La sabedora de plantas para curar

 

Rosa Patricia Quintero Barrera

Doña Inocencia ha cogido camino por varias partes del litoral Pacífico, desde Guapi, el resto del Cauca y el Valle del Cauca; en la plenitud vivida de sus largos años. Es una mujer viajera, sabedora de los usos de las plantas para curar y de las maneras de venderlas en los lugares en donde bien la reciben. La conocí en las cercanías del Puente del Humilladero en Popayán. Se había apropiado a su antojo del espacio, dispuesto con el orden que ya tiene memorizado para colocar sus plantas, que entre formas redondas y alargadas, lucen bellos tonos de marrón. A pleno sol, ofrecía sus productos botánicos con el regalo de su eterna sonrisa. Por eso, resultó del todo inevitable arrimarse a conversar con ella, sobre los asuntos importantes de la sanagua, del chaparro, de la zarzaparrilla, de la hoja de gualanday.

Con algo de desconfianza, a que mis preguntas condujeran a que la Policía la quitara del sitio y la despojara de los productos que consigue en fincas de su tierra, algo me quiso contar de sus plantas. Cuando la semilla de la sanagua está biche, se puede beber para mejorar la digestión y las afecciones de la gastritis. La corteza es robusta y rugosa, por eso sirve para hacer botones y masajeadores. Pero también se lava muy bien, se machaca y se cocina en un litro de agua, e igual beneficia los procesos digestivos.

El bejuco del chaparro que se encuentra encima de los árboles de las montañas de la selva chocoana, cura la diabetes, la anemia, el paludismo y las afecciones de la próstata. El tronco de la zarzaparrilla es más común, se encuentra con facilidad en Buenaventura; al prepararse con la hoja del gualanday cura el cáncer.

Mientras me enseña sus plantas, conversa con sus compañeros que venden artesanías, hablan de sus viajes recientes a conseguir aquellos productos que comercializan en la ciudad. Al señor que le dice: Deme algo para la sexualidad, que eso ya no me funciona, y me lo ensayo con usted esta noche; ella le responde en medio de risas: ¡este peruano! Vuelve a la introspección de antes. Alude al origen de sus conocimientos botánicos y curativos, a sus abuelos que sabían del manejo de las plantas, a su tío que tiene una clínica botánica en Cali, a las mujeres de su familia que han sido parteras, que saben hasta recibir a los niños que vienen parados, ocasionándole a la madre los dolores que matan gente.

Doña Inocencia también vende pomadas de azufre para las quemaduras y los dolores; y el extracto de uña de gato balsámico que hace un señor de Leticia. Para volver a ver la sonrisa de doña Inocencia, por fortuna, quedaron expectantes a otra conversación: la costumbre de ombligar a los recién nacidos, las curas a la impotencia y las oraciones del Gran poder de Dios, del Justo Juez y de la Virgen del Carmen para la buena muerte y que el muerto no se quede penando, dándole sustos a los vivos.


Gratitud a:

Doña Inocencia por la generosidad de compartir su conocimiento y su sonrisa.

Alfredo Valderrutén por sus bellas fotografías y la motivación al encuentro con las plantas.


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Blackface: Reafirmación de los estereotipos racistas

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El término blackface se refiere al maquillaje que se emplea en el teatro para representar a una persona de etnia negra africana. Es “una forma de entretenimiento donde el actor se pinta la cara de negro y exagera rasgos, gestos y acento de las personas afrodescendientes” (Kapkin, 2015).

En Colombia el cuentachistes mestizo Roberto Lozano, creó al soldado Micolta: “Ningún personaje afrocolombiano goza de popularidad digna en la televisión colombiana. Este honor se lo lleva el Soldado Micolta, quien representa el racismo frontal que se ha venido evidenciando en muchos programas de la televisión colombiana.  El Soldado Micolta homogeniza a los hombres afrocolombianos, en primer lugar, porque considera que todos tienen el mismo acento y pronuncian mal el idioma español, segundo Micolta representa el infantilismo, es decir, los hombres afrocolombianos no han tenido la capacidad de madurar, de usar su intelecto. Micolta es torpe, perezoso y fanfarrón. Parte de los prejuicios racistas que se han construido contra la población afro desde hace varios siglos en diversos continentes” (Karabalí, 2015).

Desde octubre de 2015 varios colectivos: Afro descendientes pro Derechos Humanos Univalle Benkos Vive, Palenque Universitario, Somos Identidad, Movimiento Cimarrón, Asociación Kombilesa y el Encuentro Nacional de Estudiantes Universitarios Afrocolombianos, Chao Racismo, entre otros; se movilizaron para protestar y denunciar esta expresión de racismo y discriminación en el programa “Sábados Felices” de mayor tradición humorística en la televisión colombiana. Enviaron cartas al Canal Caracol, a la Autoridad Nacional de Televisión y al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Luego llevaron la demanda ante la ONU (Kapkin, 2015).

La denuncia no va sólo en contra del Soldado Micolta: “No sólo es sacar ese personaje nefasto, es también que nos incluyan, que también queremos salir y no sólo como la empleada doméstica, la prostituta, el ladrón, el trabajador de construcciones o el policía. También queremos participar de esa construcción que es incluyente”, dice Darwin Balanta, estudiante de la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad del Valle (Kapkin, 2015).

El Canal Caracol, propietario del programa “Sábados Felices”,  planteó que: “El Soldado Micolta no va a morir. Va a migrar a otro personaje que va a salir con el rostro pintado de camuflado. ‘Sábados Felices’ reúne a las familias y lo menos que queremos es hacerle daño a alguien. Solo queremos reírnos de nosotros mismos tras una semana dura para todo el mundo” (Revista Semana, 2015).

El blackface ratifica la discriminación y el racismo hacia los afros, en “muchas ocasiones la falta de información hace que muchas personas lo interpreten como un acto inofensivo y pintoresco, pero nada más lejos de la realidad (…) Su origen es la historia de millones de negros esclavizados, que lucharon y muchos de ellos siguen luchando por borrar el estigma de la esclavitud. Algo que se percibe tan lejano como la esclavitud y que la mayoría de las personas sentencia, se disfraza de una forma no tan sutil” (Hurtado, 2016).

¡No al racismo y a la discriminación, en ninguna de sus formas, ni simbólicas ni de facto!

 

Referencias citadas

Hapkin, Sara. (2015). El racismo contra Darwin Balanta, el activista que ayudó a sacar al Soldado Micolta.

Hurtado, Marjorie Paola.  (2016). Los disfraces y los estereotipos. Afrofemina.

Karabalí, Jesús. (2015). Racismo en la televisión colombiana: no más soldado Micolta. Las 2 Orillas.

Soldado Micolta: ¿Humor o discriminación? Revista Semana, publicado 2015/11/07 

“50 años del conflicto armado” de Alfredo Molano

Fueron 12 textos que el escritor y sociólogo colombiano Alfredo Molano publicó sobre el origen del conflicto armado Colombia, en el periódico El Espectador desde el 27 de julio de 2014. Estos escritos han sido considerados como los mejores sobre el conflicto colombiano y el surgimiento de las Farc hace 50 años.

Aquí los hemos recopilado del diario -de manera literal-  en formato PDF con el fin de facilitar su consulta:

50 AÑOS DE CONFLICTO ARMADO

Fuente: El Espectador

Alé Kumá Cantaoras

El Grupo musical “Alé Kumá Cantaoras”fue fundado por el contrabajista y productor musical Leonardo Gómez. Su nombre alude a una danza tradicional de los indígenas guahíbos del oriente colombiano, simboliza el reencuentro y la unión familiar. En Alé Kumá convergen músicos tradicionales, como el percusionista Paulino Salgado “Batata III” y la cantaora Etelvina Maldonado. Interpreta bellas músicas mestizas de influencia africana que suenan y se disfrutan en los litorales Caribe y Pacífico colombiano.

Fuente: http://sonidodelacasa.blogspot.com.co/2011/09/ale-kuma.html

Visión católica de los esclavizados durante la Colonia

Los europeos llamaban redención de africanos a la esclavización, y definieron como acto humanitario su integración en calidad de esclavos a la sociedad colonial. Primero de acuerdo con las Leyes Nuevas y luego mediante los Códigos Negros que expedían España, Portugal, Francia, Holanda e Inglaterra. Desde el siglo XIII toda esta normatividad legitimaba el control y la sujeción de los cautivos  africanos y, además establecía los castigos, torturas y mutilaciones que no eran sancionados como delitos para someter a quienes resistieran el cautiverio.

Los misioneros veían a los africanos como bárbaros, adoradores del demonio y paganos porque reverenciaban a sus antepasados.  Así legitimaron diversas estratagemas para imponer la doctrina religiosa.  Al respecto, la historiadora Adriana Maya (2002) argumenta que los colonizadores sumaron por lo menos tres prácticas violentas de represión contra la población deportada: “la violencia contra los cuerpos, la coacción de los actos y el escudriñamiento de las almas” (p. 4). La misma autora sostiene que: “Ni la sombra de la cruz ni el zumbido del látigo fueron suficientes. Los deportados africanos se volvieron cimarrones […] Gracias a las múltiples formas de resistencia opuesta por los cautivos, las formas policulturales sobrevivieron a la ética monocultural que se pretendía imponer” (p. 3).

Algunos clérigos adoptaron visiones disidentes acerca de la trata y de la esclavización para la época y las investiduras jerárquicas que portaron. Quizás el más notable fue el jesuita Alonso de Sandoval (1987), quien publicó  en 1627 el libro titulado Tractatus de Instaurata Aethiopum Salute, una completísima etnografía sobre la procedencia, la identidad y zozobras de los esclavizados. Se unieron a su causa sus discípulos San Pedro Claver y Luis de Molina, además de los dominicos Fray Tomás de Mercado y Fray Bartolomé de Albornoz y, los capuchinos Francisco José de Jaca y Epifanio de Moirans. Desde luego que ellos no increparon el sistema esclavista como tal, sólo no concordaron con las prácticas de la supuesta evangelización y el ritual del bautizo que entonces  los tratantes realizaban.

Fuente: Quintero, Patricia. (2005). “En el nombre del Padre, de la Madre, del Hijo y del Espíritu Santo: Dimensión afro de la religiosidad católica bogotana”. Tesis de maestría. Departamento de Antropología. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

¿Mes afro?

Morgan Freeman, actor y director estadounidense, le recibe una entrevista a Mike Wallace, quien le increpa sobre el mes de la historia negra. Freeman plantea que no hay tal mes, ya que la historia negra es la historia americana. Es más es la historia de la especie humana. Les dejo con el video:

¡Aché señores, que vienen los Orishas!

Santa Bárbara bendita, para ti surge mi lira, y con emoción se inspira ante tu imagen bonita: ¡Qué viva Changó, qué viva Changó, qué viva Changó Señores! Con voluntad infinita arranco del corazón la melodiosa expresión pidiendo que desde el cielo nos envíes tu consuelo y tu santa bendición: Cantan Celina González y Reutilio Domínguez como una plegaria a Changó y a Santa Bárbara, que desde 1949 los gozadores de la buena salsa bailan, disfrutan, piensan, sienten.

Virgen venerada y pura, Santa Bárbara benditaCon alegría y ternura quiero llevar mi trovada allá en tu mansión sagrada donde lo bueno ilumina junto a tu copa divina y tu santísima espada. Yo también de corazón te daré mi murmurío con orgullo y poderío haré que tu nombre suba y en el nombre de mi Cuba este saludo te envío, qué viva Changó señores: Siguen con su trova los soneros.

Es una composición musical extraordinaria que representa los sentires, las nostalgias, las añoranzas y las alegrías entre las deidades africanas y los santos católicos, que los viajeros por obligación durante la trata esclavista construyeron como estratagema simbólica y de resistencia ante la imposición del catolicismo de los blancos.