Discurso sobre escribir de Alfredo Molano al recibir el Premio a Vida y Obra Simón Bolívar

Para el sociólogo colombiano Alfredo Molano al merecerse el máximo galardón del Premio Simón Bolívar escribir es:

“Es ir hasta mis confines guiado por la vida del que está al otro lado. Para mí, escribir es enfrentarme al ruido y al tiempo. Los primeros palotes, largos y negros, hechos con un lápiz sin punta, desbordaban los renglones del cuaderno; cuando aprendí a hacer las letras, palmer, con pluma, las manchas eran mi firma… No aprendí a escribir bien a máquina, pero me gustaba oír el timbre al final de la línea. En una vieja Olivetti logré sacar en limpio una denuncia sobre las injusticias que a mi manera de ver se cometían en el colegio cuando cursaba tercero de bachillerato…

En la universidad mi escritura se volvió acartonada y seca, no encontraba ni el tono ni el tema porque mis lectores eran profesores… Mi primer libro, escrito a mano y con lápiz como todos los de aquellos días, tenía tantas enmiendas como frases. Contaba mi encuentro con los ríos del piedemonte, con las guerrillas y con la coca. No fue propiamente un libro sino un cuaderno de campo escrito en una canoa, en una hamaca, en una estación de bus. No buscaba contar sino contarme. Quería conservar el eco de una madrugada a orillas del río Guayabero oyendo los micos churucos –que gruñen como tigres mariposos–; la peligrosa desconfianza de los guerrilleros y el vértigo alucinado con que los colonos machacaban con sus botas las hojas de coca, para sacar de ellas lo que ninguna promesa de gobierno había hecho realidad…

Escribí buscando los adentros de la gente en sus afueras, en sus padecimientos, su valor, sus ilusiones. Borraba más que escribía, hurgaba, rebuscaba el acorde de las sensaciones que vivía la gente con las que yo mismo llevaba cargadas en un morral. Un río crecido, una noche oscura, un jadeo debajo del aguacero que golpea un techo de zinc, el terror de oír armas en las sombras eran caminos por donde entraba la vida que se jugaba en las selvas y por donde llegaba su soplo a mis letras. Creo que sólo ahí, en el acecho, en el peligro, en el miedo aparecía el reclamo de justicia que yo buscaba para contarlo.

Escribir para mí es templar mis más secretas cuerdas y por eso tengo que borrar hasta traspasar la hoja, hasta encontrar el tono de la pasión por la vida y por la belleza que tiene la gente con la que me topo. La gente cuenta cuando se le oye y lo hace con una sinceridad limpia, cuenta lo pasado como si lo estuviera viviendo, en presente. Y lo hace con generosidad, con soltura, con humor, con fuerza. Chisporrotea. No es difícil oírla porque habla lo que vive. La dificultad comienza cuando el que trata de escribir no oye porque está aturdido de juicios y prejuicios, que son justamente la materia que debe ser borrada para llegar al hueso.

Mi oficio de escribir se reduce a editar voces que han sido distorsionadas, falsificadas, ignoradas. No puedo escribir una línea que, de alguna manera, yo no haya vivido. Por eso no escribo una sola sobre tecnología de la comunicación, sobre química o sobre jurisprudencia. Y por eso escribo con gusto cuando lo hago en primera persona. Escribir para mí, es ir hasta mis confines guiado por la vida del que está al otro lado. Mi escritura –o lo que yo llamo así– es un puente construido sobre los escombros del prejuicio, incluido el mío. He pagado un alto precio por apartarme de la mirada oficial, la que llaman “políticamente correcta”: tan falsamente objetiva como parcial y aséptica. He tomado partido contra las imputaciones criadas por el interés privado contra la gente que anda por las trochas y por los atajos, por las calles sin asfaltar, y que nada esconde porque nada tiene que perder.

El país está lleno de prejuicios, sometido a ellos. Han sido construidos con método, calculadamente, a mansalva y sobre seguro. Surgen de los miedos e intereses de los poderosos. Y avasallan, envuelven y destruyen. No sólo no dejan oír, sino que tampoco dejan ver. O más bien, dejan ver sólo lo que a través de sus oscuros cristales quieren ellos que se vea: un mundo de buenos y malos donde estos no son nunca ellos. Desde hace más de un siglo se está elaborando esa mirada, esa muralla, esa frontera. Transgredirla tiene costos: el aislamiento, el señalamiento, el bloqueo, en fin, el arrinconamiento. No es posible seguir mirándonos con un solo ojo, debemos desnudarnos para saber quiénes somos, para poder vivir juntos con todas nuestras flaquezas y nuestros errores. Hay que ir más allá, el horizonte alumbra y llama. El tiempo de la sangre está siendo sepultado”.


Felicitaciones al siempre bienvenido Alfredo Molano, sus geniales letras juntas, nos inspiran tanto y a tantos. Gracias, compartimos el merecido premio.

 

Fuente: Las inspiradoras palabras de Alfredo Molano al recibir el Premio a la Vida y Obra. Revista Semana. 3 de noviembre 2016

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“50 años del conflicto armado” de Alfredo Molano

Fueron 12 textos que el escritor y sociólogo colombiano Alfredo Molano publicó sobre el origen del conflicto armado Colombia, en el periódico El Espectador desde el 27 de julio de 2014. Estos escritos han sido considerados como los mejores sobre el conflicto colombiano y el surgimiento de las Farc hace 50 años.

Aquí los hemos recopilado del diario -de manera literal-  en formato PDF con el fin de facilitar su consulta:

50 AÑOS DE CONFLICTO ARMADO

Fuente: El Espectador

¿Qué dice Alfredo Molano acerca de la escritura?

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Alfredo Molano con Karolina Obando Valverde en la Fundación Universitaria de Popayán

Sólo editar lo que cuenta la gente, darle  cierta colocación. Sólo escuchar…

Sobre la crítica y el disentir: Alfredo Molano y Ángel Beccassino

Este es un intercambio de ideas sueltas, sin preparaciones acartonadas, de dos amigos que han compartido en lo intelectual y en lo espiritual las experiencias que resultan luego de los viajes hacia la otredad. Desde la introspección que lleva a la profunda sinceridad, piensan en la voz que se puede escuchar. Entonces, hablan de los caminos, las montañas recorridas, los encuentros con aquellos que antes no conocían. Los momentos inolvidables de abrirse al otro, esperando que también llegase al encuentro. Departen de la sorpresa, también del miedo, que brota cuando se descubre cómo viven, sienten y explican el mundo aquellos otros recién conocidos. Entre ambos analizan cómo se llega al disentimiento, a la crítica; sin más, mejor disfrutar del encuentro entre Alfredo Molano y Ángel Beccassino:

Fuente: Conferencia “El crítico no es un enemigo: Voces disidentes en un relato de país”, Ciclo de Conferencias Contexto Público 2015 – Di-sentir. Biblioteca Luis Ángel Arango, Sala de Audiovisuales. Bogotá, 26 de septiembre de 2015. Coordina la entrevista Alexis De Greiff, Director de la Red de Bibliotecas del Banco de la República.

Alfredo Molano y el proceso de paz en Colombia

El sociólogo colombiano Alfredo Molano Bravo fue invitado a Canadá por varias organizaciones, como la Alianza de Acción y Solidaridad con Colombia en Toronto, la Asociación Quebequense de Organismos de Cooperación Internacional y el Comité por los Derechos Humanos en América Latina, entre otras.  Allí concedió una entrevista a la Radio Canadá Internacional en la que habló sobre el proceso de paz en Colombia. El audio está disponible ACÁ

 

Alfredo Molano analiza los usos de la coca

Conferencia de Ciencia en Bicicleta con Alfredo Molano en el marco de la exposición fotográfica “Amazonia Perdida” el 10 de febrero de 2011. Molano alude a la coca como una planta sagrada de los pueblos indígenas que ha sido satanizada por occidente. Resalta los diferentes usos:  como moneda, como elemento sagrado en ceremonias chamánicas y también en el narcotráfico.
Aquello que expone Molano es producto de su trabajo de campo en donde ha recontruido la historia a partir de la tradición oral.


Invitación al lanzamiento del último libro de Alfredo Molano

Lanzamiento del libro "En medio del Magdalena Medio" de Alfredo Molano. El martes 18 de mayo a las 6:30 p.m. en el Cinep (carrera 5 #33a-08). Solicitan confirmar asistencia en el teléfono 2456181.