Blackface: Reafirmación de los estereotipos racistas

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El término blackface se refiere al maquillaje que se emplea en el teatro para representar a una persona de etnia negra africana. Es “una forma de entretenimiento donde el actor se pinta la cara de negro y exagera rasgos, gestos y acento de las personas afrodescendientes” (Kapkin, 2015).

En Colombia el cuentachistes mestizo Roberto Lozano, creó al soldado Micolta: “Ningún personaje afrocolombiano goza de popularidad digna en la televisión colombiana. Este honor se lo lleva el Soldado Micolta, quien representa el racismo frontal que se ha venido evidenciando en muchos programas de la televisión colombiana.  El Soldado Micolta homogeniza a los hombres afrocolombianos, en primer lugar, porque considera que todos tienen el mismo acento y pronuncian mal el idioma español, segundo Micolta representa el infantilismo, es decir, los hombres afrocolombianos no han tenido la capacidad de madurar, de usar su intelecto. Micolta es torpe, perezoso y fanfarrón. Parte de los prejuicios racistas que se han construido contra la población afro desde hace varios siglos en diversos continentes” (Karabalí, 2015).

Desde octubre de 2015 varios colectivos: Afro descendientes pro Derechos Humanos Univalle Benkos Vive, Palenque Universitario, Somos Identidad, Movimiento Cimarrón, Asociación Kombilesa y el Encuentro Nacional de Estudiantes Universitarios Afrocolombianos, Chao Racismo, entre otros; se movilizaron para protestar y denunciar esta expresión de racismo y discriminación en el programa “Sábados Felices” de mayor tradición humorística en la televisión colombiana. Enviaron cartas al Canal Caracol, a la Autoridad Nacional de Televisión y al Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Luego llevaron la demanda ante la ONU (Kapkin, 2015).

La denuncia no va sólo en contra del Soldado Micolta: “No sólo es sacar ese personaje nefasto, es también que nos incluyan, que también queremos salir y no sólo como la empleada doméstica, la prostituta, el ladrón, el trabajador de construcciones o el policía. También queremos participar de esa construcción que es incluyente”, dice Darwin Balanta, estudiante de la Licenciatura en Ciencias Sociales de la Universidad del Valle (Kapkin, 2015).

El Canal Caracol, propietario del programa “Sábados Felices”,  planteó que: “El Soldado Micolta no va a morir. Va a migrar a otro personaje que va a salir con el rostro pintado de camuflado. ‘Sábados Felices’ reúne a las familias y lo menos que queremos es hacerle daño a alguien. Solo queremos reírnos de nosotros mismos tras una semana dura para todo el mundo” (Revista Semana, 2015).

El blackface ratifica la discriminación y el racismo hacia los afros, en “muchas ocasiones la falta de información hace que muchas personas lo interpreten como un acto inofensivo y pintoresco, pero nada más lejos de la realidad (…) Su origen es la historia de millones de negros esclavizados, que lucharon y muchos de ellos siguen luchando por borrar el estigma de la esclavitud. Algo que se percibe tan lejano como la esclavitud y que la mayoría de las personas sentencia, se disfraza de una forma no tan sutil” (Hurtado, 2016).

¡No al racismo y a la discriminación, en ninguna de sus formas, ni simbólicas ni de facto!

 

Referencias citadas

Hapkin, Sara. (2015). El racismo contra Darwin Balanta, el activista que ayudó a sacar al Soldado Micolta.

Hurtado, Marjorie Paola.  (2016). Los disfraces y los estereotipos. Afrofemina.

Karabalí, Jesús. (2015). Racismo en la televisión colombiana: no más soldado Micolta. Las 2 Orillas.

Soldado Micolta: ¿Humor o discriminación? Revista Semana, publicado 2015/11/07 

“50 años del conflicto armado” de Alfredo Molano

Fueron 12 textos que el escritor y sociólogo colombiano Alfredo Molano publicó sobre el origen del conflicto armado Colombia, en el periódico El Espectador desde el 27 de julio de 2014. Estos escritos han sido considerados como los mejores sobre el conflicto colombiano y el surgimiento de las Farc hace 50 años.

Aquí los hemos recopilado del diario -de manera literal-  en formato PDF con el fin de facilitar su consulta:

50 AÑOS DE CONFLICTO ARMADO

Fuente: El Espectador

Alé Kumá Cantaoras

El Grupo musical “Alé Kumá Cantaoras”fue fundado por el contrabajista y productor musical Leonardo Gómez. Su nombre alude a una danza tradicional de los indígenas guahíbos del oriente colombiano, simboliza el reencuentro y la unión familiar. En Alé Kumá convergen músicos tradicionales, como el percusionista Paulino Salgado “Batata III” y la cantaora Etelvina Maldonado. Interpreta bellas músicas mestizas de influencia africana que suenan y se disfrutan en los litorales Caribe y Pacífico colombiano.

Fuente: http://sonidodelacasa.blogspot.com.co/2011/09/ale-kuma.html

Visión católica de los esclavizados durante la Colonia

Los europeos llamaban redención de africanos a la esclavización, y definieron como acto humanitario su integración en calidad de esclavos a la sociedad colonial. Primero de acuerdo con las Leyes Nuevas y luego mediante los Códigos Negros que expedían España, Portugal, Francia, Holanda e Inglaterra. Desde el siglo XIII toda esta normatividad legitimaba el control y la sujeción de los cautivos  africanos y, además establecía los castigos, torturas y mutilaciones que no eran sancionados como delitos para someter a quienes resistieran el cautiverio.

Los misioneros veían a los africanos como bárbaros, adoradores del demonio y paganos porque reverenciaban a sus antepasados.  Así legitimaron diversas estratagemas para imponer la doctrina religiosa.  Al respecto, la historiadora Adriana Maya (2002) argumenta que los colonizadores sumaron por lo menos tres prácticas violentas de represión contra la población deportada: “la violencia contra los cuerpos, la coacción de los actos y el escudriñamiento de las almas” (p. 4). La misma autora sostiene que: “Ni la sombra de la cruz ni el zumbido del látigo fueron suficientes. Los deportados africanos se volvieron cimarrones […] Gracias a las múltiples formas de resistencia opuesta por los cautivos, las formas policulturales sobrevivieron a la ética monocultural que se pretendía imponer” (p. 3).

Algunos clérigos adoptaron visiones disidentes acerca de la trata y de la esclavización para la época y las investiduras jerárquicas que portaron. Quizás el más notable fue el jesuita Alonso de Sandoval (1987), quien publicó  en 1627 el libro titulado Tractatus de Instaurata Aethiopum Salute, una completísima etnografía sobre la procedencia, la identidad y zozobras de los esclavizados. Se unieron a su causa sus discípulos San Pedro Claver y Luis de Molina, además de los dominicos Fray Tomás de Mercado y Fray Bartolomé de Albornoz y, los capuchinos Francisco José de Jaca y Epifanio de Moirans. Desde luego que ellos no increparon el sistema esclavista como tal, sólo no concordaron con las prácticas de la supuesta evangelización y el ritual del bautizo que entonces  los tratantes realizaban.

Fuente: Quintero, Patricia. (2005). “En el nombre del Padre, de la Madre, del Hijo y del Espíritu Santo: Dimensión afro de la religiosidad católica bogotana”. Tesis de maestría. Departamento de Antropología. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.

¿Mes afro?

Morgan Freeman, actor y director estadounidense, le recibe una entrevista a Mike Wallace, quien le increpa sobre el mes de la historia negra. Freeman plantea que no hay tal mes, ya que la historia negra es la historia americana. Es más es la historia de la especie humana. Les dejo con el video:

¡Aché señores, que vienen los Orishas!

Santa Bárbara bendita, para ti surge mi lira, y con emoción se inspira ante tu imagen bonita: ¡Qué viva Changó, qué viva Changó, qué viva Changó Señores! Con voluntad infinita arranco del corazón la melodiosa expresión pidiendo que desde el cielo nos envíes tu consuelo y tu santa bendición: Cantan Celina González y Reutilio Domínguez como una plegaria a Changó y a Santa Bárbara, que desde 1949 los gozadores de la buena salsa bailan, disfrutan, piensan, sienten.

Virgen venerada y pura, Santa Bárbara benditaCon alegría y ternura quiero llevar mi trovada allá en tu mansión sagrada donde lo bueno ilumina junto a tu copa divina y tu santísima espada. Yo también de corazón te daré mi murmurío con orgullo y poderío haré que tu nombre suba y en el nombre de mi Cuba este saludo te envío, qué viva Changó señores: Siguen con su trova los soneros.

Es una composición musical extraordinaria que representa los sentires, las nostalgias, las añoranzas y las alegrías entre las deidades africanas y los santos católicos, que los viajeros por obligación durante la trata esclavista construyeron como estratagema simbólica y de resistencia ante la imposición del catolicismo de los blancos.

¿Esclavo o esclavizado?

La esclavitud es lo opuesto a la libertad.  En un sentido general se aplica a la condición  de dependencia absoluta de un individuo a la autoridad de otro, “la cual lo obliga a considerarse como de su propiedad y a aceptar todas las obligaciones que resultan de su voluntad” (Martínez y Martínez, 2001, p. 171).

La esclavitud puede ser vista como una institución social y económica desde tiempos muy antiguos como consecuencia de guerras tribales, en las cuales los vencedores tomaban prisioneros a  guerreros, mujeres y niños, y luego eran puestos a su servicio.  Para Aristóteles “el hombre puede funcionar de varias maneras; una de ellas es como cosa y, este rango incluye a la hembra y al esclavo;  los trabajos inferiores [de finalidad económica] están a cargo de esclavos […]” (Martínez y Martínez, 2001, p. 171). Esta visión fue predominante en el desarrollo y ejercicio de la escolástica, y por lo tanto la tenían en mente la mayoría de misioneros que vinieron a América y que participaron activamente en la sumisión de los africanos y sus hijos nacidos en tierras americanas. Por ejemplo en 1535, Fray Bartolomé de Las Casas le escribió al rey y al consejo de Indias: “[…] el remedio de los cristianos es este, muy cierto, que Su majestad tenga por bien de prestar a cada una de estas  islas 500 ó 600 negros, o los que le pareciere que al presente bastaren para que se distribuyan por los vecinos que hoy no tienen otra sino indios” (Friedemann y Arocha, 1986, p. 108). Este dominico, obtuvo licencias para importar negros, mientras argumentaba que era legitimo rescatar esclavos que ya lo eran en sus propias tierras con la excusa de la “redención de almas”.

En este sentido, Sidney Mintz planteó que la esclavitud —dentro del marco económico, político y militar que hizo posible su creación y perpetuación— fue la institución directriz que a lo largo de cuatro siglos enmarcó la captura, venta, transporte y explotación de más de nueve millones de personas y sus descendientes (Mintz, 1977, p. 380).

El mismo  sostiene que la esclavitud de africanos en el Nuevo Mundo fue  el “componente esencial e intrínseco” de la expansión económica, política y religiosa de occidente. Por otro lado, los esclavizados y sus descendientes  fueron llevados a Europa y empleados en la producción de los elementos básicos de consumo en los mercados europeos, como también puede apreciarse en el Cuadro número dos de este escrito. En complemento a lo anterior,  “[…] la acumulación de capital en Occidente no hubiera bastado para, en poco más de un par de siglos, pasar de la llamada Revolución Mercantil a la Revolución Industrial.  En realidad, la historia del Caribe es uno de los hilos principales de la historia del capitalismo mundial, y viceversa (Benítez, 1992, p. 20).

Por lo tanto, no debe hablarse de esclavos, sino de esclavizados. Los cautivos africanos no aceptaron la condición de esclavos. Por el contrario, se les arrancó a la fuerza de su espacio y tiempo. Los africanos ejercieron la resistencia permanente durante el proceso de la trata y de variados modos.

Fuente: Quintero, Patricia. (2005). “En el nombre del Padre, de la Madre, del Hijo y del Espíritu Santo: Dimensión afro de la religiosidad católica bogotana”. Tesis de Maestría. Departamento de Antropología. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá.