todo el mundo, yo ya había caminado por algunas partes antes, sólo que omito con quien, y el por qué, un pasado que no olvido al caminar allá, pero no importa, llegué como primera vez a ver, que es lo más triste. Mi padre me decía: nunca se entra a ver cosas sin tener plata, pero una miradita no pasaba nada.

Campanario lo veo como un castillo para princesas, príncipes y reyes, donde su patio de bailes es grande y lujoso, todo de oro, donde todos los acudientes a ese castillo son personas de alta economía. Observando tanto producto, no miraba su validez, o su sabor, o su belleza, sino qué hay detrás de todo ese castillo, qué hay detrás de esas paredes tan relucientes, qué hay detrás de tanta gente creyendo ser ilustres.

Miré fijamente sus patios profundos, llorando por tanta construcción sólo para satisfacer a los reyes. Los siervos estaban tan en ese mundo obedeciendo que pensaban que eran uno de los reyes, y dejaban poco a poco su moral, ética, o algunos sólo por ser incluidos en ese mundo trabajan arduo solo para seguir siendo ignorados y nunca salir del puedo dado.

Al ver personas (los reyes o príncipes de ese castillo) vi que su razón los dominaba, y que su alma, se había alejado demasiado, alma donde los llena de sentimientos verdaderos solo se alimenta de amor y paz. Pero sólo viven en medio de oro, joyas, plata, y los llena el egoísmo, el poder, y no ven más allá de su realidad, o de su pueblo que lucha, trabaja día a día, para que ellos vivan como están.

Ese castillo es uno de tantos en el mundo que es completamente mágico, donde lo mágico son sus trabajadores; y sí sus raíces se desgastan, mueren, o ya no pueden más, se derrumbaría como en un terremoto, que sin piedad hace caer lentamente ladrillo por ladrillo, dejando que brille la igualdad, y liberando a miles de esclavos del maltrato, o violencia laboral; sé que en esta vida si no se trabaja, se muere de hambre, pero sé que la unión hace el hombre un hombre igualitario, pero la realidad es que gana la desigualdad arrasando con todo y que a pesar de eso luchamos por salir adelante, porque unos nos nacen con estrellas y otros nacen estrellados.

Sólo digo que la observación me demuestra, lo poderoso que son un pueblo unido, pero que esa unión sea para servicio de todos no de unos cuantos, casi no voy allá no porque no pueda, sino porque, duele ver personas que no están satisfechas de la vida, o que fingen estar felices. En cambio, mi mundo a pesar de no ser un castillo ni de ladrillos, si es árboles grandes que abrigan mi ser, terrenos extensos que brillan de felicidad al seguir produciendo agua para todo el mundo, este mundo mío tan pequeño pero a la vez inmenso en sabidurías y natural ello lo hace más valioso que todo el oro o la plata, un mundo de estrecha relación entre hombre y naturaleza donde ahí si hay igualdad se respetan uno a otros y permanece en pertenencia mutua.


Luz Helena Almendra es estudiante de tercer semestre de Diseño Visual del Colegio Mayor del Cauca. Este escrito fue realizado por ella para la Asignatura de Métodos de Investigación.

Odio al año nuevo de Antonio Gramsci

Cada mañana, cuando me despierto otra vez bajo el manto del cielo, siento que es para mí año nuevo. De ahí que odie esos año-nuevos de fecha fija que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial con sus consumos y su balance y previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión.

Estos balances hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos, etc., etc. Es un mal propio de las fechas. Dicen que la cronología es la osamenta de la historia; puede ser. Pero también conviene reconocer que son cuatro o cinco las fechas fundamentales, que toda persona tiene bien presente en su cerebro, que han representado malas pasadas. También están los año-nuevos. El año nuevo de la historia romana, o el de la Edad Media, o el de la Edad Moderna. Y se han vuelto tan presentes que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia empezó en el año 752, y que 1192 y 1490 son como unas montañas que la humanidad superó de repente para encontrarse en un nuevo mundo, para entrar en una nueva vida.

Así la fecha se convierte en una molestia, un parapeto que impide ver que la historia sigue desarrollándose siguiendo una misma línea fundamental, sin bruscas paradas, como cuando en el cinematógrafo se rompe la película y se da un intervalo de luz cegadora.

Por eso odio el año nuevo. Quiero que cada mañana sea para mi año nuevo. Cada día quiero echar cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas las escojo yo mismo, cuando me siente borracho de vida intensa y quiera sumergirme en la animalidad para regresar con más vigor.

Ningún disfraz espiritual. Cada hora de mi vida quisiera que fuera nueva, aunque ligada a las pasadas. Ningún día de jolgorio en verso obligado, colectivo, a compartir con extraños que no me interesan. Porque han festejado los nombres de nuestros abuelos, etc., ¿deberíamos también nosotros querer festejar? Todo esto da náuseas.

Espero el socialismo también por esta razón. Porque arrojará al estercolero todas estas fechas que ya no tienen ninguna resonancia en nuestro espíritu, y si el socialismo crea nuevas fechas, al menos serán las nuestras y no aquellas que debemos aceptar sin beneficio de inventario de nuestros necios antepasados.


Fuente: Tomado textual del Libro “Bajo la Mole – Fragmentos de Civilización”, de Antonio Gramsci. Editorial Sequitur, Págs. 9-10. Disponible en

http://www.izquierdadiario.es/Odio-el-ano-nuevo-de-Antonio-Gramsci?id_rubrique=2653

 

Tejiendo y destejiendo: ensoñaciones en la investigación

Alexander Luna Nieto

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

…soñé tu figura lejos,

esperando en los suburbios del olvido (Penélope)

Y me vi solo,

zarpando en barcos de oro que llené con regalos para ti…

 

Roby Draco Rosa

 

penelopeEn su pretensión de responder a la pregunta qué es la ciencia, la investigación realiza aproximaciones, unas muy conceptuales, –metafóricas como es el caso de Penélope- y otras muy viscerales. Penélope nos muestra la metáfora que va de lo conceptual a lo visceral. Quizá quien investiga se descubre habitando el mundo en que trabaja tejiendo y destejiendo. Quizá esto diga acerca del carácter contradictorio de nuestra condición humana.

Ella –como nosotros- teje de día y desteje de noche. En la investigación nos arrimamos a alteridades y a otredades de colores, sabores, texturas, sonidos cambiantes. Ya Levinas nos ha recordado que el otro es aquel que rompe mis cuadros de contenido pensado. Esa ruptura con inherentes antagonismos es lo extraordinario de deshilar lo aparentemente aprendido, pensado, actuado, capturado en la fotografía, anotado en el diario de campo. En Penélope, no sólo anidan los contenidos, ni sus redes construidas. También habitan sus propias formas de entretejer, de armar las texturas, de recolectar materiales, de hilar sus provisiones abstractas y empíricas, de apropiarse de técnicas: unas nuevas, otras usadas, reconfiguradas por ella misma. La investigación es una artesanía. Elaborada con el apasionamiento y la sorpresa de ser partícipes de editar con palabras -que juntas- adquieren algún sentido de ese otro y de esa otredad, de ese yo, que sí queremos nos lleva el encantamiento de la incertidumbre. La asiduidad nos lleva a que siempre deseemos querer.

Quizá, provisiones como otredades o alteridades indique mucho más que conceptos vacíos de sentido. Quizá sea necesario volver a pensar en la investigación  como la metáfora que nos dice que somos más que aquello que producimos, que los resultados que entregamos, que categorías indexadas, que meras cifras de códigos de barras. Quizá investigar es aquello que hacemos cuando nos encontramos al calor del aroma del café y de una buena conversación. ¿Será que aquello que ha caído en el olvido es el encuentro?

El encuentro de existencias, de cosmologías, de maneras de habitar, que pueden converger en caminos transitados de hilarantes diálogos. También en desencuentros, en ausencias, en silencios, en lo que se quiere olvidar o no se quiere recordar. Penélope –como nosotros- teje y desteje en los barcos de oro provistos de regalos del tiempo, para volver a armar sus posibilidades del encuentro deseado en los suburbios del olvido, mientras llega a casa Odiseo.

Fetichismo de las citas a pie de página

Nota al pie de las notas al pie. Mauricio Gómez Morín. Malpensante.

Nota al pie de las notas al pie. Mauricio Gómez Morín. Malpensante.

A las referencias bibliográficas en la academia se le atribuyen los poderes sobrenaturales  de explicar o de relacionar aquellos argumentos que al escritor le quedan caros. Quizá no, pero que se vale de otro autor, uno afamado en el mundo científico, para validar su disertación.

No basta que un estudioso escriba sobre el tema que le ha cobrado tiempo, esfuerzo energético, cavilaciones constantes, a veces hasta el borde del sin fin de horas insomnes.   Más aún, sí no goza del prestigio y del reconocimiento de sus colegas que forman parte de las pléyades intelectuales: “La doblez académica del yo subordinado al autor famoso pasa al periodismo: el entrevistador que se arrastra, fingiendo admiración, para exhibir al entrevistado” (Zaid, 2005). En Colombia ese reconocimiento debe ser avalado por Colciencias, en donde aparecen las trayectorias de publicaciones en revistas que están clasificadas en categorías de indexación que indica la -supuesta- calidad del escrito y de paso de quien escribe.

Las notas a pie de página tienen distintas colocaciones en la geografía de los escritos, van de acuerdo a las modas vigentes en la escritura. Pueden estar al final de los capítulos, al final del texto, en las margenes o en la misma página. Hoy día es más común verlas en la misma página, en consideración a la comprensión rápida de quien lee.  En los pie de página se consigna información complementaria y en algunos modelos de referenciación son utilizados para indicar las fuentes bibliográficas. “La multiplicación de llamadas obliga a numerarlas. La hinchazón del segundo autor llega al extremo de crear un andamiaje crítico aparatoso que sepulta al primero. En vez de usar los andamios para facilitar la lectura del texto, éste se reduce a pretexto: una especie de cita extensa, total, para el verdadero texto, que son los comentarios” (Zaid, 2005).
La idolatría a las referencias bibliográficas se manifiesta en algunos centros académicos que exigen números determinados de notas al pie de página de referenciación bibliográfica, con el pretexto de demostrar la cantidad de textos leídos por quien escribe. Como sí el hecho de señalar una referencia indícase que en efecto el texto ha sido estudiado a plenitud; o se trata de la estrategia de citar por citar, sin conocer a los autores ni a sus obras. Según Gabriel Zaid (2005) las notas a pie de página “son molestas, recurrentes y omniscientes. Están en todas partes. Infestan los trabajos académicos. Entorpecen la prosa. No dejan pensar. Y encima se apoderan de la totalidad del texto”

Y escribiendo sobre la necesidad de validar lo escrito, les dejo con el análisis que -sin duda- mejor hace Gabriel Zaid en la Revista Malpensante:

Zaid, Gabriel. (2005). Nota al pie de las notas al pie. Revista El Malpensante. N.62. Bogotá

Colportaje: estrategia propangandística medieval

cartelColportaje es un término que acuñó Carlo Ginzburg de Robert Mandrou, caracterizada por utilizarse en los medios “toscamente” escritos como almanaques, coplas, recetas y narraciones de prodigios que comerciantes ambulantes vendían en las ferias a poblaciones rurales durante los siglos XVII y XVIII (Ginzburg, 2008, p. 12). El colportor –quien reparte la literatura del colportaje- también podía dedicarse a la evangelización, llevando en su cuello un cartel con un versículo bíblico, que lo hacía merecedor de algunas ganancias económicas y del reconocimiento social al mostrarse como un verdadero cristiano.

En la actualidad las personas adeptas a la Iglesia Adventista del Séptimo Día realizan el colportaje como una de sus obligaciones misioneras. Incluso en sus centros de estudio ofrecen programas especiales para lograr que los estudiantes cumplan con este servicio de evangelismo en períodos de vacaciones. También es común que los adultos se desplacen en grupos por las ciudades, y puerta a puerta ofrezcan sus publicaciones: “Colocad en los hogares de la gente revistas, folletos y libros que predicarán el Evangelio en sus diferentes aspectos.  No hay tiempo que perder.  Que muchos se entreguen voluntariamente y sin egoísmo a la obra del colportage […]” (Consejos sobre Salud, p. 462).

También es una estrategia comunicativa muy utilizada hoy día para promocionar y llevar las buenas noticias a transeúntes desprevenidos que transitan por las calles de cualquier ciudad, como volantes que promocionan negocios de magia, de salud, de préstamos de dinero, de lugares dedicados a la educación, o eventos cotidianos prontos a realizarse.

Puedes complementar en La magia amorosa promocionada en volantes

Fuente: Quintero Barrera, Rosa Patricia. (2016). “Magia amorosa: El amarre ofrecido por los volantes propagandísticos”. Ensayo en construcción.

 

Sentipensamiento

La noción sentipensante es original del maestro Orlando Fals Borda. Parafraseando a Eduardo Galeano -quien la retoma- sentipensante nos lleva a atar la razón y la emoción para interpretar e incluso para vivir. A contar las historias de la vida, de lo cotidiano, en donde late el pulso del universo. Contrario a un mundo controlado por el miedo. Fascina más la diversidad de la condición humana. Resulta primordial recuperar los colores del arco iris terrestre que es más nutrido que el celeste.  Ese pluricolor ha sido mutilado por quienes emiten juicios, que soportan una cultura basada en la impotencia, que nos hace pensar en que no somos capaces de cambiar nada, ni de cambiarnos. Un sistema colonialista y homogéneo que nos entrena para el egoísmo, para la individualidad, para el consumo. En donde los seres humanos tenemos precio y valor. Se ve al otro como una amenaza, como peligroso. Depositamos la responsabilidad de las situaciones afuera, en la otredad, en lo desconocido. El terrorismo que la doctrina global -como diría Estanislao Zuleta- termina siendo el pretexto para que el mundo esté organizado en torno a la muerte, a la guerra, al odio y, no para la vida. Galeano sostiene que el hambre no solo es de pan, también de abrazos (El libro de los abrazos).

La magia amorosa promocionada en volantes

¿Está cansado de pvolante_magiaedir ayuda, golpear puertas, perdiendo la fe y fortuna sin encontrar respuesta alguna? Lo invitamos a que se de la última oportunidad visitando a los videntes, psíquicos y mentalistas. Retiramos hechizos, males postizos, brujerías con el poder de Dios.
(Volante publicitario)

Los volantes propagandísticos o flyers se caracterizan por una estética diseñada para resaltar los atributos de efectividad y de seguridad que pretenden provocar los oferentes mágicos y así captar eventuales clientes, al quedar impresionados y expectantes en el consumo sus productos mágicos. En esa estética, sobresale la simbología inherente a los dibujos y fotografías que adornan y refuerzan el mensaje.
El volante como un suceso comunicativo incluye tres aspectos. El primero alude al emisor, relacionado con el brujo o administrador de lo mágico, quien actúa como el depositario del saber porque está dotado de las habilidades necesarias para ejercer el poder que lo acredita como tal, domina uno o varios tipos de magia y de ello alardea en la publicidad explícita del volante. El segundo es el receptor, vinculado con el cliente, quien es la persona engañada, abandona, vulnerada, sin posibilidades de las compensaciones que añora en los ámbitos económicos, afectivos o de salud; en suma identificado por mantener su vida con problemas de convivencia en lo concerniente a sus vínculos sociales y personales con su pareja, familiares, vecinos o compañeros de trabajo. Es decir, que se halla en una situación de crisis que la hace sumisa y vulnerable a las disposiciones del brujo. Entonces el emisor y el receptor se conectan, a través del –volante- saturado de mensajes directos que atraen el interés del eventual cliente, por los lemas que contiene lo suficientemente generales para quien se encuentra en dificultades afectivas o económicas, relacionado con el “efecto placebo”; pero también denotando frases que de manera extrínseca abordan los asuntos consuetudinarios que por otros medios no ha logrado solucionar y que la oferta de la magia inmediata, segura, secreta y a bajo costo le podría colmar sus esperanzas. Este tercer aspecto, del mensaje en el volante, puede tener los resultados anhelados, en el caso de que el receptor se interese y anime a visitar el consultorio de brujería; lo cual puede ocurrir inicialmente por curiosidad y sí la oferta le convence después de generarle confianza y credibilidad, quizá puede optar por contratar los servicios. En ese caso, la codificación del mensaje del volante elaborada por el emisor tendría los efectos concebidos con esa estrategia publicitaria.

Fuente: Quintero Barrera, Rosa Patricia. (2016). “El consumo de la magia amorosa en los volantes propagandísticos”. Ensayo en construcción.