Apropiación del espacio público en la Galería La Esmeralda

José Rodolfo Chantre Guaca

Estiven Hernando Solarte Tenorio

Este ensayo resulta del acercamiento a las herramientas del trabajo de campo que sugiere la etnografía: observación, escuchar/conversar con las personas, anotar en el diario de campo, fotografiar.

Rodolfo y Estiven nos comparten su texto sobre las causas de la apropiación del espacio público de la plaza de mercado La Esmeralda por parte de los comerciantes:

“La plaza de mercado La Esmeralda es un lugar en donde se encuentran gran variedad de productos, y donde la mayoría de comerciantes, trabajan desde muy tempranas horas del día. Algunos vendedores vienen de otros municipios y veredas cercanas a la capital caucana. La mayoría de estos comerciantes, no tienen un local propio para situarse; por ello, recurren a invadir el espacio público. Además de generar problemas de movilidad, se arriesgan a que la policía y trabajadores de la alcaldía les despojen de los productos que vienen a ofrecer. Pero que a pesar de estas circunstancias, estas personas siguen trabajando arduamente, ayudándose entre sí y atendiendo a sus clientes con amabilidad” (Chantre y Solarte, 2017).

Leer texto completo Apropiación del espacio público en la galería La Esmeralda 


Gratitud a José Rodolfo Chantre Guaca y a Estiven Hernando Solarte Tenorio, estudiantes de la asignatura Metodología de la investigación, Carrera de Diseño Visual – Facultad de Arte y Diseño – Institución Universitaria Colegio Mayor del Cauca.

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Representación de las brujas en la Inquisición

Rosa Patricia Quintero Barrera

En Europa entre los siglos XV y XVII unas 500.000 personas murieron en la hoguera. Fueron declaradas culpables de pactar, adorar y besar al diablo bajo la cola, viajes por el aire montadas en escobas, reuniones ilegales en aquelarres, adoración al diablo, copular con íncubos y súcubos, matar la vaca del vecino, provocar granizadas, destruir cosechas, robar y comer niños (Harris, 1986, p. 181). La cacería de brujas se convirtió en una institución avalada por la Iglesia católica, que se popularizó debido al autorreconocimiento por parte de las propias acusadas como practicantes de la brujería, en el intento desesperado de evitar las terribles torturas y de ser llevadas a la hoguera. Esa práctica condujo a que las personas se delataran entre sí de tener poderes sobrenaturales para hacer el mal. Cada bruja torturada conducía por lo menos a la ubicación de otras dos. Este sistema, que gradualmente fue institucionalizándose bajo la forma de la Inquisición, exigía que la familia de la supuesta bruja asumiera los gastos provenientes de los servicios de los torturadores, los verdugos, los haces de leña, el banquete de los jueces; además de la confiscación de los bienes de la acusada (las siguientes fotografías las tomé en el Museo Histórico de Cartagena -Colombia).

Marvin Harris explica que las clases dominantes crearon y sostuvieron la noción de las brujas volando en escobas y haciendo males como medio de suprimir la naciente ola de un mesianismo cristiano. En el siglo XIII la Iglesia autorizó por primera vez el empleo de la tortura hacia miembros de organizaciones eclesiásticas que nacían en Europa y se constituían en una amenaza contra el monopolio de Roma. Para impedir la ruptura de la Francia meridional con la cristiandad, la Iglesia protagonizó la guerra santa o cruzada albigense. Además de las tensiones que se derivaron del ocaso del feudalismo y el surgimiento de monarquías fuertes, lo cual ocasionó graves crisis en cuanto al comercio, el mercado y la tenencia de la tierra. En este sentido, “el significado práctico de la manía de las brujas consistió, así, en desplazar la responsabilidad de la crisis de la sociedad medieval tardía desde la Iglesia y el Estado hacia demonios imaginarios con forma humana” (Harris, 1986, p. 205).

La brujería, la magia y la hechicería han trascendido barreras del tiempo y de las culturas en cuanto a las prácticas sociales y, por supuesto, en cuanto a los variados estudios desde las ciencias sociales. Las diferencias entre la magia, la brujería y la hechicería, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, son sutiles. La “magia” definida como un arte o ciencia oculta que lleva a resultados contrarios a las leyes naturales. La “brujería” se refiere a prácticas mágicas o supersticiosas que ejercen las brujas. La “hechicería” se desprende del término hechizo, que corresponde a ejercer un maleficio sobre alguien por medio de creencias extrañas a la fe religiosa y contraria a la razón. Según James Frazer la magia era una ciencia bastarda, síntoma de inferioridad, propio de pueblos primitivos e infantiles, cuyos actos expresivos estaban basados en medios metafísicos (Leach, 1985, p. 39). Entonces, la Real Academia y Frazer guardan cierta concordancia, sobre todo al definir a los tres términos – magia, brujería y hechicería- con: arte, ciencia oculta – extraña – bastarda, seres imaginables, contrario a las leyes naturales – a la razón – superstición – maleficios – brujos.

Edmund Leach critica la perspectiva de Frazer argumentando que en la magia y en hechicería se entrecruzan asociaciones de ambigüedades propias de la comunicación humana y que deben distinguirse de errores (Leach, 1985, p. 39). Al mencionarse que la magia se aparta de la razón, se arguye que la intervención que realizan los magos no es técnica, debido a que no existe un nexo mecánico que los conecte; ya que lo mágico se identifica de manera esencial, precisamente en que “el mago pretende cambiar el estado del mundo mediante una acción a distancia” (Leach, 1985, p. 40).

En la actualidad, la brujería ocupa un tópico destacado en la vida cotidiana de muchas personas pero también en la literatura y en prácticas lúdicas, como en el argumento de la obra The Lord of the Rings de J. R. R. Tolkien que gira en torno a los magos  Galdalf y Saruman, sobre quienes recae la trama que se debate en la lucha del bien y del mal; variedad de juegos de rol que se inspiran en mitologías y centenares de cuentos infantiles y juveniles, sólo por nombrar algunos ejemplos.


Bibliografía

Harris, M. (1986 [1974]). Vacas, cerdos, guerras y brujas. Los enigmas de la cultura. Madrid: Alianza Editorial.

Leach, E. (1985). Cultura y comunicación. La lógica conexión de los símbolos. Madrid: Siglo XXI Editores.

Real Academia Española. (2001). Brujería, magia y hechicería. En Diccionario de la lengua española (22.a ed.). Recuperado de http://buscon.rae.es/draeI/

Quino: etnógrafo permanente de los mundos vividos y de los posibles

Rosa Patricia Quintero Barrera

 Joaquín Salvador Lavado Tejón –Quino- es detallista en todo de lo cotidiano, desde lo aparentemente trivial, hasta los contextos nacionales/mundiales/universales, cruzados por la Guerra Civil Española, el Peronismo, la II Guerra Mundial, la Guerra Fría. Irradiado por el genio de contar historias con viñetas de una página, de algunos cuadros. Entremezcla del humor que cruza fronteras por los referentes conocidos, que por tanto resultan comunes. La maestría de quien sabe de las Artes Bellas, para poder expresarse con dibujos que rompen trazos naturalistas y clásicos. Insiste en que es necesario conocer las técnicas para desarrollar sus propias formas. Lo mismo ocurre en la etnografía, en la que no sólo vale la mirada juiciosa, sino también el talento de la escritura que amalgama de formas maravillosas lo observado y lo leído tantas veces, que da espacio a los giros literarios porque se ha entendido lo estudiado.

Quino ha sido muy cercano del cine, ya sabemos que Dar la cara le sirvió de algún punto de fuga para su vida junto a la niña rebelde que siempre quiere cambiar al mundo o bajarse de él. Con Chaplin se identificó, tampoco quiso hablar; Quino prefirió dibujar. Porque: del lápiz sale cualquier cosa, sale lo que uno quiera, con ese instrumento se tiene un poder increíble. Sí dentro de un lápiz puede salir todo esto, yo quiero hacerlo. A Quino, se le dio más expresarse con trazos excepcionales de crítica y humor. Ya lo dice varias veces, el humor se mueve entre el chiste y el dramatismo, es la junta de la risa y de la angustia.

Al publicar, evidencia errores que dibujó -según él-. Entre sus seguidores lejos estaría pensarlo. La autocrítica lo lleva a inquietarse por sí el lector entendió lo que quería decir. El afán del tiempo que es exigencia para tener listo el trabajo que se publica, a veces implica dejar inconclusa la idea que requería madurarse un poco más. Por fortuna, quedan otras páginas en blanco de su libreta de dibujo, para reconstruir sus ideas. Es la posibilidad en la creación e interpretación de volver/quedarse/irse en el dibujo de los contextos; sea con trazos o con palabras.

En el ser humano de Salvador Lavado convergen sus circunstancias familiares. Su abuela de pensamiento de izquierda; su orfandad temprana; su tío don Joaquín era pintor y hacía afiches de películas, lo incitó a sus primeros dibujos a manera de divertimento. También su desapego a la tecnología. El cine que le mostraba a unos personajes buenos y a otros malos, entre norteamericanos, rusos y japoneses. El mismo antagonismo de las cintas, lo veía en la religión. De la Biblia sacó historias fantásticas, gustó de coleccionarlas, las leía sin ánimo religioso; esas narraciones le sirvieron para desarrollar argumentos, para saber quién es quién.  El nazismo le generó un atractivo perverso, le inspiró para sus críticas al autoritarismo, sectarismo y también para algunos trajes de sus personajes.

Su obra más conocida, sin duda es Mafalda, y a ella no volvió a dibujarla desde 1973, de haber seguido con la historieta, habría sido de la mano de Libertad y de Miguelito: la junta de la angustia de lo imposible y del drama del capitalismo. Pero el Maestro Quino, no dejó de expresarse, ha tenido mucho que decirnos, con su infaltable análisis crítico y profundo acerca de los ámbitos humanos. Su manera de contar sobre los mundos transitados y los posibles, ha encontrado eco entre muchas personas de distintas coloraciones nacionales, por la cercanía de los contextos y de las preocupaciones por nuestro devenir como especie.

 


Fuentes consultadas

Conferencia de Quino: entre la angustia y el humor. Escuela SUR del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Publicado el 29 may. 2015. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=Eih5o_VCtUQ&t=444s

Página oficial Quino http://www.quino.com.ar/

 


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Película “Dar la cara” y Mafalda: la niña terriblemente ética

 

Película “Dar la cara” y Mafalda: la niña terriblemente ética

Rosa Patricia Quintero Barrera

 

…yo necesito que ganés, todos necesitamos un pequeño triunfo,

aunque no sea gran cosa, entendés…

Fragmento de un diálogo en la película Dar la cara

 

Dar la cara, la película dirigida por José A. Martínez Suárez, en blancos y negros, muestra la vida de tres muchachos después de haber prestado el servicio militar en la Argentina de los años sesenta. No sólo inspiró a Quino a tomar el nombre de Mafalda para Mafalda; sino también las incertidumbres del cotidiano, del real que Beto, Bernardo y Mariano cruzaron hacia el ciclismo, la política y el cine. La película refleja el sentir y la praxis de los bonaerenses de la época, cruzados por los miedos al fracaso, a la mala suerte. Aunque, sabían que sí eso ocurría, era porque estaban viviendo. Los muchachos transitaban entre protestas por los derechos a la vida digna, fiestas, romances, exámenes en la universidad, entrenamientos de la bici de competencia, caminatas por la ciudad buscando locaciones para la película. Es Mariano quien conoce a la madre de Mafalda, y la escena dura unos minutos, la bebé que tiene nombre de princesa no vuelve a aparecer en la cinta.

La historia del personaje de Mafalda es harto conocida. Surgió del encargo que una empresa de electrodomésticos que hizo a Joaquín Salvador Lavado Tejón, para publicitar sus productos mediante una viñeta que mostrase a una familia ideal. Quino dibujo doce historias, que no fueron tomadas por la empresa; pero un amigo suyo las publicó en Primera Plana, y al acabarse las viñetas, le pidió al dibujante que continuara con la historieta, ya que había sido bien recibida por los lectores del diario.

Mafalda es la niña terriblemente ética. Su voz -por supuesto- se alza en la defensa de los derechos y la dignidad de las personas. Quino sí debió inspirarse en Dar la cara, no sólo por el nombre de la bebé, sino por el contexto que exhibe la cinta, de inequidad, de falta de oportunidades, de pobreza, de exclusión. En la huelga que muestra la película los protestantes llevan pancartas, arengan y colocan carteles con:

¡Decimos rotundamente no! Desde hace dos meses 600 desocupados. En defensa de la nación. ¡Paro general! Por la actualización de los convenios colectivos. Contra la carestía de la vida, para que se pague regularmente a los jubilados y a los empleados del Estado. Contra la desocupación y la miseria. El pueblo aplastará a los monopolios. Ha sido clausurado, las instituciones culturales y artísticas del país. ¡Exigimos su reapertura!

A través de la voz de Mafalda, Quino pedía paz, dijo Carlos Garaycochea. En 1973 no quiso volver a dibujarla, el cansancio lo alcanzó, la veía repetida, con finales predecibles. Quino y la princesa Mafalda se dejaron. Ya él no quiso trazarla más, no quiso llevarla al universal de las tragedias. Pero ella le persigue, no quiere acallar su voz, le respira bien cerquita: ya sea con los innumerables premios que ha recibido, las conferencias y entrevistas que atiende, las traducciones de los libros, las publicaciones.

Mafalda es la niña terriblemente ética porque piensa en la otredad. Se preocupa por las mujeres que ya no aspiran sólo a tener hijos y a complacer a un esposo, piensa en la educación y en lo poco que ofrecen algunos maestros que silencian la crítica, ve al mundo lleno de heridas que urge de cuidados intensivos, comparte con Guille su hermanito la plenitud de lo escaso que les espera, cuestiona las brechas generacionales. La rebeldía de Mafalda con lo instituido, es lo que la hace reflexionar sobre el sentido de la vida, y eso justo es la ética para Enrique Dussel: proyectos de vida que exijan cambiar las conductas hacia los demás, hacia la naturaleza en la vida cotidiana como totalidad de existencia. Por eso, la niña que no gusta de la sopa, también canta con The Beatles: Imagina toda la gente viviendo la vida en paz. 

 


Fuentes consultadas

Conferencia “Una historia de Mafalda: potencialidades y desafíos del humor” [2015]. Universidad Alberto Hurtado. Chile. 2015. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=T7ZdYPb-O_s 

Conoce a Quino (El creador de Mafalda). Publicado por Alejandro Boglione. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=KFanNR-Ti1Y

Enrique Dussel Clase de Ética. Disponible en https://www.youtube.com/watch?time_continue=1137&v=dDZxrRtOqpk

Martínez Suárez, José A. (Director). 1962. Dar la cara. Argentina. 111 minutos. Disponible en https://www.youtube.com/watch?v=Teluh-MVMlQ

La sabedora de plantas para curar

 

Rosa Patricia Quintero Barrera

Doña Inocencia ha cogido camino por varias partes del litoral Pacífico, desde Guapi, el resto del Cauca y el Valle del Cauca; en la plenitud vivida de sus largos años. Es una mujer viajera, sabedora de los usos de las plantas para curar y de las maneras de venderlas en los lugares en donde bien la reciben. La conocí en las cercanías del Puente del Humilladero en Popayán. Se había apropiado a su antojo del espacio, dispuesto con el orden que ya tiene memorizado para colocar sus plantas, que entre formas redondas y alargadas, lucen bellos tonos de marrón. A pleno sol, ofrecía sus productos botánicos con el regalo de su eterna sonrisa. Por eso, resultó del todo inevitable arrimarse a conversar con ella, sobre los asuntos importantes de la sanagua, del chaparro, de la zarzaparrilla, de la hoja de gualanday.

Con algo de desconfianza, a que mis preguntas condujeran a que la Policía la quitara del sitio y la despojara de los productos que consigue en fincas de su tierra, algo me quiso contar de sus plantas. Cuando la semilla de la sanagua está biche, se puede beber para mejorar la digestión y las afecciones de la gastritis. La corteza es robusta y rugosa, por eso sirve para hacer botones y masajeadores. Pero también se lava muy bien, se machaca y se cocina en un litro de agua, e igual beneficia los procesos digestivos.

El bejuco del chaparro que se encuentra encima de los árboles de las montañas de la selva chocoana, cura la diabetes, la anemia, el paludismo y las afecciones de la próstata. El tronco de la zarzaparrilla es más común, se encuentra con facilidad en Buenaventura; al prepararse con la hoja del gualanday cura el cáncer.

Mientras me enseña sus plantas, conversa con sus compañeros que venden artesanías, hablan de sus viajes recientes a conseguir aquellos productos que comercializan en la ciudad. Al señor que le dice: Deme algo para la sexualidad, que eso ya no me funciona, y me lo ensayo con usted esta noche; ella le responde en medio de risas: ¡este peruano! Vuelve a la introspección de antes. Alude al origen de sus conocimientos botánicos y curativos, a sus abuelos que sabían del manejo de las plantas, a su tío que tiene una clínica botánica en Cali, a las mujeres de su familia que han sido parteras, que saben hasta recibir a los niños que vienen parados, ocasionándole a la madre los dolores que matan gente.

Doña Inocencia también vende pomadas de azufre para las quemaduras y los dolores; y el extracto de uña de gato balsámico que hace un señor de Leticia. Para volver a ver la sonrisa de doña Inocencia, por fortuna, quedaron expectantes a otra conversación: la costumbre de ombligar a los recién nacidos, las curas a la impotencia y las oraciones del Gran poder de Dios, del Justo Juez y de la Virgen del Carmen para la buena muerte y que el muerto no se quede penando, dándole sustos a los vivos.


Gratitud a:

Doña Inocencia por la generosidad de compartir su conocimiento y su sonrisa.

Alfredo Valderrutén por sus bellas fotografías y la motivación al encuentro con las plantas.


Asociado a este tema:

 

 

Dejación de armas de las FARC-EP: “Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz”

 

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Rosa Patricia Quintero Barrera

Adiós a las armas, adiós a la guerra, bienvenida la paz, fueron las palabras que con ahínco pronunció Rodrigo Londoño, Comandante de las FARC-EP, al finalizar su discurso del acto simbólico de dejación de las armas por parte del movimiento revolucionario. Este acto fue producto de acuerdos bilaterales entre la guerrilla y el gobierno, en los que ambas partes se comprometieron a no usar más las armas en el ejercicio de la política.

Según el discurso de Londoño, las FARC-EP dejan su alzamiento armado de 53 años, para constituirse en un movimiento legal que desarrollará su accionar ideológico, político, organizativo y propagandístico por vías exclusivamente legales –sin armas- y pacíficamente. Es la apertura a una democracia liberal en que el Estado se compromete a no utilizar las armas para perseguir a opositores políticos o al pensamiento crítico.

Manifestó que ellos cumplieron con la dejación de armas de conformidad con lo pactado, quedan ellas en manos de las Naciones Unidas para la construcción de los monumentos previstos. (…) A partir de hoy, debe cesar toda persecución política en Colombia. Aspiramos a que la Reforma Rural Integral pactada en el primer punto del Acuerdo Final sea implementada con celeridad, pues entendemos la necesidad estratégica del desarrollo del campo colombiano, sin perder nunca de vista, que el conflicto armado, en gran medida obedeció al despojo y a la violencia sufrida por nuestros campesinos. (…) No nos opusimos, por principio, a que los grandes empresarios del agro puedan adelantar sus proyectos. Sólo exigimos que el desarrollo de estos, no arrolle ni impida el auge de la economía campesina. Esperamos que la democracia colombiana abra generosa sus brazos a todas las fuerzas, organizaciones y movimientos excluidos centenariamente de las garantías políticas.  Sigue leyendo

¿Cómo explicar el dolor?

Felipe Andrés López García

De modo que ocupémonos sólo del dolor. Admito, y de buena gana, que sea el peor accidente de nuestro ser; soy el hombre que menos lo desea en este mundo, por eso lo huyo, y hasta ahora -¡gracias a Dios!- no tuve mucho trato con él. Pero nos corresponde, si no aniquilarlo, al menos atenuarlo con paciencia, y si ocurre que el cuerpo se altera por su causa, nos toca mantener el alma y la razón firmes ante el poder de su negación.

Montaigne, Ensayos, 1, 14

 

El dolor como complemento de la vida del ser humano, de la persona que siente cómo una herida se vuelve más profunda, cómo un sentimiento socava en las entrañas del alma. Eso tomado desde los sentimientos. Porque cuando hablamos a nivel físico, tomamos un medicamento, pastilla, jarabe, infusión, menjurje o cualquier pócima casera para mitigarlo. Pero cuando el dolor viene de las entrañas, de los más profundo de tu ser, eso tan inexplicable, que solo se soporta con una borrachera, acudiendo a los amigos cercanos, música que te recuerde tu angustia existencial para profundizar en tu masoquismo, ir a ese lugar donde todos concurren a lo mismo: llorar y maldecir a esa persona por el daño causado. Miremos lo que nos dice David Le Breton (1999) respecto al dolor y sus diferentes niveles de soportarlo:

“No existe una actitud establecida en relación con el dolor, sino una probable, pero incierta, reveladora a veces de resistencias insospechadas, o a la inversa, de unas debilidades inesperadas, una actitud que también se modula según las circunstancias. La anatomía y la fisiología no bastan para explicar estas variaciones sociales, culturales, personales e incluso contextuales. La relación íntima con el dolor depende del significado que éste revista en el momento en que afecta al individuo”.

Será que el dolor tendrá que ver con algo cultural, será que en varias partes del mundo o en todo el mundo harán los mismo rituales de sanación (por así decirlo) para curar un corazón roto, un alma rota, un espíritu hecho añicos. Es claro, que hay personas y en especial las mujeres que tienen el umbral de dolor más alto que el hombre, ellas soportan el parto y han sido preparadas por la evolución para aguantar la perdida de sus seres amados, entonces, eso explicaría que anatómica y fisiológicamente estén preparadas para ello.

Volviendo a ese dolor íntimo, a ese dolor interno que sólo se exterioriza cuando los recuerdos invaden nuestra mente, cada espacio recorrido, cada beso, cada roce, una mirada hace que los sentimientos afloren y se evidencien en llanto, esas lagrimas que hacen que nuestro corazón se desahogue y descanse. En la época del filósofo Aristóteles y durante mucho tiempo, el dolor era concebido como una forma particular de la emoción (Ética a Nicómaco, Libro II), que es una dimensión del afectado en su intimidad, pero esa intimidad se pierde en el momento que nos sentimos vulnerables, que nos acoge la depresión producto de ese dolor, de ese malestar causado por la persona que se ama, cómo se puede herir a las personas con una sola palabra, ese momento fulminante y que se siente como cada segundo se vuelve eterno, como el sudor invade cada milímetro de tu cuerpo y sientes que desvaneces en una infinidad de ideas y pensamientos. Lo importante es saber afrontar ese dolor, saber que es pasajero, que pasará y como cualquier herida sanará, como dice Buytendijk “El dolor es dos veces doloroso porque es al mismo tiempo un misterio que atormenta”, es como demonios  que nos persiguen, a quienes tenemos que exorcizar para seguir con nuestras vidas.

Para enfrentar el dolor y poder confrontarlo, tenemos que aceptar la realidad de la situación, afrontar las circunstancias y saber que por cada herida, es una pérdida de una batalla, porque al final llegara quien te ayude a ganar la guerra.


Gratitud al Antropólogo Felipe Andrés López García por compartir su bello y estremecedor escrito sobre ese dolor que nos respira sin sosiego cada vez que le damos espacio para hacer lo suyo en nuestros pensamientos y en nuestras diversas corporalidades.